| CASO CLINICO | ||||||||||
| Se interrog� de nuevo al paciente quien admiti� beber con regularidad leche cruda y haber realizado inseminaci�n artificial a varias novillas. Con base en esta exposici�n a animales y en el fracaso para demostrar otras fuentes de infecci�n, se tomaron nuevos hemocultivcs y se realizaron pruebas de aglutinaci�n. En una de las pruebas de aglutinaci�n realizadas se obtuvo un t�tulo de aglutininas para brucelas de 1:320, con lo cual se plante� el diagn�stico presuntivo de brucelosis. Se inici� tratamiento con tetraciclina oral a dosis de 500 mg cada 6 horas durante 4 semanas y estreptomicina 1 gr IM diario por dos semanas; desapareciendo precozmente la fiebre. Posteriormente, los hemocultivos reportaron el crecimiento de Brucella abortus. Los s�ntomas urinarios y la hematuria se aclararon con el tratamiento y el paciente recuper� peso. Desafortunadamente no se realiz� cultivo espec�fico para Brucella de la orina. COMENTARIOS Los s�ntomas y los hallazgos f�sicos en la brucelosis humana a menudo son inespec�ficos y pueden estar presentes por un per�odo prolongado de tiempo. Los s�ntomas referidos por este paciente, particularmente los relativos a obstrucci�n del tracto urinario inferior, la fiebre y p�rdida de peso estuvieron presentes por aproximadamente un a�o antes de hacerse el diagn�stico. En 104 casos de brucelosis humana notificados al CDC de Atlanta (EU) en 1977, el inicio de los s�ntomas fue agudo en el 55% de los casos e insidioso en el 45% . Esta distribuci�n bastante pareja ha sido reportada en estudios previos. Spink ha enfatizado que los pacientes con brucelosis, t�picamente tienen multitud de quejas, pero el examen f�sico revela pocas alteraciones. En un estudio de Buchanan et al. se reporta que casi todos los pacientes presentaron malestar, sudoraci�n, escalofr�os y debilidad y 85% refer�an adem�s fiebre; limit�ndose los hallazgos f�sicos a linfadenopat�a en 14% de los casos y esplenomegalia en 10%. Schirger et al. hicieron una revisi�n de 224 pacientes infectados por B abortus y refieren que los hallazgos f�sicos, cuando presentes, usualmente se limitaban al sitio de localizaci�n de la infecci�n. Un contaje normal de leucocitos, tal como se encontr� en este paciente, es una caracter�stica com�n de la brucelosis humana. Sin embargo se han reportado variedad de alteraciones hematol�gicas en esta patolog�a. Seg�n Spink, el contaje total de leucocitos suele ser normal o estar reducido y raras veces excede los 10000 GB por mm c�bico. Linfocitosis relativa es frecuente. En 89 casos de brucelosis confirmada por cultivo, Schirger et al. reportaron leucopenia en 16 pacientes con bateriemia y en s�lo 3 pacientes con infecci�n localizada. Evidenciaron leucocitos en 2 pacientes con bacteriemia y en 4 pacientes con infecci�n localizada y contaje normal de leucocitos en 27 pacientes con bacteriemia y 35 pacientes con infecci�n localizada. Pancitopenia por hiperesplenismo ha sido reportada en infecciones por B abortus y B melitensis. En un informe no publicado de 38 pacientes en Per� con infecci�n por B melitensis, Crosby et al encontraron anemia en 74%, leucopenia en 45%,con neutropenia en 41% y linfopenia en 82% y trombocitopenia en 39% de los casos. Ocho pacientes ten�an pancitopenia y en 7 de ellos hab�a esplenomegalia cl�nicamente evidente. En el examen de la m�dula �sea se report� aumento en el n�mero de histiocitos con eritrofagocitosis moderada. En 25 pacientes se evidenci� sangramiento anormal, 2 de los cuales tuvieron hematuria microsc�pica no dolorosa. El compromiso urol�gico en la brucelosis es com�n y en ciertos estad�os de la enfermedad se puede recuperar el microorganismo de la orina en un 20-50% de los casos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el crecimiento de la Brucella in vitro es lento y los cultivos de orina en estos casos pueden estar est�riles a�n a las 48 horas. El prostatismo es una manifestaci�n inusual de la brucelosis, a�n cuando no sea rara la localizaci�n en el tracto genitourinario. En el caso presentado, el hecho de que los s�ntomas obstructivos del tracto urinario inferior se aclararon una vez iniciado el tratamiento espec�fico, sugiere que la infecci�n contribuy� con esta condici�n, aunque no se descarta sin embargo, que el paciente tambi�n tuviese una hiperplasia prost�tica benigna. Caso cl�nico tomado con algunas modificaciones del art�culo "Human Brucelosis, por Edward J Young, publicado en Reviews of Infectious Diseases, vol 5, N� 6, p 821-842; 1983. |
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