Explora Joseph Martínez belleza de la atrocidad
El artista plástico aspira a lo sublime a
través de imágenes que reflejan las contradicciones de la
sociedad capitalista
Por
CUAUHTÉMOC MEDINA
REFORMA Sábado 18 de agosto del 2001. p. 4.c.
Daniel Joseph Martínez explora
la belleza de la atrocidad, del horror, de los cuerpos mutilados con las
vísceras al aire, de las flores que crecen frente a las prisiones, de
los adolescentes que son excluidos por la sociedad del "úsese y
tírese".
Con motivo de la exposición Coyote, quiero a
México y México me quiere (o simplemente otro mexicano muerto), el artista plástico comparte la alerta que lanza contra
la sutil manipulación del capitalismo contemporáneo.

Daniel
J. Martínez: Autorretrato #15. Decimoséptimo intento de clavar el
desorden mental o cómo filosofar con un martillo. (A partir de Miguel
Ángel Merisi-Caravaggio. Salomé 1609-1610) Impresión
digital lightjet montada en plexiglas de 1.27 cm 122 x 152.4 cm
Tu exposición en el Museo Carrillo Gil incluye varias series, todas ellas fotográficas, pero con un espíritu en apariencia muy distinto. ¿Cómo se integran en conjunto en una exposición?
"Si todas estas fotografías fueron creadas en un
mismo periodo es porque surgen de los cambios que sufrió el arte
americano tras la derrota en 'las guerras culturales' de mediados de los
años 90.
¿Hablas de las 'guerras culturales' donde la derecha combatió a los artistas?
"Sí, la guerra contra los artistas y su libertad de
creación. A lo largo de los años 70 y 80 teníamos un
modelo cultural alternativo, distinto a la tradición de galerías
comerciales y los museos en los Estados Unidos, que amplió las
oportunidades culturales y permitió a los artistas expresar ideas que
tenían una extraordinaria eficacia política y social.
Llegó a tener suficiente importancia como para que la derecha se
empeñara en destruirlo. Los escasos recursos económicos estatales
disponibles para la cultura fueron cortados, asesinando así el momento
más progresista de la cultura americana. Se marginó, incluso, a
los artistas que habían obtenido renombre. La única oportunidad
de sobrevivir era adaptarse redefiniendo la urgencia de nuestras ideas para que
siguieran siendo efectivas.
"En esa situación, tomé la decisión de
acompañar mi trabajo usual con imágenes que exploran la efigie de
la belleza en su relación con la tradición de la pintura. Me
parecía que habíamos perdido la capacidad de crear
imágenes que fueran al mismo tiempo intelectualmente complejas y capaces
de producir admiración de un modo que no fuera jactancioso. Obras donde
el objeto visual se convirtiera en una imagen del poder que no se permitiera
ser neutral ni dejara que la neutralicen.
"Mis retratos de jóvenes son muy clásicos,
directos y transmiten una particular forma de belleza en términos de la
luz y su extraordinario detalle. Yo trabajo en prisiones y estos son adolescentes
encerrados en instituciones juveniles, pues son menores de 18 años y no
los pueden encerrar en cárceles de adultos. Son los leprosos
contemporáneos: fueron rápidamente excluidos y se les
prestó la menor atención posible. La mayoría pertenece a
las minorías en los Estados Unidos.

Daniel J. Martínez: De la
serie El engaño de la perfección. Tácticas de
desesperación y transmutación. 1998-1999 Invento para la
producción de replicantes. Habitat tecnosocial, simulación
#.0605.8759.1998
"La gente cree que puede entender los retratos y las
flores. Sólo más tarde, cuando uno ha visto el resto de la
exposición, se requiere (o eso creo) que uno las reconsidere. Si uno ve
una mutilación, por ejemplo, cuando yo inserto mi mano en mi pecho, uno
se dice: 'eso está ahí pero no es cierto'. Y eso obliga a
repensar lo que tienen los retratos de convención, nos obliga a situarnos
ante una realidad alterna. Se trata de una cuestión de simultaneidad.
Trato de inducir al espectador hacia un cuestionamiento. Nietzsche dijo: 'Nada
es verdad; todo está permitido', combinándolo con la idea de lo
'más humano que humano'. Esa simultaneidad de ideas es lo que me permite
sugerir que no existe un presente que podamos gustar, oler o ver. Que tu
educación y socialización no te permite siquiera la posibilidad
de ver el objeto".
Creo que hay otro truco en esas imágenes. La gente va a asumir que son manipuladas digitalmente, pero están hechas con una actitud fastidiosamente artesanal, sin computadora.
"Pertenezco a una generación que vivió un
momento probablemente privilegiado: nací en un mundo enteramente
análogo, y luego atestigüé la transición a un mundo
que es completamente digital. Así, en lugar de cuestionar lo
político de modo directo y en grandes brochazos, trato de sugerir que
los medios de manipulación política en la democracia capitalista
se han ido acumulando de un modo sutil y extraordinario. Por ejemplo, si es posible
cambiar un gen en un cuerpo para hacerlo brillar en la oscuridad, como con el
conejo verde de París, es también posible cambiar nuestro
código genético. Estamos en un ciclo evolutivo totalmente nuevo.
Hay tres momentos, sólo tres, en la historia de la humanidad parecidos a
éste: uno fue el establecimiento de la escritura, el segundo fue
invención de la fotografía, el tercero es la intervención
tecnológica en reformularnos como especie".
¿Sugieres que el poder requiere que la gente esté aterrorizada con los peligros de la clonación y lo avanzado de los medios de vigilancia?
"La idea viene probablemente de los romanos: el imperio
requiere el terror para mantenerse. No es que la tecnología sea mala.
Podría ser usada para desarrollar la sociedad en lugar de aplicaciones
militares. Pero se trata todavía de la dominación, del
Estado-nación, del mantenimiento del poder. Una de mis fotos de flores
está localizada frente a un edificio en Los Angeles que es una obra de
arquitectura que está completamente al día. Es una prisión
que combina el panóptico que estudió Michel Foucault con una
vigilancia tecnológica completa de lo que ocurre en cada celda. No
sólo son capaces de verte con cámaras, sino que monitorean tu
ritmo cardiaco, tu presión sanguínea y tu respiración".

Daniel Joseph Martínez, De la
serie El engaño de la perfección. Tácticas de
desesperación y transmutación. 1998-1999 Un intento de vencer la
riqueza y la felicidad. Habitat tecnosacial, simulación #.0605.8759.1998
Sin duda, éste es el trabajo más meditativo que has hecho, pero persevera en buscar una "violencia elegante".
"O una forma de horror. En Apocalypse Now hay una escena donde
la tropa vacuna a los niños de una aldea. Ya de salida, los alcanza un
viejo que los obliga a darse la vuelta, pues tienen que ver lo que ha pasado.
Los norvietnamitas le han cortado a los niños los brazos en que los
habían inoculado. En la película dicen: 'No eran hombres malos,
sino padres de familia que luchaban por sus ideas. Pero no tenían miedo
al horror de su mundo'. Horror significa ser capaces de cometer ese acto atroz,
pero que para ellos era de misericordia, pues salvaban a su gente de una intervención
de guerra".