![]() |
Gosho | |
Material de estudio para febrero del 2000
Departamento de Estudio de SGIAR
Texto del mes: "Sobre la Torre de los Tesoros"
Los principales escritos de Nichiren Daishonin, vol. 1, pág. 29. Gosho Zenshu, pág. 1304.
Fecha de escritura: 13 de marzo de 1272.
Destinatario y situación del Daishonin:
Esta carta maravillosa y muy profunda fue escrita a Abutsu-bo, un hombre de edad muy avanzada que se había convertido a las enseñanzas del Daishonin hacía muy poco tiempo; aproximadamente un par de meses.
Su nombre real era Endo Tamemori, pero se lo conocía como Abutsu-bo Nittoku o, directamente, Abutsu-bo. Se calcula (aunque esta fecha no está confirmada) que nació en 1188, dado que se sabe que falleció en 1279, a los noventa y un años. Es decir que la edad de Abutsu-bo al recibir esta carta era nada menos que ¡ochenta y cuatro años! Abutsu-bo fue inusualmente longevo para la expectativa de vida de aquella época. Hay muchas cosas interesantes que aprender sobre él.
¿Cómo es que vivía en Sado? Hay dos explicaciones probables. La primera afirma que era oriundo de esta región. La segunda dice que este señor era samurái de profesión, y que prestaba servicio en la corte de Kyoto al emperador retirado Juntoku. Cuando a este emperador lo exiliaron a Sado, luego de la rebelión de Jokyu, en 1221, acusado de conspirar contra el sogunato de Kamakura, Abutsu-bo lo siguió lealmente y se instaló allí con su familia. Su mujer era la conocida Sennichi-ama, una anciana que tenía sólida unión con su marido y que lo acompañó en su decisión de abrazar la fe. Tenían al menos un hijo varón, Tokuro Moritsuna, que fue quien llevó las cenizas de su padre en 1279, al monte Minobu, en viaje de peregrinación, para que los restos de Abutsu-bo descansaran allí donde vivía el Daishonin. El hijo mantuvo la fe de su padre y asumió la responsabilidad de la propagación en Sado. El bisnieto de Abutsu-bo, Nyojaku Nichiman, viajó de niño al monte Fuji, donde adoptó la vida sacerdotal y fue discípulo de Nikko Shonin.
Sobre las circunstancias en que se convirtió
Al respecto, hay dos versiones. Vamos a basarnos en el libro Vida de Nichiren Daishonin. Ya habíamos dicho que Abutsu-bo vivía en Sado cuando el Daishonin llegó a la isla a raíz de su destierro. Abutsu-bo ¿era un hombre religioso? Todo parece indicar que sí, y que practicaba las enseñanzas del Nembutsu. Recordemos que el Daishonin llega a Sado precedido de toda clase de comentarios calumniosos difundidos por los sacerdotes del Nembustu, para los cuales el Daishonin era un traidor a la patria y era un sacerdote infernal. Recordemos también que el Daishonin había refutado específicamente al Nembutsu en el "Rissho ankoku ron", y que había señalado que esta enseñanza conducía al infierno del sufrimiento incesante, responsable de los males naturales y sociales que afectaban a la nación.
Así que cuando el Daishonin llega a Sado, además de la prohibición de acercársele y tener relación con él, dada por el hecho de que era un criminal sancionado por el gobierno, tiene la fama diabólica que le había hecho el clero de la escuela Tierra Pura (Nembutsu), archienemigos ideológicos del Daishonin.
El que inicia el acercamiento con Abutsu-bo y su señora es Nikko Shonin. Éste, en forma subrepticia para no comprometer a ninguna persona, se acerca a pedir limosnas, elementos de escritura, papel y alimento para su maestro. El Daishonin vivía en un pequeño templete desmoronado, sito en el cementerio para indigentes. Nadie se acercaba por allí. La tradición sitúa este primer contacto entre Abutsu-bo y Nikko Shonin a fines de 1271, enseguida de arribar el Daishonin a Sado. Una fría noche, Nikko golpea a las puertas del matrimonio y cae desplomado de hambre y cansancio. Sennichi-ama le ofrece algo para comer, pero Nikko, con mucha educación, lo rechaza para llevárselo a su maestro. A la pareja de ancianos esta postura los conmueve. Y piensan que el joven sacerdote tiene que tener un maestro muy especial para actuar así en condiciones extremas. El matrimonio decide ayudarlo por razones humanitarias. Al parecer, Abutsu-bo se llega hasta el cementerio de Tsukahara y enfrenta al Daishonin con argumentos religiosos. Esto, de por sí, ya habla de una gran honestidad intelectual y espiritual. Podría haberse conformado con las versiones maliciosas que corrían en contra del Daishonin, pero sin embargo, prefiere confrontarlo él mismo. Al parecer, el Daishonin responde con la misma honestidad, y de ese diálogo Abutsu-bo saca la convicción de que la enseñanza del Daishonin es correcta. Regresa a su hogar para compartir con su mujer la nueva filosofía que lo convence. Al parecer, cuando se produce el debate de Tsukahara, en enero de 1272, Abutsu-bo ya era discípulo del Daishonin desde hacía muy poco tiempo. Lo cierto es que, como esta carta lo indica, el Daishonin decide inscribir un Gohonzon para Abutsu-bo en marzo, es decir, unos tres o a lo sumo cuatro meses luego de su conversión. Recordemos que es uno de los primeros Gohonzon personales que inscribe el Daishonin. En esta misma época, el Daishonin estaba definiendo doctrinalmente el objeto de veneración. Tengamos en cuenta que el gosho "La apertura de los ojos", donde se define el Gohonzon desde el punto de vista de la Persona, data de febrero de 1272, es decir, un mes antes de esta carta.
El Daishonin es muy cauteloso de no involucrar a sus discípulos, dada su precaria situación política y procesal. Se dirige a todos ellos con la mayor reserva, y en todo lo referido al Gohonzon, exige de sus discípulos la misma prudencia y discreción. Abutsu-bo y su mujer protegieron al Nichiren Daishonin en forma secreta o reservada, cuidándose de no ser vistos, durante los dos años que duró el exilio de éste en Sado. En 1274, el Daishonin fue perdonado. Abutsu-bo ya tenía ochenta y seis años. Así y todo, desde el 74 hasta el 79 en que murió, tres veces hizo el pavoroso viaje desde la isla hasta las montañas de Minobu para visitar a su maestro. Esto, que leemos como un hecho más, es algo inconcebible. Viajar en esa época, a través de ríos y montañas, por caminos plagados de maleantes y peligros, era una odisea. Mucho más para un anciano de casi noventa años, a lomo de caballo y en embarcaciones precarias, desprovistas de todo confort. El espíritu de búsqueda de este creyente es algo que nos llena los ojos de lágrimas. Lo mismo puede decirse de su mujer, que se queda sola al cuidado de todos los asuntos domésticos y económicos, y envía a su marido, de quien dependía en todos los aspectos. La generosidad y abnegación de esta señora es prodigiosa, y el Daishonin se ocupa de reconocerlo todo el tiempo. Para él, cuando llega Abutsu-bo, es como si llegara ella junto con él. La existencia de tales discípulos no hace sino probar la grandeza del maestro. La sinceridad suprema de estos ancianos tiene que reflejar la personalidad indescriptible del hombre que les inspiraba tanta nobleza y altruismo. Los dos ancianos fueron virtuales "responsables" de la zona de Sado. A su regreso, el Daishonin les encomendó la lucha de la propagación en la isla, a lo cual ambos se dedicaron con ahínco, sin escatimar recursos ni esfuerzos.
Puntos de este gosho
Análisis de los puntos
Este gosho debe ser visto en relación estrecha con la inscripción del Gohonzon. Le permite al Daishonin hacer un "ida y vuelta" con la enseñanza del Sutra del Loto y con la enseñanza que él mismo está revelando y propagando en el Último Día de la Ley. Como material bibliográfico nos vamos a basar en "Conversaciones sobre el Sutra del Loto", explicación correspondiente al capítulo "La Torre de los Tesoros".
Abutsu-bo le hace al Daishonin una pregunta sobre el Sutra del Loto, específicamente, sobre el capítulo once, "Ken Hoto" ("El surgimiento de la Torre de los Tesoros"). Lo que quiere saber Abutsu-bo es por qué la Torre de los Tesoros, donde estaba sentado el buda Taho, irrumpe desde lo profundo de la Tierra. Y la explicación del Daishonin arranca de esta pregunta, pero llega mucho más allá. Refresquemos la memoria:
Pero partamos de la conclusión que da el Budismo de Nichiren Daishonin: La Torre de los Tesoros no es otra cosa que Myoho-renge-kyo. Y existe en la vida de cada persona que abraza la fe en el Gohonzon. Esto es lo que revela Nichiren Daishonin en este gosho , cuando dice: "El daimoku del Sutra del Loto es la Torre de los Tesoros, lo cual equivale a decir que la Torre de los Tesoros es Nam-myoho-renge-kyo". Y cuando manifiesta "Abutsu-bo es la Torre de los Tesoros, y la Torre de los Tesoros es Abutsu-bo".
La Torre de los Tesoros aparece cada vez que se expone la Ley Mística; esto significa que la Torre es la manifestación visible de Nam-myoho-renge-kyo, así como la claridad (o el día) es la manifestación visible del Sol. No olvidemos que el Sutra del Loto es un relato donde, metafóricamente, se narra el prodigio de la revolución humana, o la tremenda epopeya que es la lucha de un Bodhisattvas de la Tierra por cumplir la misión de un buda sobre esta tierra. El Sutra del Loto es un relato épico sobre el logro de la Budeidad que llevan a cabo las personas comunes. Todo tiene que ser leído dentro de este contexto. Sin embargo, cuando Nichiren Daishonin expuso la Ley de Nam-myoho-renge-kyo no "apareció" ninguna Torre. ¿Cómo se entiende? Para el Budismo de Nichiren Daishonin, la Torre de los Tesoros que aparece cuando el Daishonin expone el Gohonzon es, simplemente, la vida iluminada de cada persona que cree en el Gohonzon y manifiesta su Budeidad. "Abutsu-bo es la Torre de los Tesoros, y la Torre de los Tesoros es Abutsu-bo". Esto quiere decir que cada uno de nosotros, que se fusiona con el Gohonzon y revela su naturaleza iluminada, es una Torre en sí. El progidio está en la vida del mortal común que es un buda verdadero. No hace falta más torre que esa, y no hace falta saber más que esto, dice el Daishonin: "Ningún otro conocimiento es importante". Sensei dice, al respecto: "Ése es el punto primordial que debe comprender. En otras palabras, no es mucho lo que se gana tratando de desentrañar su significado desde la perspectiva de los conocimientos teóricos o doctrinarios. Cuando entendermos que los que veneramos el Gohonzon somos esa torre rebosante de tesoros, ¿qué necesidad hay de buscar más doctrinas?".
En el gosho, Nichiren Daishonin habla de los "tres grupos de discípulos de Shakyamuni". Aquí no vamos a ahondar en este término budista. Lo importante es que estos tres grupos de discípulos, tal como dice el Daishonin, alcanzan la iluminación sólo cuando percibieron la Torre de los Tesoros en su propia vida. Y el Daishonin agrega que en esta época, "lo mismo están haciendo los discípulos de Nichiren".
La Torre de los Tesoros es inmensa. Sus dimensiones no pueden ser calculadas con la mente. Es una forma de describir la inmensidad del estado de vida que tiene un buda,o que logra una persona común cuando se fusiona con el Gohonzon. En otro gosho, el Daishonin también dice que "El capítulo Hoto existe dentro del cuerpo de la dama Nichinyo". Es lo mismo. La Torre, a su vez, está adornada con siete clases de joyas. Esto alude a la forma grandiosa y digna que posee nuestra "vida primordial", nuestro "verdadero yo". Conocer la Torre de los Tesoros no es más que "conocerse a uno mismo" en el sentido más profundo. Básicamente, en la raíz de nuestro ser, estamos adornados con la joya de la Budeidad restallante. La revolución humana que estamos incentivándonos a lograr en este mundo de la SGI es el compromiso cotidiano por extraer el brillo de esa vida esencial y hacer que los demás también se animen a extraerlo en sí mismos.
Abutsu-bo había preguntado por qué esa Torre aparece desde lo profundo de la Tierra. Veamos. La Tierra simboliza la realidad de los nueve estados (desde el estado de Infierno hasta el estado de Bodhisattva), es decir, la vida cotidiana de la gente común. El hecho de que la Torre brote de la Tierra significa que "las personas pueden elegir construir esa Torre dentro de su propia vida. Los nueve estados, en sí mismos, contienen la Budeidad. Por ese motivo, la Torre de los Tesoros irrumpe de la tierra".
Para inscribir el Gohonzon, el Daishonin se basa en la Ceremonia en el Aire. La inscricpión Nam-myoho-renge-kyo aparece en el lugar central: es l a Torre en sí. Los dos budas aparecen a cada lado de esta inscripción. La presencia de la Ley en el medio es la inseparabilidad entre las respectivas funciones que simbolizan cada uno de los dos budas. Por ejemplo, Shakyamuni y Taho, a cada lado de la "Torre de los Tesoros" que es la Ley Mística, simbolizan la inseparabilidad entre la vida y la muerte, o entre la verdadera entidad y los fenómenos. En otro gosho, por ejemplo, el Daishonin dice: "Este mandala no es, de ningún modo, una invención de Nichiren. Es el objeto de veneración que representa perfectamente al buda Shakyamuni en la Torre de los Tesoros y a todos los demás budas que se hallaban presentes, tan exactamente como una impresión coincide con la talla de madera".
En todas estas metáforas y descripciones, hay algo importante de entender: cuando el Sutra del Loto habla de todos esos budas, cuando en el Gohonzon el Daishonin incluye a los budas y a los Bodhisattvas de la Tierra , no es para hablar de algo que sucede AFUERA, sino para exponer el estado de Budeidad que hay dentro de nosotros. En el Budismo de Shakyamuni, se habla de los budas Shakyamuni y Taho. En el Budismo de Nichiren Daishonin , se habla de Myoho-renge-kyo. En realidad, Myoho-renge-kyo es el Buda verdadero, y los dos budas Shakyamuni y Taho son "funciones" de ese buda esencial que es la Ley Mística. Porque los budas particulares logran la Budeidad a través de tomar como maestro a la Ley. El mortal común (cada uno de nosotros) que abraza la Ley con todo su ser y fusiona su ichinen con el Gohonzon es, en sí, un buda verdadero.
La Torre como "bisagra" entre la enseñanza provisional y enseñanza esencial
Habíamos visto que la Torre de los Tesoros, según el Budismo de Shakyamuni, era un punto clave, que preparaba el camino para revelar la enseñanza esencial. Para explicarle bien a la gente que va a dar examen:
Enseñanza provisional: Primera mitad del Sutra del Loto, capítulos 1 a 14.
El capítulo clave es el 2°, "Medios hábiles", donde se
revela que la verdadera entidad (la Ley) existe en todos los
fenómenos.
Enseñanza esencial: Segunda mitad del Sutra del Loto, capítulos 15 a 28.
El capítulo clave es el 16°, "Duración de la vida de El Que
Así Llega", donde se expone que el Buda logró la ilumina-
ción en un pasado remoto, y no en esa existencia, como se
creía hasta ese momento.
¿Por qué el capítulo 11 prepara el camino para la enseñanza esencial? Porque la Torre de los Tesoros es la "prueba real" del estado de Buda; deja de ser algo abstracto y pasa a ser algo visible, extraordinario y que sacude a los participantes con su realidad pasmosa. Es una prueba de la "fuerza" de la Ley.
En el Budismo de Nichiren Daishonin también la Torre de los Tesoros es una enseñanza "bisagra", que empalma un aspecto provisional y un aspecto verdadero. La prédica del capítulo 11 es lo que le permite al Daishonin revelar la "enseñanza esencial" que es el Gohonzon, objeto de veneración para el Último Día de la Ley. Por eso el Daishonin dice que el objeto de veneración que le inscribe a Abutsu-bo es la "Torre de los Tesoros": En realidad, ¿es la Torre de qué tesoros? Del tesoro de Nam-myoho-renge-kyo. El Gohonzon es la mismísima vida del Daishonin, la vida del Buda intrínsecamente dotada de las tres propiedades iluminadas. Y el Gohonzon existe para que cada persona revele su propia naturaleza iluminada.
Por eso dice que aunque uno cree estar haciendo ofrendas a la Torre de los Tesoros del Gohonzon, en realidad está ofrendando a su propia naturaleza de Buda. El Gohonzon sólo existe en el cuerpo de las personas comunes que invocamos Nam-myoho-renge-kyo con fe, dice el Daishonin en otro lado.
La Torre de los Tesoros y la fe
Cuando invocamos Nam-myoho-renge-kyo al Gohonzon, la Torre de los Tesoros "irrumpe" en nuestra propia vida. La Torre "se abre" gracias a la fe. Cuando no hay fe, la Torre permanece cerrada, y su magnificencia sólo existe en forma teórica. La fe y la práctica vibrante son lo que nos permite sacar beneficio de los "tesoros" y abrir de par en par las puertas de nuestra vida maravillosa. Abrir las puertas de la Torre es disfrutar el beneficio de la Budeidad y conocer la felicidad absoluta; es sentir profunda satisfacción en el hecho de vivir y cumplir la misión. Pero si no existe la fe y la práctica, el simple conocimiento teórico de la Torre no produce auténtica felicidad. Es una filosofía abstracta. Es como la diferencia entre postular la dignidad de la vida y sentir rotundamente que la vida de uno es digna.
La Torre es el Gohonzon, y como explicó Sensei, "el Gohonzon es Gohonzon para la fe". Si no existe la acción decidida de practicar con fe, el conocimiento no se traduce en felicidad ni en beneficios.
El gosho habla de las tres propiedades del Buda. Al respecto, en el "Ongi kuden", el Daishonin afirma: "Las tres propiedades que aquí se mencionan, de las cuales uno está dotado en forma inherente, se concretan a través de una sola palabra. Y esa palabra es fe". Los que creen en el Gohonzon pueden entrar libremente a la Torre de su propia vida, cuantas veces quieran, en cualquier circunstancia, sean cuales fueren las limitaciones aparentes. La fe es la "llave" que infaliblemente abre la dimensión iluminada de nuestra fuerza vital. En realidad, "abrir" es "construir". La fe se va construyendo con el esfuerzo cotidiano de la práctica para uno y para los demás. A medida que uno va cumpliendo su misión y construyendo su fe, en realidad está construyendo también la Torre de su felicidad. Los siete "tesoros" que describe el texto del escrito (escuchar la enseñanza verdadera, creer en ella, mantener el precepto, lograr tranquilidad espiritual, practicar asiduamente, consagrarse sin egoísmo y buscar constantemente la propia superación) en realidad existen dentro de nuestra propia vida, y quedan contenidos en la sola palabra "fe".
La Torre como fusión de la "realidad objetiva" y "sabiduría subjetiva"
Este es un término que asusta un poco, y vamos a tratar de entenderlo en forma sencilla. La sabiduría es algo que pertenece a los sujetos, a las personas, por eso se llama "subjetiva". La realidad es algo que (al menos teóricamente) existe fuera del sujeto. Es algo objetivo. ¿Cuál es la realidad esencial, la realidad más importante y verdadera? Que en cada cosa y ser viviente palpita Nam-myoho-renge-kyo. Pero esa realidad puede percibirse gracias a una sabiduría específica, que es la sabiduría del estado de Buda. El Gohonzon es un objeto que corporifica la fusión entre la realidad fundamental y la sabiduría fundamental. Cuando oramos al Gohonzon, lo que comprendemos con todo nuestro ser es que nuestra propia vida es una entidad de Nam-myoho-renge-kyo, y que viviendo basados en Nam-myoho-renge-kyo podemos desplegar el mismo estado de vida inamovible de un buda. La oración es la forma que tenemos de manfiestar la "fusión entre realidad y sabiduría", en nuestra vida cotidiana. Cuando destapamos este poder, no tenemos por qué sufrir, pues somos una entidad de la Ley Mística a cada instante del día. Esto es "vivir con la Torre abierta las 24 horas del día", basados en un gongyo vibrante y en un daimoku de maestro y discípulo. El señor Toda decía que la "realidad" era nuestra misión o camino en la vida. Y que la "sabiduría" era la luz que hacía brillar esa realidad. Fusionar la realidad y la sabiduría era llegar a ser personas imprescindibles allí donde nos tocara actuar, que sabían de qué manera cumplir su misión al máximo y con total sinceridad. La "realidad objetiva" de las personas que practicamos es que somos Bodhisattvas de la Tierra. Y la "sabiduría" subjetiva de un Bodhisattva de la Tierra es, concretamente, saber cómo hacer para llevar al Gohonzon a las personas que sufren, hasta que descubran el valor de su vida y sean felices. Pero en el Budismo se expone el principio de ishin daie, que es sustituir la sabiduría por fe. Esto equivale a decir que la "fe" es la fuerza motriz para cumplir la misión en forma indispensable. La "realidad objetiva" es que todos tenemos el estado de Buda. Pero sin la "fe", esa "realidad objetiva" queda en un plano separado de la experiencia cotidiana.
La "aparición" de la Torre de los Tesoros es la "experiencia" real y concreta de Nam-myoho-renge-kyo dentro de nuestra vida. Por eso, en otro gosho, el Daishonin dice que el capítulo "Hoto" es "un espejo brillante", donde se refleja la Ley como realidad, y no sólo como teoría. Es importante hacer la práctica con la fuerza de "abrir" las puertas y deslumbrarnos con el valor de nuestra propia vida iluminada. ¿Cuál es el verdadero lugar donde se manifiesta esa "fusión" entre la sabiduría (fe) y la realidad del estado de Buda? Nada menos que el "aquí y ahora", el instante actual. Éste es el momento de manifestar la realidad esencial. Éste es el momento de decidir. Mientras uno siga pensando "Ya decidiré", el momento de cambiar la realidad no llegará nunca.
La Torre de los Tesoros y el medio ambiente
Cuando abrimos esa Torre mediante la fe, el mundo en que vivimos también se convierte en una Torre de tesoros brillantes. Así que se produce algo curioso: como el mundo circundante es una extensión de nuestra propia Torre, aun cuando uno "salga" de la Torre (es decir, al concluir el gongyo y al salir a la lucha en la sociedad), en realidad sigue "entrando" en la Torre a cada paso que da. Luchar en la vida cotidiana es un permanente "entrar", en la medida en que uno pueda ver la sociedad como su propia Torre. Mientras uno vive buscando el estado de vida del Buda original, puede actuar libremente: nada nos limita. El cuerpo, la familia, el trabajo, el barrio todo es una "puerta abierta" que conduce a nuestra Torre magnífica.
Un ejemplo de esto sería lo que vivió el señor Toda en la cárcel. Allí él "abrió" la puerta de su propia Torre y por eso convirtió el presidio en el lugar de su iluminación. Otra persona podría haber dicho: "Cuando salga de acá, voy a ponerme a estudiar el Sutra del Loto y a lograr la iluminación". Pero él sentía que en el "aquí y ahora" estaba la clave. El lugar donde uno va a lograr su iluminación es ahí donde está en ese mismo instante. El momento de "posponer" es el momento de la derrota a manos de la inercia.
Cuando el señor Toda salió de la cárcel y llegó a su casa, lo primero que hizo fue escudriñar de cerca la imagen del Gohonzon, y ahí comprobó que lo que él había vivido subjetivamente era la descripción exacta del mundo que retrataba el Gohonzon. Esta convicción del presidente es la raíz indestructible de la Soka Gakkai y es el eterno punto de partida que nos une al Daishonin.
El Gohonzon como monumento a la esperanza
Tal como explicó Sensei hace poco, la inscripción del Gohonzon no es un acto "intelectual" del Daishonin, sino una declaración rotunda de esperanza, que él proclama en el peor momento de su vida, privado de comida, vivienda y ropa, privado de la libertad, del sostén de la comunidad, alejado del reconocimiento de toda la sociedad en masa, del contacto con sus discípulos y de la posibilidad de la supervivencia.
Cuando el Daishonin inscribe el Gohonzon, lo que hace es aferrarse a esa Torre radiante de joyas y abrirla para que su fulgor ilumine un mundo frío y despiadado, en bien de sus discípulos y de las personas que tanto sufrían. Sensei explicó que había un significado muy profundo en el hecho de que el Daishonin hubiera revelado el Gohonzon en Sado, que era el epítome de la "desesperación". No lo inscribe para sí mismo, sino para que la gente no crea que ese infierno era la vida real. La vida real era la Torre de la esperanza radiante.
Abutsu-bo practicaba desde hacía poco tiempo, pero el idioma en que se comunicaba con el Daishonin era el de la "sinceridad absoluta". No importaba ninguna otra cuestión. Por eso el Daishonin comparte con él la llave de la Torre. ¿Hasta dónde estamos mirando el Gohonzon cada mañana y sintiendo que es el cielo puro y libre de la esperanza rotunda? Poder valorar la existencia del Gohonzon como una vida de esperanza inamovible es un crecimiento importante en nuestra fe. La vida no es el aspecto superficial que adoptan las circunstancias cambiantes, sino lo que nos revela el Gohonzon. Esto es lo que quiso decirnos el Buda original y es la victoria del año 2000.