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| Educación, progresismo, LOGSE y
PSOE |
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España se enfrenta a muchos y variados problemas. Uno de ellos,
cuyos efectos se dejarán sentir a medio y largo plazo, es la
educación. Orientado nuestro sistema por psicopedagogos
ignorantes, dirigida la educación por una facultad de magisterio
de nivel subterráneo, imbuido el sistema de un espíritu
progre trasnochado, hemos visto cómo el informe PISA confirmaba
en 2003 lo que cualquiera relacionado con el sistema educativo
sabía de antemano: la educación en España es un
desastre.
Hay quien señala que el origen se encuentra en la falta de
medios, sin embargo, mientras los presupuestos en cifras absolutas y
por alumno no han dejado de subir, la calidad ha ido disminuyendo
correlativamente. Por otro lado, el informe PISA pone de relieve que
España es uno de los países que obtiene peor ratio
inversión/resultados. Otros señalan a la
inmigración como factor de deterioro del ámbito
educativo. Otros la incorporación de la mujer al mundo del
trabajo. Otros, incluso, la reducción de miembros de la familia
o la inestabilidad parental. Sin embargo todos esos factores se dan en
mayor o menor medida en el resto de los países europeos, lo que
nos ha de llevar a buscar otras causas para explicar por qué
España es incapaz de dar una educación de calidad.
No niego que la incorporación de la mujer al trabajo, o la
llegada de niños inmigrantes no acostumbrados a un sistema
educativo occidental u otros elementos adicionales, tengan
efectivamente influencia en la evolución de la educación.
Sin embargo, el origen del problema se encuentra en el enfoque dado a
la educación a partir de la LOGSE. Un grupo de iluminados
trasnochados, en nombre de la sempiterna superioridad moral de la
progresía, decidió un día (por supuesto sin
consenso alguno… el Bien no requiere consenso) alterar las bases sobre
las que se asentaba la educación. Y donde se establecían
niveles de exigencia determinados y generales, se sustituyeron por
evaluaciones individualizadas según circunstancias y
personalidades de cada alumno, donde se exigía un rendimiento
mínimo, se sustituyó por una promoción
automática para evitar supuestas frustraciones de alumnado poco
capaz o motivado, donde se abrían campos diferentes para alumnos
reacios a la permanencia en el centro, se impuso la asistencia
obligatoria a centros educativos homogéneos, sin itinerarios
alternativos; en este proceso se eliminaron las pruebas de septiembre y
se estipuló un sistema disciplinario tan blando como
reglamentado (no se podía echar a los niños de clase, la
imposición de una sanción conllevaba un procedimiento muy
elaborado, etc.), lo que hizo inexistente la disciplina.
En la base de todo ello subyacía el hecho de que, sin consenso
alguno, los pijiprogres impusieron un sistema donde, simplemente, no
existía la responsabilidad (y por tanto la libertad) porque se
partía del presupuesto suicida de que la sociedad, el
ámbito familiar, las circunstancias ajenas al sujeto eran
siempre las culpables. De esta manera, dado que el alumno no era el
responsable de lo que le sucediera, la solución nunca
consistiría en exigir más o en imponer algún tipo
de correctivo, sino en remover los obstáculos externos que
dificultaban el buen funcionamiento de quien por esencia, por
naturaleza era un buen tipo. El buen salvaje roussoniano.
Así, cambiaron el concepto de educación. La
educación no era ya el sistema formativo para adaptar a los
individuos a una vida en sociedad con capacidad para desenvolverse
libremente. La educación no tenía unos estándares
homogéneos a los que el individuo se tenía que adaptar,
sino todo lo contrario: la educación era un traje que
había que diseñar a medida, un traje que había que
diseñar para cada individuo, según las circunstancias
siempre externas y ajenas a él mismo y a su libertad (que pasaba
a ser un concepto inexistente).
Los resultados fueron inmediatos: tres años de aplicación
de la LOGSE y el sistema educativo español se fue al traste. La
educación pública perdió prestigio frente a la
privada. Las diferencias sociales aumentaron inevitablemente (un
sistema público que no puede garantizar una educación de
calidad es un sistema destinado a ampliar las diferencias entre clases
y, por tanto, a perjudicar la igualdad de oportunidades)… Y eso por no
hablar del problema de la compartimentación del sistema
educativo según Comunidades Autónomas.
El Partido Popular, con minoría en su primera legislatura, fue
incapaz de sacar adelante siquiera una pre-reforma educativa por la que
peleó Esperanza Aguirre (que fue traicionada por el PSOE cuando
tras apoyarla en el Congreso, votaron en contra en el Senado por puros
motivos partidistas) En su segunda legislatura, moderados como son
ellos, dedicaron dos años completos a negociar una Ley que si de
algo pecó fue de poco ambiciosa y demasiado pactada. Pero en
fin, se restablecía cierto orden y sus resultados se
habrían dejado sentir si hubiera llegado a salir adelante… pero,
un atentado de 192 muertos cambió los resultados electorales y
lo que se pronosticaba como una segura victoria popular, pasó a
ser una victoria socialista. Y con ella, la contrarreforma educativa:
se suspendió la aplicación de la reforma y se ha
diseñado un nuevo modelo educativo que puede calificarse como
"LOGSE II". O lo que es lo mismo, la cronificación del problema
educativo.
La incapacidad de quien se autocataloga de "progresista" para aprender
de sus errores. Su prepotencia moral, su ignorancia tanto del ser
humano, como del conocimiento en general, su esteticismo
patológico (y su necesidad de desmarcarse de "la derecha") les
conduce a imponer una contrarreforma educativa asentada sobre bases
demostradamente equivocadas (ver el post de Landa sobre los resultados
del NAEP en EE.UU.), que no sólo deteriorarán más
la educación, sino que aumentarán las diferencias de
clase.
Junto con una ETA y entorno reactivados, un Estado de Derecho que
abdica de aplicar las leyes, un nacionalismo etnicista a la ofensiva,
una política internacional caótica, una justicia
manipulada (véanse, p.ej. los nombramientos de fiscales; 95% de
UPF cuando representa poco más del 10%), unas heridas de la
Guerra Civil en fase de reapertura, un enfrentamiento social no
despreciable, un problema de agua sin ningún proyecto viable
para ponerle solución, etc., junto con todo ello, éste
será otro de los regalos envenenados que nos dejará el
Gobierno socialista (si es que siguen gobernando).
concalma - 05-09-05
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