Luis Alaniz, Alma Máter de la

Escuela del Fútbol Local

CUANDO se hace deporte, en la pura y sana expresión de lo que esa palabra significa, se puede realizar desde, cualquier ángulo. Si hay inquietudes, Vocación. Amor por la causa deportiva.

 En Luisito Alaniz - estampa clásica del Newbery de otrora cuando formaba con Nicolás Pasquini una de las alas izquierdas más notable- de la vida le brindo   oportnidades para que el mostrara en la seguridad de su gesto. En la elevada definición de su concepto humano. En la amplísima vastedad de sus recursos y por sobre todo en su nobleza y sinceridad, lo bueno que se puede hacer por el Deporte cuando este se practica con hidalguía y con amor.

Luis Alaniz fue crack. Puntero izquierdo de épocas inolvidables y valor certero. Cabal y honesto, hizo un culto de la hermandad deportiva y, tanto como jugador, como deportista, conquisto un sitial de privilegio.

Pero claudico en sus inquietudes cuando el tiempo pasó y se fueron mermando sus posibilidades de seguir siendo exponente en actividad. Tradujo en una obra admirable, su cariño para con nuestro Deporte. Para con nuestro fútbol. Y para con el viejo y glorioso Newbery.

Entendió en su noble inspiración, que el fútbol se nace desde abajo. Hay que educar. Orientar. Enseñar. Pero con arte puro. Con la sencillez y la nobleza que el propio futbol encierra, cuando es practicado con esas armas. Hizo la verdadera escuela de fútbol. Y en un recuerdo cariñoso al Eduardo Chaves Cuello de anos idos al Jetita que vive siempre dribleando en el area del afecto, fundó la escuela

- dentro del Newbery de sus amores - que llevaba eses nombre.

Que obra maravillosa la de este caballero del deporte. En ella se comulgaban sus sentimientos con su maestría y su serenidad. Fue un baluarte, donde surgieron estrellas que -muchas de ellas - han llegado a ser estrellas. Trabajó incansablemente y sigue aportando con esa magnifica vocación de deportista ejemplar, que entiende el futbol en su unico lenguaje: el cariño ala divisa El respeto al adversario. La unidad como fuerza, la nobleza como norte. Y un ideal: la hermandad. Muchos valores surgieron tras la era de Alaniz, para bien del fútbol. Y su obra fecundase fué desparramando para bien de aquellas instituciones que siguieron su compás. Pero en él, en Luisito Alaniz, en esa figura típica y querida, respetuosa de su misión, que ha echo un verdadero apostolado de su tarea, ésta la base de la fecunda obra que enorgullece y dignifica.
Hosted by www.Geocities.ws

1