El Ojo Breve/ DPPAI (Arquitecto)
Por Cuauhtmoc
Medina/Reforma . Miércoles 21 de junio del 2000. p. 4c.
LCM/Fernando Romero. Museo Carrillo Gil. Avenida Revolución 1608, San
Angel. Junio 7-Agosto 28.
Germaine Koh: By the way. Torre de los Vientos. Periférico Sur s/n, esq.
Zacatépetl, frente a Perisur. Junio 10, 17 y 24 ,12 a 18 hrs.
La primera impresión que produce la exposición del Laboratorio
Ciudad de México (LCM) es de energía, oportunismo y
desbordamiento. Pero el espectador siente que las ideas del grupo carecen de
suficiente intensidad teórica, política, histórica o
artística o están aún en una etapa muy primaria de
formación.
La muestra es sorprendentemente "modernista", no obstante que el LCM
intentó contrarrestar el espacio de cubo blanco del Carrillo Gil
cubriendo una pared con una estructura flexible de tela cercana a la
estética neumática de los años 50-60. En largas mesas
paralelas repletas de imágenes, collages, monitores de video e
improvisadas maquetas, el LCM y su líder, Fernando Romero (México
1971), exhiben los proyectos que han venido realizando a lo largo de poco
más de un año, compilados en un libro/catálogo/carpeta
promocional titulado 016. Son esencialmente casas habitación, pero
incluyen un proyecto de ampliación del Carrillo Gil y un proyecto
inicial de un hipotético Museo de Arte Contemporáneo.
También, LCM lanza el primero de sus proyectos de investigación:
un libro sobre la Zona Valle de México (titulado ZMVM) con
estadísticas inverosímiles, cuadros comparativos, mapas
reveladores y diagramas sobre los temas explosivos (riqueza,
contaminación, agua, infraestructura, etcétera). ZMVM viene
ilustrado con 11 series fotográficas de artistas jóvenes, algunas
no muy distintas de las que recibiría una publicación
estadística oficial y otras -como la extensa serie de fachadas de
Claudia Fernández, la investigación de letreros en renta y
tipografía de números de taxi de Iñaqui Bonilla y la serie
de imágenes de agua de Laureana Toledo- que por ser representativas del
tratamiento conceptual de lo urbano del arte reciente, quizá hubieran
merecido un comentario curatorial aparte. Finalmente, LCM presenta su Proyecto
de Cultura Contemporánea (PCCM) que traerá
"personalidades" del diseño, cultura y arquitectura
contemporánea para diseminar sus ideas e interactuar con la trama cultural/urbana
de México.
La intención es obviamente desbordar el agotado modelo del estudio del
arquitecto para proponer al LCM como el motor/generador/detonador de una nueva
práctica y cultura arquitectónica y el nodo de contacto con la
cultura arquitectónica global, en un país donde, según
ellos, nada de mucha importancia ha ocurrido desde Barragán y donde el
arquitecto tiene que ser: 1) diseñador, 2) promotor, 3)político,
4) artista y 5) investigador.
Como se ve, tan o más importante que las obras es la actitud de
intensidad globalista, ligereza post-social y esteticismo lúdico que el
grupo desea encarnar. Se trata de una identidad labrada bajo la
instigación y la sombra del mentor de Romero, el
arquitecto/teórico/visionario Rem Koolhas. De hecho, a la entrada de la
muestra se exhibe el proyecto de la Sala de Conciertos de Porto, Portugal
(1999) que Fernando Romero realizó como integrante de la OMA (Oficina
para la Arquitectura Metropolitana) de Koolhas. Las influencias no se ocultan:
la inmodestia de la autopromoción, el uso de siglas y la ambición
de intervenir en el campo intermedio del arte contemporáneo y la
arquitectura provienen de Koolhas. El uso de recortes de revistas de moda y
publicidad en los collages de los proyectos de LCM provienen del grupo inglés
Archigram, aunque tratándose de México la visión de los
proyectos habitados con modelos tomados de revistas de moda resulta racialmente
y políticamente inoportuna. Finalmente, la matriz escultórica, el
proceso de improvisación material y la estética sublimada del
subdesarrollo de algunos proyectos tienen una cercanía evidente con
Gabriel Orozco, cuya casa de campo está entre los proyectos del grupo.
Si algo caracteriza la estética de LCM es la aplicación de una
metodología de incisión-corte-proceso-desplazamiento y
rearticulación de un objeto determinado. Más que una
discusión de función, contexto o valores sociales, LCM parte de
trama modernista o futurista para romper su continuidad estructural y
reformularla como un espacio poligonal. En el proyecto más logrado (LCM
003/Talleres) edificio existente modernista de planta abierta y en forma de
"T" se transforma en una serpiente laberíntica y zigzagueante,
como si fuera el desarrollo monstruoso y paradójico de la transparencia
y racionalidad del modelo preexistente. Apuntemos que pareciera difícil
imaginar que una estética como ésta pudiera enfrentar comisiones
que requirieran multifuncionalidad, gran densidad histórica o complejas
tareas sociales.
Cómo vaticinar si una colección de proyectos arquitectónicos
germinales fue el registro necesario de una máquina cultural en germen,
o un gesto promocional desmesurado, producto del veloz
consumo/sucesión/desalojo curatorial de "creadores
jóvenes"?
Doblez
By the way (Por cierto/Junto al camino), la hermosa pero modesta
instalación sonora de la artista canadiense German Koh, propuso la mutua
imbricación del contexto intolerable del tráfico vehicular del
Periférico y el espacio semi-religioso y alegórico del interior
de la Torre de los vientos, la escultura de Gonzalo Fonseca frente a Perisur,
tan parecida a un Zigurat. Koh instaló un micrófono que
transmitía el sonido del tráfico al espacio de exhibición
para generar un ruido atenuado, meditativo y concretista. A la vez, intervino
las frecuencias de radio que difunden noticias sobre el tráfico para que
los conductores escucharan el rugir de sus máquinas al transitar por la
escultura.
Este eco y retribución entre el espacio de arte y la calle
proponían un consumo meditado de la urbe. Era notable cómo el
velo de la duplicación estetizaba el trajín de la
megalópolis.
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