CARRERA PÚBLICA MAGISTERIAL EN EL
PERÚ
DEL SIGLO XXI[1]
Olmedo Auris Melgar
Secretario General del SUTEP
2. UBICACIÓN HISTÓRICA DE LA CARRERA
PÚBLICA MAGISTERIAL
2.2 HACIA UNA VISIÓN CONTEXTUAL DE LA CARRERA PÚBLICA MAGISTERIAL
2.3 CARRERA PÚBLICA MAGISTERIAL Y
COMPROMISO SOCIAL Y PEDAGÓGICO
3. LINEAMIENTOS PARA UN REDISEÑO DE
LA CARRERA PÚBLICA MAGISTERIAL
3.1 Entender a la educación como
política de Estado.
3.2 Revalorar a los maestros en su
triple connotación
3.3 Los maestros somos sujetos y no
objetos de las políticas.
3.4 Los docentes tenemos un rol
relativo en el desarrollo de calidad educativa.
3.5 Combinar derechos del alumno y
derechos del maestro
3.7 La decisión política y la
concertación.
4. LINEAMIENTOS SOBRE CARRERA PÚBLICA
MAGISTERIAL
4.1 Estructura de la Carrera Pública
Magisterial
4.2 Ingreso a la Carrera Pública
Magisterial
4.3 Requisitos y evaluación para los
ascensos en la Carrera Pública Magisterial
En los últimos años no sólo hemos estado en
una lucha permanente contra una dictadura delincuencial y un orden excluyente e
injusto, también hemos estado estudiando y movilizándonos por aportarle al país
una propuesta de carácter integral, que se concreta en el Proyecto Educativo
Nacional, y que en nuestra percepción es el eje articulador entre educación y
desarrollo. Siendo así, lo que vamos a decir no tiene carácter de enfoque
personal o individual dictado por el apremio o la coyuntura, sino la visión y
la propuesta de un magisterio que en los dos últimos años se ha movilizado en
todo el territorio nacional en seminarios, conferencias, talleres y jornadas
pedagógicas, teniendo como perspectiva el II Congreso Pedagógico Nacional que
concentró a 700 delegados de las bases del magisterio y donde se arribó a
acuerdos, que expondré en la parte que tiene relación al tema que es materia de
esta reflexión. Este hecho nos alegra de sobre manera, porque después de 27
años de vida gremial, los maestros hemos generado un evento que ha tenido como
único punto de agenda no sólo la problemática educativa sino el proyecto o la
propuesta que los maestros formulamos de modo integral, uno de cuyos puntos es
precisamente el que tiene que ver con el rol del docente peruano, los
componentes de la carrera magisterial y las responsabilidades que el Estado
tiene con la escuela pública gratuita y con los sujetos del proceso educativo,
de modo específico el docente.
En el Proyecto Educativo Nacional del SUTEP
señala que la educación adolece de una profunda crisis de carácter estructural,
histórica e integral. Las clases sociales que han gobernado el país no la han
concebido como una prioridad, y ello fue así porque tampoco estuvieron
interesadas en el desarrollo del país. A lo largo de nuestra historia
republicana, los gobernantes y las clases dominantes se limitaron a impulsar
una economía básicamente primario exportadora, que ahondó nuestra condición de
país atrasado. En este contexto económico y social, la educación reprodujo este
estado de cosas, y el magisterio quedó convertido en un simple contingente
instrumentalizado y amorfo, que no fue en absoluto decisivo en la vida
nacional. Eso explica el por qué el magisterio fue una actividad que sólo tenía
un estatus en los niveles superiores, mas no así en los niveles de la educación
básica. La permanente marginalidad estructural del magisterio nacional, y por
cierto, su crecimiento cuantitativo, fenómeno que era consecuencia de una
ampliación de la cobertura de la educación pública, favoreció la organización
gremial del magisterio por niveles, y luego en sindicato único. Justamente
nuestro último Congreso Pedagógico Nacional se pronunció sobre la educación en
los siguientes términos:
“La
educación es un fenómeno social de carácter superestructural que se da en una
formación económico-social determinada. La educación, formal o informal es, por
un lado, un proceso que influye sobre la formación y desarrollo de la persona,
por otro lado, en cuanto el hombre es un ser social, desempeña un rol en el
sistema de relaciones sociales vigentes, reproduciendo la concepción, valores e
ideología predominantes en dicha sociedad”[2]
La situación de marginalidad del magisterio
nacional se agravó en la reciente década pasada, donde tuvimos una dictadura
que pisoteó todo derecho, y que además aplicó y puso en marcha un modelo de
sociedad que desde el propio centro de poder monopólico hacía “recomendaciones”
y diseñaba políticas orientadas a lograr sus objetivos, entre ellos el de
privatizar la educación y convertir a los maestros en tecnócratas liberales. De
modo que hemos señalado en nuestro II Congreso, que es imperativo una reforma
educativa que afirme la validez social y la vigencia política de la escuela
pública en la búsqueda de la democratización de la educación y la cultura, la
incorporación de la ciudadanía como elemento consustancial y la cultura, a una
convivencia civilizada y plena de realizaciones individuales y colectivas como
palanca de desarrollo económico y como vehículo de construcción de un
conocimiento básico y aplicado para el desarrollo de las fuerzas productivas
humanas y materiales; ideales ajenos a la concepción individualista de la
elitización educativa como el que se viene promoviendo, con distintos
mecanismos, en el Perú y en no pocos países latinoamericanos y caribeños. Al
referirse del perfil del maestro que requerimos el II Congreso Pedagógico Nacional
acordó:
“Como soporte básico de este
Proyecto Educativo Nacional, es indispensable trazar el perfil del docente que
requerimos, compatible con la educación democrática, patriótica y de calidad
que propugnamos, perfil que significa el conjunto de cualidades,
características o conductas que el docente debe cultivar responsablemente ante
su compromiso con la escuela y la sociedad en su conjunto. Profundo respeto a
la persona humana, amor y respeto a la niñez y juventud, preocupación
permanente por la ciencia pedagógica y por ampliar su horizonte cultural,
comportamiento democrático dentro y fuera del aula, honradez y amor a la verdad
y al trabajo, patriotismo, espíritu solidario y firme compromiso con la
búsqueda de una sociedad nueva, solidaria y justa”[3]
El tema de la Carrera Pública
Magisterial no es nuevo. En el siglo XIX, fue una propuesta de los
gobiernos de turno; en el siglo XX fue reivindicación de los gremios
magisteriales. Y ahora -a inicios del siglo XXI- se sugieren cambios en la concepción de carrera magisterial, desde
el mismo aparato del Estado. ¿Cuál es el trasfondo de este requerimiento
innovador desde el Estado? ¿Qué planteamos los maestros organizados en el
Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú, (SUTEP), sobre una
renovada propuesta de Carrera Pública Magisterial? Para responder estas
cuestiones, vamos a dividir nuestra ponencia en dos partes:
·
Inicialmente, queremos señalar en
qué términos se plantea el problema actual de Carrera Pública Magisterial, para lo cual haremos un breve
recorrido histórico; y plantearemos algunas opiniones que manejamos sobre el
particular.
·
En una segunda parte, señalaremos
los lineamientos centrales del SUTEP en referencia al tema en debate. Es
pertinente recoger la opinión autorizada de José Antonio Encinas acerca del
maestro:
“El más alto cargo que un ciudadano puede
desempeñar en una democracia es el de maestro de escuela. Cuando la sociedad
actual se sacuda del egoísmo y de los prejuicios que anquilosan sus más vitales
funciones y cuando el maestro, de su parte, deje la rutina y se trasforme en un
líder social, entonces el magisterio habrá sobrepasado en importancia a
cualquiera otra actividad humana”[4]
Cuando ahora hablamos de Carrera Pública Magisterial nos estamos
refiriendo a una organización del trabajo de los maestros, donde se precisan
los procesos y condiciones de. Ingreso y retiro, permanencia, reingreso,
ascenso y otros beneficios de quienes son profesionales de la educación. Esta
estructura organizativa que regula el trabajo de los docentes debería garantizar no solamente que ellos
"hagan carrera", sino que además cumplan su rol social en el
desarrollo educacional del pueblo. Pero, veamos rápidamente el origen y evolución
histórica de la Carrera Pública
Magisterial, para detenernos en los términos y el trasfondo de la
problemática actual.
Hace poco más de 140 años el trabajo de los docentes de Universidades,
Institutos y Colegios de Educación Secundaria fue reconocido como carrera pública. Al hacerlo, el 23 de
febrero de 1861, el entonces presidente Ramón Castilla señalaba en los
considerandos:
"Que la enseñanza pública es la profesión
creadora de todas las demás que existen en la sociedad; que por consiguiente
los que se dedican a ella deben gozar de todos los derechos y prerrogativas que
las leyes acuerdan a las carreras públicas más ilustres"[5]
En 1895, se crea la Sociedad de
Preceptores[6], que
representa la primera organización gremial de los maestros peruanos.
El reconocimiento de la carrera
pública magisterial se daba por iniciativa de los gobernantes y otorgaba un
doble beneficio a no más de 1500
docentes:
·
Derecho a la jubilación; y
·
Derecho a montepío.
La Ley de N° 161, Orgánica de Instrucción del 9 de marzo de 1901,
también fue iniciativa del gobierno de turno, e incluyó también en la Carrera
Magisterial a unos 2200 docentes de Educación Primaria. Desde, entonces, todos
los maestros del Perú, al ser nombrados en instituciones públicas, formalmente
hemos sido partícipes de una Carrera Pública Magisterial.
Es interesante precisar que la Ley de 1901, no solamente amplió la
cobertura de la Carrera Pública Magisterial, sino que perfiló la idea: de
niveles o categorías; de ascensos, siempre y cuando se cuenten con algunos
requisitos; y de remuneraciones que deberían ir mejorando:
"Art. 74.- Ningún preceptor podrá dirigir más de
una escuela, ni una clase superior a la que corresponde su título.
Art. 75.- Los preceptores disfrutan:
1°.- De habitación capaz para sí y su familia, en el
local de la escuela;
2°.- De un sueldo fijo, según los recursos de cada
localidad; y
3°.- De un aumento gradual de sueldo.
Art. 76.- Para los efectos del inciso 3° del artículo
anterior, se clasificarán los preceptores en tres categorías y pasarán de una
categoría a otra, según su antiguedad, méritos y servicios".[7]
Durante el Siglo XX, el crecimiento de la educación pública incluyó el
aumento sustantivo del número de maestros; y por lo tanto, se amplió el alcance
cuantitativo de los incluidos en Carrera
Pública Magisterial:
"En Educación Primaria: de 2,185 docentes a
inicios del siglo, se llegó a los 172,952 a fines de siglo. Mientras la
población estudiantil, en este nivel, se multiplicó por 31 veces más, la
población docente se multiplicó 79 veces más. En el caso de educación
Secundaria, se creció 680 veces más. Sin embargo, no todos los que trabajan
como maestros están propiamente dentro de la carrera pública magisterial, ya
que ésta strictu sensu llega
solamente a quienes tienen título pedagógico, trabajan para el Estado y están
nombrados en alguna plaza. Actualmente (2001), las plazas docentes llegan a
unas 282,571, de las cuales 195,766 son maestros con título pedagógico"[8]
El crecimiento cuantitativo de la
educación -en el marco de un incipiente desarrollo capitalista en el Perú del
siglo XX- fue concomitante al desarrollo de la organización social. Diversos
contingentes de la sociedad peruana avanzaron en organización, como ha sido el
caso del magisterio nacional.
Como sabemos, en los últimos 100 años -primero las asociaciones
mutualistas del magisterio y después los sindicatos magisteriales- han tenido
presencia significativa en el debate sobre políticas magisteriales. Podemos
decir que los cambios que se han dado -digamos en cuanto a Carrera Pública
Magisterial-siempre han sido solicitados por el magisterio organizado. Dentro
de esta perspectiva y con el predominante requerimiento de los gremios
magisteriales, la Carrera Pública
Magisterial se ha ido rediseñando, incluyendo nuevos componentes como:
nombramiento, estabilidad laboral, política de ascensos, escalafón,
remuneración personal y familiar. bonificaciones por preparación de clases, por
zona de trabajo, por ocupar cargo directivo, etc.[9]
Con esta trayectoria, el Sindicato
Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú (SUTEP) propugnó en la
década del 80 una nueva Ley del
Profesorado, donde se incluía un Título sobre Carrera Pública Magisterial. La huelga del SUTEP de 1984 consiguió
que se derogase el D.L. 22875 (1979) y el D.S. 008-80-ED (1980), consiguiéndose
la promulgación de la Ley del Profesorado 24029 (1984) y su Reglamento (1985),
normatividad que fue mejorada por la lucha magisterial ejercida mediante las
huelgas de 1986, 1988 y 1990. Fue así que se consiguió la promulgación de
la todavía formalmente vigente Ley del Profesorado 25212 (1990) que modificaba
la Ley anterior. Esta Ley contempla una propuesta de Carrera Pública
Magisterial.
El hecho de partir de una visión integral de los problemas de la
educación nos permite tener una propuesta contextual de la Carrera Pública
Magisterial. Esto es algo positivo porque estamos terminando con una visión
segmentada de la realidad económica y social del país. Para nosotros el maestro
es el sujeto mediador fundamental del proceso enseñanza-aprendizaje. No sólo es
el que facilita sino el que orienta y contribuye a la formación integral de los
educandos. Por tanto, su formación no sólo tiene que ver con conocimiento sino
con valores y con actitudes. Entender esto es fundamental pues en diversos
espacios del tejido social hay la idea que los maestros sólo estamos
preocupados por el salario, y no es así. Para el SUTEP, hoy lo entendemos mejor,
la Carrera Pública Magisterial no sólo es jerarquización administrativa, ni
montos salariales, sino sobretodo formación profesional, rol del docente en la
comunidad, investigación educativa, actualización, capacitación y
especialización. Sobre este particular J.A. Encinas es categórico al señalar:
“Los maestros, al ponernos
al servicio del Estado, no hemos vendido nuestra conciencia, ni hemos
hipotecado nuestras opiniones, ni hemos perdido nuestra ciudadanía. El hecho de
recibir una suma mensual de dinero significa solo el pago de nuestros servicios
técnicos, pero no el pago de un silencio y de, una conformidad que repugna.
Quienes pretenden que el maestro debe “callar, obedecer y trabajar”, están en
un error, y cometen un acto de injusticia y de insulto a la dignidad humana,
suponiendo que el maestro de las nuevas generaciones debe ser un esclavo o un
lacayo destinado a preparar una generación moldeada bajo el mismo criterio. El
maestro debe tener libertad de opinar, porque, ante todo es un mentor social”[10]
De otro lado, si bien la Carrera Pública Magisterial tiene sus
particularidades, debe estar en estrecha relación con los objetivos y metas que
están contenidos en el Proyecto Educativo Nacional. Con esto lo que queremos
decir es que la Carrera Pública Magisterial no debe estar limitada a la simple
definición y ubicación de niveles; pretendemos que la Carrera Pública
Magisterial tenga que ver con el desarrollo científico, vocación, manejo
adecuado y eficiente de las técnicas del proceso enseñanza – aprendizaje, pero
sobretodo, compromiso con el país, el pueblo y la educación para salir del
subdesarrollo mental.
Un maestro debe estar
suficientemente capacitado en las siguientes áreas:
El maestro peruano debe manejar lo
medular de la cultura general, pero
sobre todo conocer la historia del país. Todos estamos de acuerdo que el
conocimiento es un medio importante de desarrollo material y espiritual. Requerimos
maestros capacitados e idóneos en la especialidad en la que se desenvuelve. Lo
nuevo que estamos agregando nosotros es que este conocimiento de cultura
general no puede, ni debe, excluir los conocimientos de cultura que existen en
su propia región, y que la mayoría de las veces está lejos del aula y es ajena
a la escuela y la educación. Esto tiene que terminar.
El maestro debe tener un posesionamiento de la ciencia pedagógica: un
maestro debe tener una formación que tenga como base la consideración de que la
pedagogía es la ciencia que estudia los fenómenos educativos, que por tanto
tiene leyes, se basa por principios y tiene un método de investigación. La
carrera magisterial tiene que partir de la consideración que la educación es un
fenómeno social donde los factores de las ciencias particulares en especial de
la filosofía, la antropología, la historia, la psicología y la sociología
cumplen un rol de primer orden en el proceso educativo. Quienes están en el
ejercicio docente y quienes son las autoridades deben establecer políticas
claras orientadas a la capacitación y actualización del conocimiento
pedagógico.
El maestro, además de tener una
formación científica general de la pedagogía, debe tener un conocimiento
riguroso de su especialidad. El futuro docente de matemática, historia, arte,
lengua, literatura, física, educación física, etc. conozca el cuerpo medular de
cada disciplina, y que sea capaz de transferirlos de un modo dinámico para que,
a su vez, los educandos lo puedan asimilar con sentido creativo y de modo
critico. El II Congreso Pedagógico Nacional se pronunció.
En la propuesta del Proyecto Educativo Nacional que estamos entregando a
nuestro país le damos especial énfasis a la Práctica Pre-Profesional. Esta es
parte fundamental del proceso educativo de los futuros docentes. Los institutos
pedagógicos o facultades de educación, tendrán como exigencia cumplir con una
acreditación de calidad. Nos oponemos tajantemente a que el criterio mercantil
y rentista atente contra la calidad formativa de los profesores.
Los maestros del SUTEP hemos visto
como la dictadura fujimontesinista hizo tabla rasa de la conquista de los
trabajadores en la educación. En nuestro caso específico, sin derogar la
vigente Ley del Profesorado, autoritaria y sistemáticamente la violó. La
Carrera Pública Magisterial prevista en la Ley no solamente se incumplió, sino
que se precarizó el trabajo del maestro con el objetivo final de destruir la
profesión docente.
En efecto, dentro de un Modelo
Neoliberal de sociedad y en el marco de un denominado Nuevo Enfoque Pedagógico (NEP), el fujimontesinismo ha buscado dar racionalidad
a cambios en la educación nacional en general y a cambios en política laboral
de los docentes. En este último caso, el objetivo directo y explícito es el de flexibilización del mercado de trabajo
docente, porque:
"La estabilidad laboral, que es un elemento
atractivo de la carrera, al mismo tiempo genera ineficiencia en la
administración de recursos humanos en las escuelas públicas... Se configura una
carrera en la que si bien los ingresos son bajos, son estables, y, si se logra
un nombramiento, son ingresos seguros. Pero también es una carrera que no
ofrece estímulos claros para innovar, actualizarse y tener un mejor
desempeño"[12]
En buen romance, el fujimontesinismo ha intentado impulsar una propuesta
de carrera pública sin estabilidad laboral, con una suerte de contratos
indignos permanentes. La continuidad en el trabajo docente se daría siempre y
cuando, el maestro contratado tuviese los desempeños
standarizados, para lo cual necesariamente tendría que darse una evaluación de desempeños. No tan
sutilmente, se busca poner soluciones a los problemas educativos y de los
maestros, en el marco de las relaciones de mercado.
Hemos dicho que terminar con la estabilidad laboral de los maestros es
el objetivo explícito y abierto de este enfoque neoliberal. De esta manera,
aparentemente se lograría un incentivo estructural para que los maestros
-contratados de manera continua según sus desempeños y con una recertificación
cada cierto tiempo- mejorasen sus condiciones profesionales y así elevar la
calidad educativa. En el documento del Banco
Mundial de 1996 se expresa este pensamiento de la siguiente manera:
"El conocimiento que tienen los docentes de la
asignatura... tiene una relación estrecha y sistemática con el rendimiento de
los alumnos... Los maestros más eficaces parecen ser los que tienen un buen conocimiento de la materia y un amplio
repertorio de técnicas de enseñanza. La estrategia más eficaz para asegurar que
los profesores tengan un conocimiento adecuado de la asignatura es contratar profesionales con formación
suficiente y conocimientos demostrados durante la evaluación del desempeño"[13]
(los destaques en negrita son nuestros).
Buscando explicitar mejor la formulación del problema referido a la
carrera pública magisterial, quiero precisar la lógica y supuesta racionalidad
que subyace en el pensamiento neoliberal:
a. De acuerdo al Nuevo Enfoque Pedagógico, el nuevo
paradigma de la educación peruana es el aprendizaje[14]
cuyo logro por la mayoría de los estudiantes es el indicador central de calidad educativa[15];
b. El maestro es el insumo
(recurso humano) principal para el logro de la calidad educativa deseada[16]
.
c. El maestro cumple su rol en el mejoramiento de calidad
educativa, siempre y cuando sea asumido como insumo (funcional y desechable), que debe ser evaluado en su eficacia: Tiene méritos para ser
seleccionado, permanecer y ascender en la carrera[17]
d. Por lo tanto, importa reformular la carrera pública magisterial para
ajustarla a los nuevos imperativos que garanticen calidad educativa.
Como veremos más adelante, hay afirmaciones poco válidas en esta
argumentación; pero su intencionalidad y algunas conclusiones apuntan hacia
aspectos que van más allá de lo educacional. Y, claro está, con una definida
opción neoliberal que el SUTEP ha venido denunciando en sus diversos eventos
orgánicos. En el X Congreso Nacional Ordinario del SUTEP (febrero del 2000),
señalamos claramente:
“La concepción
neoliberal de la educación. La cultura del individualismo y la alineación
humana. La educación como mercancía, la escuela como empresa, la gestión
empresarial, el contenido tecnocrático del currículo”[18]
En efecto, quiero llamar la atención sobre la relación central que se
postula: No se trata de aceptar un simple nexo del trabajo docente con la
calidad educativa; sino el trabajo docente liberalizado
con una calidad educativa también sometida al criterio de mercado libre. Es decir, el núcleo
principal del pensamiento asume una opción político-ideológica: la del libre mercado. No se trata, por lo
tanto, de una simple formulación técnica, sino una propuesta
ideológica-política enmascarada de argumentación técnica y educacional.
"La educación pasa a ser analizada con criterios
propios del mercado, la escuela es manejada como si fuese una empresa (antes
que un sistema de relaciones sociales) y los profesores tratados como
trabajadores manuales (Coraggio, 1994, 1995b, 1995c; Gimeno Sacristán, 1992).
La enseñanza se resume en un conjunto de insumos (inputs) que intervienen en la caja negra del aula -siendo el
maestro un insumo más- y el aprendizaje es visto como el resultado predecible
de la presencia (y eventual combinación) de esos insumos. Cada insumo se valora
por separado y se prioriza o no, en virtud de dos cuestiones: su incidencia
sobre el aprendizaje (según estudios empíricos que mostrarían tal incidencia) y
su costo. Es a la luz de estos parámetros que el Banco Mundial define un
conjunto de 'avenidas promisorias' y 'callejones sin salida' para la reforma de
la escuela... priorizándose, por ejemplo, el libro de texto (alta incidencia y
bajo costo) sobre el docente (alta incidencia, pero alto costo), la
capacitación en servicio sobre la formación inicial, o el texto único sobre la
biblioteca escolar"[19]
Hay cuestiones preliminares que no quisiera omitir. En el SUTEP, nos
hemos preguntado lo siguiente: ¿El Ministerio de Educación dirigido por el Dr.
Nicolás Lynch tiene una opción diferente a la del Banco Mundial en materia
educativa en general y en política magisterial?
¿El actual debate sobre carrera
magisterial intenta adecuar en el
país opciones que no siempre han sido exitosas en otros países; o -si hubo
éxito- éste fue posible dentro de un entorno socio-económico diferente al
peruano?
Estas preguntas deberían ser respondidas por las autoridades del
Ministerio de Educación. Ahora, queremos ingresar al terreno propositivo. Al
hacerlo, seguramente vamos a ir más allá de un diseño cerrado y esquemático de carrera pública magisterial. Pero, en el
SUTEP hemos aprendido que no hay problemas fragmentados, ni soluciones
aisladas. En este sentido y sin querer apartarnos del tema, algunos de nuestros
planteamientos rebasan la cuestión en debate; pero -de todas maneras- se
relacionan a él. Queremos presentar algunos criterios para establecer la
Carrera Pública Magisterial y, en seguida, lineamientos de propuestas
específicas.
Por otro lado –a pesar que en el SUTEP tenemos múltiples estudios de
diagnósticos sobre la situación del maestro peruano – vamos a ubicarnos en un
terreno eminentemente de propuesta.
PROPUESTA DE CRITERIOS
Para rediseñar con seriedad la Carrera Pública Magisterial, proponemos
los siguientes criterios:
·
Entender a la educación como
política de Estado.
·
Revalorar al maestro en su triple
connotación.
·
Los maestros, como sujetos, deben
participar en las decisiones de política magisterial;
·
Reconocimiento del impacto
relativo de los maestros en el desarrollo de la calidad educativa;
·
En toda política magisterial,
debemos combinar los derechos de los alumnos y los derechos de los docentes,
·
Debe darse los recursos
financieros que garanticen poner en marcha las decisiones sobre mejoramiento en
la calidad educativa y en la calidad docente;
·
Es posible concertar sobre
política magisterial, siempre y cuando existan interlocutores válidos.
En pleno siglo XXI la educación
ya no puede seguir siendo dirigida como política de gobierno, con planes y
programas intrascendentes, efímeros, centralistas y burocráticos. Es hora que
el Gobierno y las autoridades educativas comprenden que la educación debe ser
entendida y dirigida como política de Estado, con visión programática de
mediano y largo plazo, que trascienda varios períodos gubernamentales,
priorizando a la educación en los planes y programas de gobierno, otorgándole
presupuestos sustanciales y sobre todo dotando a la educación de un Proyecto
Educativo Nacional.
Ningún cambio es posible en el terreno educativo, si para ello no se
cuenta con el concurso decidido del maestro. La sociedad anhela que el maestro
dé el gran salto cualitativa que de él se espera, para que ello ocurra es
necesario revalorar la profesión docente: primero: garantizando una adecuada formación
profesional, segundo: con programas nacionales de actualización pedagógica
permanente, y otorgándole un salario justo, decoroso y digno.
El reconocimiento de los alumnos como sujetos, primero se dio en la llamada educación de adultos y después también en las prácticas educativas
de niños, adolescentes y jóvenes. Inicialmente el trato como sujetos se hizo por razones de
"estrategia metodológica" y finalmente, se comprendió que la misma
naturaleza de la educación suponía formación de sujetos.
En el caso de los maestros, su consideración como sujetos ha tenido menor resistencia. Sin embargo, no siempre se ha
tenido coherencia con este enfoque, al momento de trabajar con ellos, o de
trazar políticas magisteriales. Por ejemplo, en la organización del PLANCAD,
los maestros no hemos tenido ni tenemos mayor ingerencia a pesar que se trata
de una acción para los maestros. Se nos trata como "objetos" de
capacitación.
Al momento de trazar decisiones sobre políticas docentes y
específicamente en el campo de Carrera Pública Magisterial, los maestros
debemos ser considerados como sujetos que no solamente opinan, sino que cumplen
roles en las decisiones.
En este sentido, el SUTEP reclama estar presente en el diseño y toma de
decisiones en este y otros campos de política magisterial. No se trata de
darnos oportunidades eventuales y recoger funcionalmente nuestras opiniones por
razones académicas (para enriquecer las propuestas) o por razones tácticas
(para frenar posibles reacciones combativas del gremio); sino porque somos
finalmente los sujetos de la acción educativa y quienes vamos a vivir las
decisiones que se tomen en materia de carrera magisterial.
Queremos recordar que el slogan
utilizado por el SUTEP al celebrar sus 25 años de creación (1997) fue: Por una educación gratuita de calidad para
todos. Nuestro sindicato
-como otros de América Latina y del mundo-- ha reivindicado calidad educativa
para nuestros pueblos y tiene conciencia que para ello el magisterio debe tener
mejores desempeños profesionales.
El maestro Walter Peñaloza acuñó la siguiente expresión: El maestro es como la palanca de Arquímedes
quien decía 'dadme un punto de apoyo y moveré el mundo'. El punto de apoyo de
la educación es el maestro.
Hay consenso en aceptar la influencia del maestro en el rendimiento del
estudiante. Algunos estudios llegan a señalar que este rendimiento está
determinado en cerca del 50% por el trabajo docente, principalmente en aspectos
referidos a: la relación profesor-alumno; los beneficios obtenidos en dicha
relación; y la labor docente dentro y fuera del aula[20]
En el estudio hecho por la UNESCO sobre calidad educativa[21],
uno de los factores que se asocian a los mejores rendimientos estudiantiles se
encuentra en la buena relación entre alumnos y maestros que generan un adecuado
clima escolar. De manera interesante,
por el lado de los maestros, su aporte en el desarrollo de este positivo clima
escolar no necesariamente pasa por tener altos sueldos. Analizando un estudio
hecho recientemente en Chile, la Revista Docencia:
señala que "el cambio de
conducta por estímulo externo (monetario) no lleva necesariamente a un mejor desempeño profesional[22].
Es importante reconocer el impacto del maestro en la calidad de la
educación. Pero debemos ser precisos, por cuanto esta calidad no depende
solamente del desempeño docente. Hay factores biológicos, neurofisiológicos,
familiares y de contexto socio-cultural y económico de los alumnos que también
influyen. Importa hacer esta precisión por dos razones:
·
A la hora de señalar la baja
calidad de la educación, hay olvido en señalar otros factores y solamente se
apunta al maestro como el principal causante del problema;
·
La clase gobernante tiende a
olvidar los factores no docentes que influyen en la calidad del rendimiento
estudiantil, porque intuyen es que -a pesar de la pobreza de alumnos y
maestros- nosotros los docentes tendemos a superar estas dificultades.
A partir de estas consideraciones, el SUTEP acepta que los maestros
jugamos un significativo impacto en la calidad de la educación; pero decimos
claramente que hay otros factores, como el entorno de pobreza de nuestro
pueblo, que definitivamente deber ser extirpados si de veras queremos dar
soluciones de fondo en la educación nacional.
De igual manera, decimos claramente que no existe un nexo mecánico o causalidad entre: (a) modificaciones en carrera magisterial, y (b)
calidad de la educación. Si fuese así deberíamos optar por la propuesta cubana
de carrera magisterial ya que en esta nación hermana es donde, según
el citado estudio de la UNESCO, se dan los mejores logros en calidad de la
educación.
El SUTEP reconoce que la mayoría de sus luchas las hizo pensando en los
derechos de sus agremiados, olvidando el derecho de los alumnos. Sin embargo,
importa reconocer el esfuerzo del sindicato por combinar ambos derechos.
Si bien, el SUTEP no se ha centrado en aspectos técnico-pedagógicos; si
lo ha hecho en los aspectos socio-educativo-políticos, como:
·
La defensa de la escuela pública
gratuita y de calidad. No a la privatización de la educación;
·
La defensa de la gratuidad de la
enseñanza;
·
Alimentación y seguridad social
para los educandos;
·
Trabajo productivo y salario
digno para los padres de familia;
·
Contra el abusivo trabajo
infantil.
Con este marco general, el SUTEP postula que cualquier política
magisterial debe darse superando posturas unilaterales o contradictorias entre
el derecho de los alumnos a una excelente educación y el derecho de los
profesores a excelentes condiciones de vida y trabajo. No aceptamos una doble y
antagónica lógica laboral y lógica profesional, como algunos observan en los
gremios magisteriales latinoamericanos[23]
No se trata de oponer los Derechos de los niños, adolescentes y jóvenes
que estudian, a los Derechos Económicos,
Sociales y Culturales (DESC)[24]
del magisterio nacional; sino -más bien- encontrar creativamente una articulación
y complementariedad entre ambos.
Pensando con este criterio, el SUTEP postula que la Carrera Pública
Magisterial se oriente complementa-riamente en doble dirección:
·
Defensa y desarrollo de los
derechos de los estudiantes: Mejorar la calidad de la educación; y
·
Defensa y desarrollo de los
derechos de los docentes: Mejorar las remuneraciones y condiciones de trabajo
de los maestros.
Desarrollando este criterio, toda política magisterial: debería plasmar
las dos dimensiones señaladas. Pongo tres ejemplos:
·
En cuanto a montos remunerativos,
debería existir un sueldo básico digno que garantice el derecho de los
maestros; pero al mismo tiempo beneficios, bonificaciones e incentivos en
función de mayor participación en el desarrollo cualitativo de la educación, o
sea en función al derecho de los alumnos;
·
El nombramiento de los maestros
es un derecho de los trabajadores de la educación; por lo que es necesario
terminar con el inhumano régimen de contratación; pero al mismo tiempo
garantizar el derecho de los alumnos a una buena enseñanza.
·
El Estado debe garantizar una
formación profesional óptima del maestro y una actualización pedagógica
permanente porque los estudiantes requieren de una educación de calidad.
Uno de las limitaciones más importantes para poner en marcha las
políticas magisteriales es su financiamiento en el caso peruano, la derivación
del PBI para educación ha sido de un 2.9% en los últimos años[25].
Para el próximo año (2002) este porcentaje permanecería igual. Del total de la
derivación del PBI para educación, cerca del 70% se usa en el Rubro
Remuneraciones.
El techo presupuestal es determinante para pensar en cualquier política
en el mejoramiento de la calidad educativa en general, y en el mejoramiento en
el desarrollo magisterial. Si no hay decisión política en hacer
modificaciones presupuestales, no existen mayores posibilidades de hacer
modificaciones sustantivas en el campo de las Carrera Pública Magisterial, a no
ser que lo único que se esté pensando es en barnizar o maquillar la pobreza
extrema de los maestros del Perú.
Frente a esta situación, el SUTEP plantea que el PBI para educación se
incremente paulatinamente hasta un 8%; mientras el Dr. Alejandro Toledo se
comprometió ante el SUTEP a que dicho porcentaje sería del 5% al término de su
Gobierno[26]. Pero, tal
como hemos dicho, las previsiones presupuestales para el año 2002, no tienen
visos de que el actual Presidente cumpla su promesa. En todo caso, el SUTEP ha
puesto en alerta a sus bases sobre este punto y, claro está, haremos valer esta
propuesta con nuestras medidas sindicales, no solamente pensando en los
derechos del magisterio nacional, sino en los intereses de los estudiantes y de nuestro pueblo. En
efecto, coherentes con nuestra posición, el SUTEP solicita un presupuesto
equivalente al 8% del PBI para educación para tener recursos que permitan:
·
Invertir en factores no docentes,
para mejorar la calidad educativa;
·
Bajar el aporte de los padres de
familia en el gasto educativo, mejorando su poder adquisitivo como factor
reactivador de la economía nacional.
·
Impulsar la educación para el
trabajo, buscando incrementar la producción y productividad de los adultos,
como una contribución educacional a salir de la crisis económica de nuestro
país; y también
·
Impulsar una política concertada
de Desarrollo Integral de los Maestros.
El SUTEP mira atentamente la experiencia del vecino país de Chile[27].
En realidad, se trata de una buena iniciativa
de trato directo -entre el Gobierno y el Gremio- donde se combina el
mejoramiento de la calidad educativa y el mejoramiento en las remuneraciones y
condiciones de trabajo del docente, en plazos convenidos; pero al mismo tiempo
se va más allá de una simple propuesta de "desempeños docentes"
(experiencia del SNED), articulándose creativamente otros componentes[28]
El SUTEP está llano a llegar a acuerdos importantes con el Gobierno
sobre una estrategia de mejoramiento en la calidad de la educación y
mejoramiento sustancial de las condiciones de vida y trabajo del maestro. El
tema sobre Carrera Pública Magisterial debería ser parte de esta concertación.
Pero, esto supone que el SUTEP tenga interlocutores válidos, donde no haya
peligro que los acuerdos entre el Ministro Lynch y el SUTEP sean enmendados por
Pedro Pablo Kuczynski o algún emisario del Banco Mundial.
Creemos que la vigente Ley del Profesorado contiene los componentes más
importantes de la Carrera Pública Magisterial (CPM). De estos componentes, un
rediseño de la CPM debería precisar:
·
Estructura (niveles) de la CPM;
·
Ingreso a la CPM;
·
Requisitos y evaluación para los ascensos en la CPM;
·
Cese o retiro de la CPM.
Reingreso;
·
Remuneraciones.
·
Reasignaciones y permutas;
·
Profesorado cesante; y
·
Docentes sin título pedagógico.
Por razones de tiempo solamente nos vamos a centrar, en algunos de estos
componentes de la Carrera Pública Magisterial.
Creemos que aquí hay tres cuestiones por definir: La orientación de la
CPM / el número de niveles de la CPM y / la diferencia entre un nivel y otro.
Dejamos de lado aquí la cuestión de los años
de servicio- como aparece en la Ley del Profesorado- para no dar la
impresión de que estamos postulando una CPM relacionada exclusivamente a la
antiguedad, como algunos critican:
"La
antigüedad.- Este concepto ha sido la fórmula hallada para remunerar la
experiencia y su existencia está siendo cada vez más cuestionada. Sin embargo,
si aún continúa vigente en la mayor parte de los sistemas educativos es porque
no se ha consensuado el método más efiicaz llamado a sustituirla. En general es
reconocida con incrementos en el sueldo escalonados en el tiempo y hay casos en
los que se toman exámenes cada tantos años para legitimarla"[29]
·
En cuanto a la orientación,
insistimos, la CPM debe servir simultáneamente a salvaguardar los derechos de
los alumnos a una educación de calidad; pero al mismo tiempo a salvaguardar el
derecho de los trabajadores de la educación.
·
En cuanto al número de niveles o estratos nos ratificamos en
que deben existir cinco.
·
Pensamos que deben darse una
diferenciación significativa de un nivel a otro.
Uno
de los problemas de la actual escala salarial de los docentes peruanos es que
no existe mayor diferencia de un nivel magisterial a otro. Y en este sentido,
cuanto más niveles coloquemos, la diferenciación sería menor. Por ejemplo, si
duplicamos los recursos financieros para educación y al mismo tiempo duplicamos
los niveles, la diferenciación de un nivel a otro no tendría mayores
repercuciones a las existentes actualmente. En este sentido, no creemos
pertinente adicionar mayor cantidad de niveles magisteriales.
El señalamiento de cinco niveles parte del siguiente supuesto:
·
El Nivel I es inicial y de
tránsito. Si bien, todos los maestros deberían pasar por aquí; su permanencia
debería ser transitoria. En este sentido, la cantidad de maestros en este nivel
no debería pasar de los 6,000 en los próximos años.
·
El V nivel debería reservarse
para quienes -por méritos profesionales- arriben a la excelencia, según la nomenclatura que algunos utilizan. En este
sentido, en este nivel tampoco tendríamos un gran volumen de maestros.
Estructuralmente, entonces, los maestros se ubicarían en su mayoría
entre el II, III y IV nivel magisterial. La diferenciación salarial entre un
nivel a otro debería aumentar, para que -de esa manera- estructuralmente fuese
atractivo "hacer carrera" en el magisterio, beneficiando al maestro y
a su impacto en calidad educativa.
Actualmente las diferencias escalonadas son las siguientes[30]:
·
Del I al II Nivel : 2.02%
de diferencia;
·
Del II al III Nivel : 2.54%
de diferencia;
·
Del III al IV Nivel : 2.52%
de diferencia; y
·
Del IV al V Nivel : 3.85%
de diferencia.
Teniendo como base, los montos remunerativos del I Nivel Magisterial (I
NM = 100.00%), la diferenciación es la siguiente:
·
I Nivel : 100.00%
·
II Nivel : 102.02%
·
III Nivel : 104.61%
·
IV Nivel : 107.25%
·
V Nivel : 111.37%
Nuestra propuesta es que la diferenciación salarial -por carrera- entre
un docente del Nivel I y la del que se encuentra en el Nivel V debería ser del
60%, entendiendo que a mayor nivel magisterial se cumplen roles y cargos que
tienen bonificaciones adicionales. Con esta consideración, un maestro del V
Nivel podría duplicar sus ingresos respecto al que se encuentra en el I Nivel.
En el caso de los docentes sin título pedagógico, creemos que los cinco
estratos actualmente existentes deben permanecer. Sin embargo, nuestra
propuesta es que el estrato más alto de Docentes sin Título Pedagógico debe
tener una diferencia del 5% respecto al I Nivel Magisterial. La diferencia de
un Estrato a otro, debería ser también del 5%. Esto debe darse por dos razones:
·
La población de docentes sin
título pedagógico es y debe ser decreciente, en los próximos años, y este
decrecimiento tienen que ver con los requisitos de ingreso al magisterio;
·
De todas maneras, importa atender
al 30% de maestros en esta situación; considerando que ellos prestan servicios
en zonas deprimidas del país.
Sin establecer todavía montos remunerativos y teniendo como base el I
Nivel Magisterial, haríamos la siguiente propuesta de diferenciación de un
Nivel a otro:
·
Entre I y II Nivel :
15.00%
·
Entre el II y III Nivel : 15.00%
·
Entre el III y IV Nivel : 15.00%
·
Entre el VI y V Nivel : 15.00%
·
Entre Estrato A y I Nivel : 5.00%
·
Entre Estrato A y B : 5.00%
·
Entre Estrato B y C :
5.00%
·
Entre Estrato C y D : 5.00%
·
Entre Estrato D y E :
5.00%
Antes de señalar nuestra posición sobre las condiciones de ingreso al
magisterio, queremos opinar sobre una propagandizada sobreoferta de maestros con título pedagógico. Para llegar a esta
conclusión, el Ministerio de Educación ha señalado dos tipos de argumentos:
a)
Una carga docente por debajo de
los stándares internacionales. Es decir, que cada maestro estaríamos trabajando
con una cantidad muy reducida de alumnos. Este argumento no es tan cierto:
·
Quienes postulan esta tesis
calculan la Carga Docente dividiendo el número de alumnos matriculados sobre el
número de maestros en planillas, con una simple operación de computadora. Pero
–como lo observa Víctor Orihuela en sus clases en la UNE, se debe distinguir la
Carga Docente Bruta y la Carga Docente Neta. De hecho, no todos los maestros
están en aula (por ejemplo, los directores de colegios cumplen otros roles),
pero son contabilizados en un cálculo sin precisión;
·
No es posible aplicar los mismos
stándares en zonas poblacionalmente densas y en zonas donde hay gran dispersión
poblacional, como es el caso de nuestra serranía y áreas rurales Con este
criterio, se quiere obligar a tener un número de alumnos (pedagógica y
socialmente aberrantes) en centros
educativos –digamos de educación inicial- obligando a nuestros niños a
tener que desplazarse por varios kilómetros o en su defecto a dejar de ir a la
escuela.
b)
La real existencia de unos 85000
maestros titulados que se encuentran en situación de desocupados, subocupados o
trabajando en otras tareas no docentes.
Los maestros del SUTEP no vemos la realidad solamente a través de la
computadora. La vivimos día a día junto a nuestro pueblo. Por eso, sabemos
distinguir entre lo que es una demanda
formal y una demanda real. Y claro está, que –para una política educativa
que simplemente acepta la situación estructural de la educación tal como se da-
formalmente existe una sobreoferta de maestros. Pero, si vemos las serias
limitaciones de los PRONOEIs, de los Wawa-Wasi, la urgencia de aumentar el
porcentaje y los años de atención a los niños de 0 a 6 años; la necesidad de
atender a nuestros hermanos discapacitados, incentivando la educación especial;
las exigencias de impulsar la educación ocupacional; etc. Si se hicieran estos
cambios, la demanda real de docentes
sería diferente. Por ello, lejos de plantear una limitación en el crecimiento
del magisterio nacional, el SUTEP postula
la ampliación en el mismo servicio educativo, no pensando en el
magisterio, sino en el mejoramiento de la educación nacional.
En cuanto a Ingreso a la CPM, creemos que debe conservarse plenamente el
tenor del Art. 34° de la vigente Ley del Profesorado.
Este es uno de los aspectos claves en el debate, ya que en este punto se
postulan generalmente lo que se llama una evaluación
del desempeño docente, que -como lo observa nuestro amigo José Rivero- es
un punto controversial en América Latina:
Se dan "un conjunto de presiones sobre los y las
docentes, para asociar sus opciones de profesionalización y carrera magisterial
y aún de aumento de haberes, a la evaluación de su desempeño profesional. La
principal causa del rechazo de los gremios docentes a estos nuevos
procedimientos es su asociación a orígenes y perspectivas fundamentalmente
socioeconómicas. Dos de los argumentos esgrimidos son: el riesgo de utilizar
indicadores de los resultados en un sentido económico y comercial, sometiendo
con ellos al personal docente al control de las autoridades administrativas; y,
complementariamente al anterior, fomentar una perspectiva de la educación
orientada al producto y no al proceso"[31]
Estamos, entonces, ante un punto que exige algunas precisiones:
a)
Generalmente se entiende por evaluación de desempeños una
cuantifación de los resultados logrados
por el trabajo del maestro. Siendo así, se obvia la riqueza y el valor del
trabajo docente como proceso;
b)
El desempeño a evaluar se centra
no tanto en las competencias que tiene el docente para cumplir el cargo o
función que viene desarrollando; sino las competencias para cumplir el cargo o
función del nivel inmediato superior, a donde puede ascender. De alguna manera,
se desdeña lo que hace el maestro en un momento dado, en función a lo que
podría hacer en un momento posterior. La apariencia vygotsquiana de esta tesis,
en realidad, ocultan que solamente es posible evaluar "zonas próximas de
desarrollo" si reconozco cuál es la "zona real de desarrollo".
Reconociendo la comercialización que se hace con las aspiraciones de los
trabajadores en la educación, se pondrían de moda los eventos de preparación
para que el maestro pueda pasar bien por esta evaluación de desempeños que
desdeña la experiencia que va acumulando el maestro, es decir, sus antecedentes
profesionales. Por ello, el SUTEP postula que no solamente deba evaluarse el desempeño como competencias de un nivel
superior, sino también los antecedentes
profesionales y méritos que el maestro va acumulando desde su práctica
cotidiana.
a)
Por otros lado, generalmente se
plantea la evaluación de desempeños asociada
exclusivamente a los ascensos, sin precisar el punto de partida. Para el SUTEP,
toda evaluación para ascender debe partir de una base de dignidad. Es decir,
los ascensos no pueden darse desde una situación donde los docentes se encuentran
en situación de miseria; sino en una digna situación remunerativa y de
condiciones de trabajo. El educador español José Gimeno Sacristán también lo
reconoce así:
"¿La política salarial dependiendo de los
resultados de la evaluación del desempeño del profesor? Pues según y cómo. Este
tema lo he discutido bastante con los sindicatos argentinos, con los cuales
tengo una relación establecida hace mucho tiempo. Les digo la experiencia que
tenemos en España. Si yo cobro mi salario en el nivel que lo cobro, me parece
muy bien que si yo soy mejor profesor, sea reconocido respecto del compañero
que tengo al lado, que sé que 'no pega golpes', como decimos vulgarmente.
Ahora, si tengo un sueldo de miseria, evaluarme encima
y castigarme por no haber comido, pues entonces el asunto es 'rocambolesco'. Es
decir, premiar al hambriento diciendo: ‘has sido bueno, a partir de ahora vas a
dejar de ser hambriento' es una crueldad para el que sigue siendo hambriento.
Entonces, las políticas saláriales moduladas de
acuerdo con el principio del rendimiento en el trabajo son planteables -desde
mi punto de vista político y ético- a partir de un nivel de dignidad"[32].
b)
Como sabemos hay abundante
bibliografía sobre este tema que nos señalan que hay varias experiencias
internacionales puestas en marcha en esta dirección (México, Estados Unidos,
Canadá, Australia, Inglaterra...). Sin embargo las mismas experiencias
internacionales constatan que no existe nexo mecánico entre desempeño
individual del docente y mejoramiento colectivo de la educación[33].
La misma experiencia internacional señala que el sólo factor evaluación de desempeños no es
determinante por sí solo para mejorar calidad docente y calidad educativa. En
varios países, la evaluación de desempeños va junta a otros factores de política
magisterial. En Cuba, hay evaluación de desempeño del docente, pero asociada a
planes de superación y a una carrera docente.
Estas reflexiones nos llevan a concluir que aceptamos la evaluación de
desempeños del docente siempre y cuando:
·
No sea una factor único y aislado
para valorar el trabajo del maestro;
·
Se asuma teniendo como punto de
partida una digna base remunerativa y de condiciones de trabajo, como se
precisa más adelante; y
·
El SUTEP deba intervenir para
precisar: qué evaluar, quién evalúa; con qué se evalúa; dónde y cuándo se
evalúa al maestro.
En el caso específico de
los factores a evaluar, el Art. 38° de la vigente Ley del Profesorado señala
los requisitos para poder pasar de un nivel a otro, que se precisa en los
Artículos 177° y 178° del Reglamento. Nuestra opinión es que deben conservarse
los tres factores que aparecen actualmente, tal como se entienden en la Ley,
pero modificando sus puntajes y estableciendo el tiempo mínimo de trabajo
docente.
|
FACTORES POR EVALUAR |
PUNTAJES |
|
|
Actuales |
Propuesta |
|
|
a) Desempeño laboral |
60 |
130 |
|
b) Antecedentes profesionales |
100 |
50 |
|
c) Méritos |
40 |
20 |
Queremos
reafirmar nuestra condición de sujetos de cambios. Los maestros no aceptamos
que se nos imponga una política de evaluación. Es más, la misma OIT y la UNESCO
han reconocido que la políticas impositivas, en este campo, a la larga resultan
dañinas:
“La experiencia europea sugería que los sistemas de
evaluación impuestos por los altos funcionarios de la enseñanza no habían dado
buenos resultados. Por el contrario, cuando dichos sistemas se aplican con la
participación de todas las partes interesadas, los resultados son bastante
mejores. En Escandinavia, el sistema de evaluación docente incluye la
autoevaluación y el procedimiento contribuye a constituir comunidades
educativas. Se anima a los educadores a considerar la evaluación como un
elemento de su propia evolución profesional”[34]
Sobre este tema, el SUTEP tiene una posición clara. Siempre ha
solicitado que todo profesor tenga una remuneración no menor al valor de la canasta familiar. Claro está que alguien
podría objetar que en la familia del o de
la docente, no solamente uno de los miembros tiene ingresos. El “egreso
familiar” (canasta familiar) debería contrastarse con el “ingreso familiar”.
Por ello, considerando que no todos los maestros tienen familia, ni todos
tienen cónyuge que trabaja, es posible estimar que el Ingreso Familiar del
Docente (IFD) debería ser equivalente a
1.5 de la Remuneración Docente (RD). Con este criterio y técnicamente,
se puede calcular entonces que lo mínimo que debería ganar un maestro debería
ser equivalente al 66.7% del valor de
la Canasta Familiar (CF), para conjuntamente con los ingresos de su cónyuge
afrontar los gastos de la canasta familiar.
IFD = 1.5 RD 1 RD = 1/1.5 1 RD = 66.7% de CF
Asumiendo el cálculo anterior, el SUTEP señala que lo mínimo que debe
ganar actualmente un maestro debería
ser de S/ 1200 (66.7%), aceptando que actualmente el valor de una Canasta Familiar digna es de S/ 1800
(100.0%)
Creemos que como estimado
general el valor anterior debería corresponder al docente del I Nivel
Magisterial. Siendo así, las Remuneraciones del Magisterio que (a noviembre
2001) estaríamos planteando debería obedecer a la siguiente escala de haberes
para los docentes con título pedagógico y sin él:
|
NIVEL |
MINIMO DE |
VALOR RESPECTO A |
DIFERENCIA DE |
|
MAGISTERIAL |
REMUNERACIÓN |
CANASTA FAMILIAR |
UN NIVEL A OTRO |
|
Docentes con T.P. |
|
|
|
|
I |
S/ 1200 |
66.7% |
|
|
II |
1380 |
76.7% |
15% |
|
III |
1587 |
88.2% |
15% |
|
IV |
1825 |
101.4% |
15% |
|
V |
2099 |
116.6% |
15% |
|
Docentes sin T.P. |
|
|
|
|
A |
1142 |
63.4% |
5% |
|
B |
1088 |
60.4% |
5% |
|
C |
1036 |
57.6% |
5% |
|
D |
987 |
54.8% |
5% |
|
E |
940 |
52.2% |
5% |
La propuesta anterior considera valores de noviembre del 2001 y
solamente asume los ingresos mínimos que
debería tener el promedio de los maestros, incluyendo en este promedio al 30%
de maestros sin título pedagógico. Este
ingreso mínimo se fundamenta en lo central en las siguientes razones:
·
Considera fundamentalmente los
derechos de los maestros, para poder sobrevivir con decencia;
·
Asume una diferenciación de un
Nivel a otro y de un Estrato a otro, de tal manera que el docente tenga
incentivos estructurales de “hacer carrera” en el magisterio. La política de
ascensos debe garantizar fundamentalmente el desempeño de los maestros.
Queremos
hacer algunas precisiones a nuestra propuesta:
a)
El cálculo anterior considera un
determinado valor de la Canasta Familiar. Por ello, anualmente debe darse un
reajuste, según los nuevos valores de la Canasta Familiar, pero asumiendo los
mismos porcentajes.
b)
El total de ingresos derivados de
la Escala de Haberes antes mencionada debe representar el total de remuneraciones pensionables y no
menos del 80% de la Remuneración Básica de los Trabajadores de la Educación;
c)
A los ingresos anteriores, deben
adicionarse otras bonificaciones para todos y para segmentos del magisterio
considerando principalmente:
·
Cargos;
·
Área rural ; y
·
Reconocimientos profesionales
especiales (por ejemplo, en el caso de Palmas Magisteriales).
d)
Importa señalar que nuestra
propuesta parte del supuesto de que se cumple la promesa de una derivación del
8% del PBI para educación, sin mayores alteraciones en la estructura de gastos
del Pliego Educación.
e)
De igual manera, deben darse
incentivos no monetarios a los docentes. Ellos deben ser otorgados en consulta
con el SUTEP.
f)
Teniendo en consideración que en
la década pasada los maestros perdimos más del 45% del poder adquisitivo de
nuestros sueldos, el Gobierno actual debe recuperar en primer lugar el salario
docente perdido.
Nos parece saludable el
debate sobre la problemática magisterial y, principalmente sobre las
alternativas de solución. Creemos que este debate no es meramente técnico y
académico, sino que involucra a los mismos sujetos de la educación. Por ello,
creo que a los maestros organizados en el SUTEP nos asiste no solamente el
derecho a estar en los espacios deliberativos (como en este certamen) , sino en
la misma toma de decisiones en aspectos que nos atañen.
De otro lado -de acuerdo a nuestras convicciones y como nos lo enseñara
nuestro Amauta José Carlos Mariátegui- la educación no se da al margen de la
realidad social, económica y política. Porque queremos una sociedad diferente,
exigimos una profunda reforma educativa: democrática, patriótica,
descentralista científica y popular. Es decir, buscamos cambiar la educación
radicalmente, porque buscamos cambiar la sociedad. Y buscamos cambiar la
situación del maestro como parte y proceso del cambio del conjunto social y
educativo del país.
El Perú requiere –en la justa concepción del maestro José Antonio
Encinas- de un magisterio capaz de asumir liderazgo para ello se requiere de un
maestro con una vasta cultura humanista, que sea capaz de fusionar el
conocimiento universal con el conocimiento sobre el país, y sobre la cultura
regional y local, haciendo de este último el impulso dinamizador del
desarrollo. A esto le llamamos visión autocentrada del desarrollo.
Consideramos que los maestros, independientemente de su especialidad, y
en eso hay un saludable consenso con propuestas existentes desde otras
corrientes de opinión, deben estar capacitados para cultivar mentes que
desarrollen pensamiento lógico, capacidad creativa, fluidez e interacción
comunicacional pero es asimismo importante generar una mentalidad solidaria,
comprometida con valores de justicia. Es decir, hombres solidarios y con una
mentalidad de productores, como lo demandaba nuestro Amauta José Carlos
Mariátegui.
Lo que acabo de señalar tiene no sólo el propósito de exhortación sino
también sentido propositivo, porque de lo que se trata es que los maestros
tengan conciencia de la necesidad de una permanente capacitación, que se hará a
través de convenios entre las instituciones que cumplen funciones educativas como
las Universidades, las Instituciones Pedagógicas y, por supuesto, las
autoridades del Ministerio de Educación. Y aquí también nuestro gremio debería
convertirse en una suerte de escuela de educación y de pedagogía para lo cual
requerimos el respeto de la institucionalidad de nuestro Sindicato y los
recursos necesarios para cumplir con este objetivo anhelado.
La carrera docente en un mundo cada vez globalizado y con un importante
avance tecnológico no puede eludir el uso de los medios de comunicación social.
El Proyecto Educativo Nacional que formulamos requiere de la participación de
los medios de comunicación social, que deben sintonizar con las necesidades del
país. Esta década ha quedado demostrado que los medios de comunicación cuando
actúan como socios de regímenes corruptos se lumpenizan y hacen daños
irreparables. La educación que propugnamos contiene orientaciones fundamentales
sobre el uso de los medios de comunicación y tienen que ser concebidos como
parte fundamental del proceso educativo, sobretodo porque nuestro país étnica y
culturalmente es vasto y múltiple.
Asimismo, no concebimos una carrera docente que no precise ni fomente la
relación de los maestros con la computadora y el acceso a internet. No se trata
sólo de lograr una acreditación académica, científica y técnica, se trata de
generar las condiciones para acceder a ellos, y sobre la base de que existen
esas condiciones proceder a calificar capacidades individuales que servirán
para la capacitación y la categorización docente. En el año 1996, la
Conferencia Internacional de Educación de la UNESCO señaló que los docentes
tendrán que aprender a lo largo de sus vidas, lo que supone un permanente
perfeccionamiento.
[1] Ponencia presentada en el Taller Internacional sobre Carrera Magisterial “Educación para la democracia. Lineamientos de Política Educativa 2001 – 2006”. Suplemento del diaro “La República”, domingo 13 de enero de 2002. Este taller fue realizado en el marco del desarrollo de la propuesta “Nueva docencia en el Perú”.
[2] II Congreso Pedagógico
Nacional (Nov. 2001) Tesis Educativas del Pueblo Peruano Pág. 5
[3] II Congreso Pedagógico
Nacional (Nov. 2001) Tesis Educativas del Pueblo Peruano Pág. 42
[4] Encinas Franco, José Antonio
(1986) Un Ensayo de Escuela Nueva en el Perú. CIDE. Pág. 1
[5] Cita hecha por BASADRE,
Jorge (1969). Historia de la República
del Perú. Tomo V, sexta edición. Lima, Editorial Universitaria. Pág. 9
[6] En febrero de 1884, los
maestros limeños deciden crear la "Sociedad
fraternal de profesores". No tienen éxito. Una masiva aceptación tuvo
la convocatoria del 15 de abril de 1895, hecha por los profesores Juan
Goytozolo y Severano Galindo. El 12 de mayo de este año (1895) se creaba la "Sociedad de Preceptores".
[7] Esta Ley consta en: La educación nacional N° 27.28 - Revista
mensual - Órgano de la Dirección de Primera Enseñanza. Lima, Librería
Francesa, julio-agosto 1903.
[8] CHIROQUE CHUNGA, Sigfredo
(2001). Rol del maestro en la educación
y en la sociedad peruana. Ponencia en I Forum nacional "La educación
peruana en el siglo XX. Balance y perspectivas". Huancayo, agosto 2001.
[9] Un breve recuento histórico
de cambios en el diseño de la Carrera Magisterial peruana se encuentra en:
MED-DINFOCAD-UPROD (2001). Proyecto de
Escalafón Magisterial. Lima, Unidad de Promoción Docente, Junio 2001. Pág.
6-9.
[10] Encinas Franco, José Antonio
(1986). Un Ensayo de Escuela Nueva en el Perú CIDE. Pág. 151.
[11] II Congreso Pedagógico
Nacional (Nov. 2001). Políticas sobre Sujetos y Agentes de la Educación. Pág.
44
[12] DIAZ, Hugo y SAAVEDRA, Jaime
(2000). La carrera del maestro en el
Perú. Factores institucionales, incentivos económicos y desempeño. Lima,
GRADE, Documento de Trabajo N° 32. Pág. 52.
[13] BANCO MUNDIAL (1996). Prioridades y estrategias para educación.
Examen del Banco Mundial. Wahington D.C., BM. Pág. 90 y 8..
[14] Ver documentos varios sobre
PLANCAD
[15] Ver GUADALUPE, César,
RODRÍGUEZ, José y SILVA, Juan Pablo (1999). Pautas para el desarrollo y uso de indicadores del sistema educativo
peruano. Lima, MED - Oficina de Planificación Estratégica y Medición de
Calidad.
[16] Ver MINISTERIO DE EDUCACIÓN
(2000). Plan Estratégico Institucional
2001-2005. Pliego 010. Ministerio de Educación. Lima, Documento distribuido
en el Congreso de la República, 2000.
[17] Analizar: Declaraciones
públicas varias de las autoridades del MED que hablan del carácter meritocrático del trabajo docente.
[18] X CONGRESO NACIONAL
ORDINARIO DEL SUTEP (1999). Balance de
la reforma educativa neoliberal y perspectivas para la lucha porun nuevo
Proyecto Educativo Nacional.
[19] TORRES, Rosa María (1997). ¿Mejorar la calidad de la educación básica?
Las estrategias del Banco Mundial. En CORAGGIO, José Luis y TORRES, Rosa
María: "La Educación según el Banco Mundial". Buenos Aires
(Argentina), Fundación Centro de Estudios Multidisciplinarios. Pág. 92
[20] Ver DELGADO CHINCHILLA,
María del Carmen (2000). El impacto del
docente en el proceso de aprendizaje de los estudiantes. En
"Educación, Revista de la Universidad de Costa Rica" Vol. 24, N° 2,
2000. San José, Editorial de la Universidad de Costa Rica.
[21] LABORATORIO LATINOAMERICANO
DE EVALUACIÓN DE LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN (1998). Primer estudio internacional comparativo sobre lenguaje, matemática y
factores asociados en tercer y cuarto grado de educación básica. Santiago
de Chile, UNESCO.
[22] Ver Revista Docencia N° 10. La
complejidad de las políticas de evaluación del desempeño docente. Santiago
de Chile, junio 2000.
[23] LOYO, Aurora (2001). Los sindicatos docentes en América Latina:
entre la lógica laboral y la lógica profesional. En ORGANIZACIÓN DE ESTADOS
IBEROAMERICANOS: "Revista ibero-americana de educación" N° 25.
México, Enero-abril 2001; OEI para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Pág.
65-81
[24] Recordamos que el 15-12-1966
la ONU aprobó -por Resolución 2200 A (XXI)- el Pacto Internacional de los Derechos
Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) aplicables a los grupos
sociales. El Perú ratificó este Pacto, por Decreto Ley 22129 del 28-03-1978.
[25] Ver GORRITI, Luis Carlos,
MIRANDA, Arturo y PACHECO, Gonzalo (2000). Cuánto
cuesta una educación básica de calidad en el Perú. Lima, Foro Educativo -
PREAL. Pág. 15
[26] Según Gorriti, Miranda y
Pacheco (Ob.c.pág. 31), para 1995-96, el PBI para educación fue de 6.7% en
Estados Unidos; 5.9% en la OCDE; 5.6 en México y Chile; 5.1% en Brasil; y 4.2%
en Argentina.
[27] NUÑEZ, Iván (2001). Profesores: ¿El único éxito de Lagos en el
Año 2000?. En: www.asuntospublicos.cl/busqueda/despliegue.tpl
[28] Desde 1996, en Chile, se
puso en marcha el "Sistema Nacional de Evaluación del Desempeño de los
Establecimientos Educacionales Subvencionados (SNED). Sin embargo, esta sola
propuesta similar a una "Carrera Pública Magisterial" no fue
suficiente. Se tuvo que negociar otros aspectos. En el
2000 se firmó el "Protocolo de
acuerdo entre el Ministerio de Educación y el Colegio de Profesores de Chile
A.G." donde se asumen 6
decisiones importantes: (1) Perfeccionar la jornada escolar
completa; (2) Fortalecer las capacidades de gestión y fiscalización del
Ministerio de Educación; (3) Incrementar las remuneraciones generales de los profesionales
de la educación; (4) Mejorar las condiciones laborales (tiempo de trabajo
docente; perfeccionamiento de normas de contratación de los docentes;
enfermedades profesionales y jubilación; apoyo a docentes que se desempeñan en
condiciones de vulnerabilidad; y reducción de alumnos por curso); (5)
Fortalecer la profesión docente y ofrecer nuevas oportunidades de carrera; y
(6) Ampliar espacios de participación de los docentes.
[29] MORDUCHOWICZ, Alejandro
(2000). La estructura salarial docente:
motivos que incentivan a cambiar los incentivos. En Boletín N° 6 del "Proyecto Sindicalismo Docente y Reforma
Educativa en América Latina". Buenos Aires, PREAL-FLACSO, septiembre del
2000. Pág. 9
[30] CHIROQUE CHUNGA; Sigfredo
(2001). Septiembre 2001. Remuneraciones
del Docente peruano. Acompañamiento mensual. Lima, Instituto de Pedagogía
Popular.
[31] RIVERO, José (1999). Educación y exclusión en América Latina.
Reformas en tiempo de globalización. Lima, Tarea - Ayuda en Acción. Pág.
357.
[32] GIMENO SACRISTÁN, José (2000).
¿Evaluar a los profesores? Una pregunta
múltiples veces tratada. Entrevista publicada por la Revista
"Profesión Docente". Santiago de Chile, Colegio de Profesores.
[33] Ver COLEGIO DE PROFESORES DE
CHILE A.G. (2001). Hacia un sistema
nacional formativo de evaluación del desempeño docente: documento de reflexión
de profesores y profesoras. Jornada en los Establecimientos Educacionales
del 02 de marzo 2001.- Sobre este tema, hay varios "documentos
institucionales" en: <www.colegiodeprofesores.cl /nacional/doc_institucionales.htm>
[34] COMITÉ MIXTO OIT/UNESCO (2000).
Sobre la aplicación de la Recomendación relativa a la situación del personal
docente. Séotima Reunión, Ginebra 11-15 de septiembre del 2000. Pág. 21,
Numeral 78.