Pocas veces, en contadas oportunidades, el aficionado hípico cuenta con un
purasangre de excepción. Desde Hypocrite, Hylander, Klick, y Gradisco, pasando
por Gelinotte, y hasta Catire Bello y El Gran Sol por mencionar el grupo más
elitesco, no aparecía en el firmamento hípico el caballo capaz de estremecer
las tribunas, el ídolo. ¡Llegó! Saltó a la pista del hipódromo
La Rinconada identificado con el nombre de My Own Business, el "propio
negocio" de los propietarios Hugo Albarrán Acosta y Rocco Sebastiani.
Un potrillo, con escasos tres años de nacido y un mundo de esperanzas por
convertirse en un auténtico campeón.
Ya formado atléticamente y lanzado al espectáculo, brotaron las victorias.
Se acostumbró a ridiculizar a sus rivales y hoy es reconocido como uno de los
mejores exponentes de toda la historia de la cría nacional; generando
polémicas que lo conducen al sitial más alto de cuantos animales se han
producido en el país.
Se concluye, se afirma, que costaría muchísimo derrotarlo en los difíciles
cosos de los Estados Unidos, donde enfrentaría a los nacidos en las praderas
kentuckianas, a los de bondades corredoras superiores; esos aderezados con los
nutrientes naturales sembrados en fértiles pampas de calidad comprobada en sus
causas y efectos. Pero allá irá My Own Business, a la arena, o a la grama, en
la cual verán a un caballo de carreras que llevará en su frente el sello de
Hecho en Venezuela. Será entonces cuestión de esperar por sus futuras
confrontaciones, luego de su despedida el 3 de diciembre allá en el Hipódromo
de El Nuevo Comandante, en Puerto Rico, en la prueba clásica caribeña. Eso
sí, adelantándonos a ese futuro, observarán a un animal de excepción. No hay
dudas.
Comienzo y final
Albarrán Acosta levantó la mano derecha. El martillero, Jorge Luis
Escobar, aceptó la oferta. Continuó en su subasta, hasta que el campeón Julio
Ayala, el comprador oponente, desistió. El caballo castaño, tatuado con el N°
Y1281, perdía la propiedad del haras Vista Hermosa. Ahora los 480 kilos de
carne y hueso -valorados en Bs 28.500.000- correspondían a Albarrán. Una
fantasía, como ahora se rotula el stud, que tiempo después se compartía con
la sociedad del señor Rocco Sebastiani.
Regresó al establecimiento de cría y cumplió el acostumbrado proceso de
doma, hasta que empezó a lucir con autoridad su figura. Luego de medio día en
el establo de Juan Carlos Avila, pasó a la cuadra 30 de Antonio Bellardi, quien
lo asignó al caballerizo Noel Urbina, en estos momentos su inseparable
protector. Allí asumió el nombre de My Own Business (Voyageur-Word Medley por
Verbatim).
Bellardi inició su trabajo de preparación atlética. Rápidamente,
recurriendo a ese sexto sentido que acompaña a los buenos profesionales del
entrenamiento, descubrió que tenía en sus manos a un buen caballo. El tiempo
señaló que no existía un mínimo de equivocación. El humano y la bestia
coparon el escenario, sobraron el espectáculo y proporcionaron al IDOLO, así
en mayúsculas.
El Pote Multimillonario de Criadores, la competencia de despedida de la pista
que le dio 14 triunfos en 18 participaciones y Bs 222.297.183 que lo colocan
como el ejemplar mayor productor de dinero en la historia hípica nacional,
superando a El Gran Sol.
Se va My Own Business, deja su trono, una huella bien marcada en la cuadra de
Bellardi, otra en cada centímetro de la pista del óvalo de Coche y,
finalmente, un grato recuerdo para el jinete que más se compenetró con las
largas zancadas, Emisael Jaramillo. "El mejor que ha pasado por mis
manos", suelta el jockey campeón. "Un tren a toda velocidad que nada
ni nadie puede detener en su carrera", sentencia.