Nuestros
nacionalistas vascos se rasgan las vestiduras, hacen mil y un
aspavientos y se enfadan mucho si se mezcla terrorismo y su proyecto
nacionalista. Se empeñan en decirnos que no confundamos su
Euskalherria con los muertos de ETA, que no mezclemos su proyecto
nacionalista con el amosal. Pues no señor. Lo mezclamos. Los
unimos. Los confundimos. Porque su proyecto es un proyecto de
exclusión, de expulsión, de abuso, manipulación y
muerte. Eso es.
Su Euskalherria ha provocado ya 900 muertos, miles de víctimas,
decenas de miles de amenazados, decenas o centenas de miles de
exiliados.
Sí, su Euskalherria, ese proyecto étnico en el que se
hace recaer la soberanía, es decir, el origen de los derechos,
en la etnia (grupo lingüístico, cultural o racial).
Ése es el cogollo del meollo. Ésa es la semilla de la
ira. Porque si los derechos nacen de la etnia, ¿qué
derechos tendrá quien no sea parte de la misma?... si la
soberanía tiene su origen en el grupo lingüístico,
cultural o racial, ¿podrá ser parte de esa
soberanía quien no hable euskera, quien no sea parte de esa
ancestral y mitológica cultura a la que reducen la cultura
vasca? Evidentemente no. Y ahí empiezan los problemas,
ahí empiezan los éxodos, la violencia. Hay que llevar
adelante una sociedad donde se imponga la homogeneidad étnica
para poder reclamar la soberanía, porque si no, si no existe tal
homogeneidad, se acabó el juguete. Y claro, la homogeneidad no
se consigue con la inclusión y la tolerancia, sino con la
manipulación, la violencia, la exclusión, el exterminio.
Y eso hemos vivido en Euskadi durante treinta años. Eso mismo.
Con los chicos de ETA haciendo el trabajo sucio, el violento, y el
nacionalismo del PNV & Co. no sólo mirando para otro lado,
sino promoviendo su correlativo de manipulación.
Porque, si no, ¿a santo de qué tanta subvención al
entorno de ETA?, ¿a santo de qué tanta protección
a HB y sucedáneos?, ¿a santo de qué el olvido
sistemático de todos los que nos hemos tenido que ir y el mimo
constante a los presos terroristas?, ¿a santo de qué
desmovilizar la brigada móvil, (valga la redundancia)?,
¿a santo de qué los pactos directos con ETA en 1998 y
1999?, ¿a santo de qué la manipulación en la
escuela y en la EITB, donde el mapa de una Euskalherria inexistente
desde un punto de vista político se repite una y otra vez?,
¿a santo de qué crear el caldo de cultivo para el
terrorismo hablando de esa opresión del Estado español
que Savater calificaba como clase Ambassador, y que se sustancia en un
régimen fiscal privilegiado, más competencias que
ningún país europeo y un mimo y unos miramiento que para
sí los quisieran sus conmilitones de Austria encabezados por
Haider?, ¿a santo de qué cortocircuitar cualquier medida
antiterrorista?
¿Alguna vez el nacionalismo gobernante se ha preocupado de
minimizar los efectos del terrorismo?, ¿alguna vez se ha
preocupado de impedir el éxodo de ciudadanos
constitucionalistas?, ¿alguna vez ha tratado de impedir la
limpieza ideológica que desde hace años se respira en
Euskadi? Por supuesto que no. El nacionalismo vasco gobernante ha
sacado provecho de todo ello, el nacionalismo vasco gobernante ha
sabido que su superioridad electoral se basaba en la
tergiversación sistemática de las elecciones que
introduce el terrorismo de todas las intensidades. El nacionalismo
vasco sabe que para mantenerse en el poder, para seguir con su
sueño o su señuelo de la gran Euskalherria una, grande y
libre, necesita la limpieza ideológica de la sociedad. Por eso
no ha hecho nada contra ETA, por eso siempre ha mirado para otro lado,
por eso ha sido connivente, por eso ha aprovechado los réditos
que le daba el terror.
Así que no nos tomen el pelo, que no nos vengan con que su
Euskalherria está inmaculada, con que su Euskalherria no tiene
nada que ver con ETA y sus muchachos, con que su Euskalherria
planetaria es virtuosa, pacífica, plural, alejada de una
construcción violenta. Hoy, para cualquiera que conozca bien
Euskadi, esas mentiras ya no cuelan.
Su proyecto es excluyente, su proyecto necesita y ha necesitado para
salir adelante, de ETA y de la violencia. Su proyecto necesita reducir
lo vasco a lo nacionalista. Ha necesitado de treinta años de
violencia que han pervertido a nuestra sociedad hasta la enfermedad.
Treinta años de violencia, de terrorismo, que les ha permitido
estar en el poder, repartirse las bicocas del presupuesto, los cargos,
los puestos, los coches oficiales. Su proyecto está
íntimamente vinculado a los asesinatos, las amenazas, la
coacción y la manipulación. Es un hecho y por más
que lloren, se quejen, pataleen y se rasguen las vestiduras, no nos van
a engañar. Ya basta de lágrimas de cocodrilo. Ya
está bien de ir de plañideras sobre los novecientos
cadáveres. Somos nosotros los que tendríamos que estar
llorando.
Saludos y gero arte.
concalma - 18-02-05
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