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Disertación del Presidente Ikeda:
aprendamos del Gosho,
la eterna enseñanza de Nichiren Daishonin
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Cada paso que uno da en la travesía de la Ley Mística es
una acumulación de buena fortuna
| El espíritu de la fe genera beneficios y buena
fortuna que no se limitan a esta existencia, sino que
atraviesan el paado, el present ey el futuro. La eternidad de
la vida, la ley eterna de causa y efecto, son hechos solemnes.
Ceer en el capítulo "duración de la vida de El que Así
Llega" (decimosexto) del sutra del Loto significa vivir
con convicción en esta realidad. |
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"Entre los muchos seguidores del
buda shakyamuni,se contaban los diez discípulos principales.
De todos de ellos, el más eminente en
poderes místicos era Maudgalyayana. podia viajar a cualquier
parte dentro de los cuatro continentes 3, a lo largo de todo
el reino que se extiende por debajo del Sol y de la Luna, en
menos de lo que se tarda en cortar un cabello.Cuando indagamos
en la causa por la cual adquirió tales poderes, vemos que, en
una existencia pasada, viajó mil millas con tal de poder
escuchar la prédica del Budismo.
A su vez, Chang-an, discípulo A su vez, Chang-an, discípulo
del gran maestro T'ien-t'ai, atravesó diez mil millas4 para
convertirse en aprendiz a las órdenes de T'ien-t'ai y conocer
el Sutra del Loto. El gran maestro Dengyo viajó dos mils
millas5 para estudiar el Maka Shikan.6 El maestro del
Tripitaka, Hsüan-tsang7, recorrió doscientas mil millas
[desde la China hasta la India} para conseguir los sutras
Prajna [Hannya].
Cuando consideramos los ejemplos que nos dan estos personajes
del pasado], parece que la longitud de las distancias
recorridas en pos de la Ley representan la fortaleza del espíritu
de busqueda."
Gosho Zenshu, pág. 1222-1223.
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Cuando alguien usa las piernas para desplazarse
en aras del Budismo, acumula buena fortuna y beneficios en la
misma medida para viajar libremente por el mundo. Los que
acondicionan los lugares de reunión para realiar acividades
budistas, como por ejemplo los grupos de limpieza de los
centros culturales y de capacitación, cultivan un estado de
vida que, en el futuro, les permitirá habitar viviendas
"tachonadas de joyas." Los ejemplos que se mencionan
en el Gosho no son fábulas ni cuentos de hadas. La Ley Mística
es prodigiosa e enescrutable. Una vez más, todo esto es función
de la Ley de simultaneidad entre causa y efecto.
Las acciones que uno emprende por el
Kosen-rufu jamás dejan de producir efectos. Si uno tiene
convicción de ello -y en la misma medida en que posea dicha
convicción los efectos se manifestarán sin faltas. Pero si
nuestra confianza se ve nublada por la duda, uno sólo verá
resultados vagos y confusos, como a la luz brumosa de la luna
en cuarto creciente.
El camino que recorrieron la madre y la hija, Oto Gozen, no
fue una simple carretera. Se trataba del camino hacia el logro
de la Budeidad, del camino para acumular ilimitada buena
fortuna y beneficios.
Lo que dice el Daishonin es que la longitud
de las distancias recorridas equivale a la fortaleza del espíritu
de búsquedad. Aunque, por momentos parezca difícil, cuando
uno avanza firmemente por el camino del Budismo, cada paso que
da es una semilla más de buena fortuna y de beneficios para
la vida de uno. Y, con el tiempo, en forma natural estas
semillas germinarán y darán frutos visibles.
Todos ustedes han trabajado con empeño,
muchos años, para lograr el Kosen-rufu. Y siguen emprendiendo
la acción.¡Cómo debe elogiar el Daishonin su espíritu
sincero y honesto! Para ilustrar de qué forma se acumulan los
esfuerzos cotidianos, tomemos el caso de alguien que reparte
diariamente el diario Seikyo Shimbun por debajo de la puerta
de un cuarto piso de un edificio de apartamentos. El solo
hecho de subir los escalones todos los días durante dos años
representa una altura acumulativa superior a la del monte
Everest. Otro caso: una responsible de distrito recorre una
distancia de dos kilómetros por día, todos los días. En
diez años, son 7300 kilómetros. En quince años, 11 mil.
En lo que respecta al viaje de Kamakura a
Sado, aunque los métodos de cálculo varían, según la ruta
trazada, puede hablarse de una distancia que oscila entre 400
y 500 kilómetros, si se incluyen los ascensos y descensos por
las laderas montañosas. Todas las miembros de la División de
Damas son "madres de Oto Gozen de la época actual."
Creo que poseen una misión ínescrutable.
Nuestra postura espiritual cambia nuestra
vida y nuestro ser. ¿Por qué el Buda posee un estado de vida
indestructible como el diamante? Para responder dicha
pregunta, Shakyamuni explica que ellos se debe a que ha
protegido firme y constantemente la Ley Verdadera. Forjar un
espíritu sólido y firme hacia el Kosen-rufu nos permite
cultivar una vida intachable como el diamante. El niño que
ofreció un pastel de barro a Shakyamuni pudo renacer como el
rey Ashoka.
Ahora hay muchos miembros que han cultivado
una vida que les permite viajar libremente por el mundo,
gracias al beneficio de haber recorrido incontable calles y
estrechos pasajes para alentar a los amigos en las épocas
pioneras de nuestro movimiento. Puede ser que las personas
responsables del equipo de sonido en las reuniones, a raíz de
la buena fortuna acumulada con su trabajo, hagan la causa para
renacer como excelentes músicos en una futura existencia.
En las actividades por el Kosen-rufu, no
hay ningún esfuerzo que caiga en saco roto. Todo queda
grabado en nuestra vida; cada cosa redunda en un estado de
vida indestructible como el diamante, de absoluta emancipación.
En el hecho de superar nuestras flaquezas y de esforzarnos
seriamente por la victoria de los amigos, ya logramos nuestra
victoria como seres humanos. En última instancia, el triunfo
o la derrota de nuestra vida no lo decide nadie más que
nosotros mismos. La persona que se mantiene tenazmente en el
camino de sus convicciones siempre termina triunfando.
"Todos ellos eran hombres. Se los
consideraba reencarnaciones de budas y bodhisattvas. Pero
usted es una mujer. Y tal vez ni siquiera conozca bien la
comparación entre las enseñanzas del Mahayana provisional y
del verdadero, u otras cuestiones de la doctrina.
El hecho de que haya recorrido semejante
trayecto hasta sado, a pesar de todo, tiene que deberse a
las raíces del bien que usted ha nutrido en
existencias pasadas."
(Gosho Zenshu, pág. 1223.)
Las personas que mencionó el Daishonin, cuyos nombres
resplandecen en los anales del Budismo, fueron creyentes
valerosos que buscaron la Ley aun a costa de su propia vida.
Dice que la madre de Oto Gozen se ha sumado a las filas de
estos grandiosos precursores budistas. ¡Qué enseñanza histórica
nos ha dejado!
Sus palabras dejan atrás todas las creencias y convenciones
religiosas de su tiempo. Borran las distinciones abismales que
había entre hombres y mujeres, entre las reencarnaciones del
budas y bodhisattvas y los creyentes comunes, que no estaban
bien versados en la doctrina budista. Sin embargo, el
Daishonin dice que la madre de Oto Gozen es una mujer que, con
toda certeza, "llegará a ser una buda." Las
diferencias de género y de condición social no tienen nada
que ver; la celebridad tampoco es importante. Lo que cuenta es
la fe, es el espíritu de búsqueda.
El Budismo es una enseñanza que trasciende
el orden secular y mundano. "Orden", en este caso,
habla de distinciones y diferencias. Transcender el orden
secular significa ir más allá de las distinciones
superficiales; buscar directamente la verdad de la vida, hacer
a un lado las discriminaciones. Y esto no es más que observar
la propia vida y "ver el ser humano".
La sociedad humana adopta un significado
totalmente distinto cuando se la observa con la mirada del
Budismo, en lugar de emplear la mirada secular. Ya ho hay
poderosos arriba y gente anónima abajo; la posición social
no vuelve grande a nadie; la autoridad no vuelve noble a
nadie. Pero los que brillan de verdad son los que tienen la
postura de dedicarse de lleno, con todo el corazón, a un
noble ideal.
Como indica el Daishonin, las "raíces del bien", es
decir, los lazos que unen a las personas en su avance por el
camino del Kosen-rufu, no se limitan a esta existencia. |
"Se dice que, en el pasado, vivió
una mujer tan enamorada de su hombre que viajó mil millas
[para verlo.] Hay otros ejemplos de mujeres que, impulsadas
por tales pasiones, se convirtieron en piedras, en árboles, pájaros
o serpientes."8
Nichiren
En el tercer día del undécimo mes.
(Gosho Zenshu, pág. 1223.)
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El Daishonin menciona la historia de una mujer
que no vaciló en recorrer mil millas, tales eran sus ansias
de ver al hombre amado. Y agrega los casos de otras que se
convirtieron en rocas, árboles, aves o serpientes debido a la
intensidad del deseo.
No es que estos hechos hayan sucedido en
realidad; pero tampoco son disparates sin asidero, Lo que
quiere decir el Daishonin es que el estado de vida de la
persona se reduce al de una piedra, un vegetal o una v'ibora.
Si uno lo interpreta así, puede hallar incontables ejemplos
análogos que suceden a nuestro alrededor. Podrá parecer muy
drástico, pero la imagen logra transmitir el dolor extremo
que experimenta el ser humano en situaciones de pasión como
estas.
Aquí el Daishonin traza una comparación:
así como esas mujeres legendarias se convirtieron en
serpientes o en rocas por su deseo hacia un ser del otro sexo,
la madre de Oto Gozen se convertirá en una buda por su deseo
enfocado en el Sutra del Loto.
En el gosho "Carta desde Sado",
el Daishonin afirma: "Los seres humanos son igualmente
vulnerables. Dan la vida por asuntos mundanos y triviales,
pero casi nunca por la noble causa del Budismos. Por eso,
nadie alcanza la Budeidad".(Los principales escritos de
Nichiren Daishonin, vol. 1, pág.34.) No sólo hemos tenido la
fortuna de nacer como seres humanos en esta vida, sino que
tuvimos, también, la excelente y rara fortuna de conocer la
enseñanza budista correcta. A través de establecer con
firmeza en nuestro corazón un sólido espíritu de búsqueda
y de deseo hacia el Kosen-rufu, podemos manifestar una
profunda felicidad duradera, en la dimensión eterna del
pasado, presente y futuro. Podemos ser budas, todos y cada uno
de nosotros.
Y si podemos ser budas, también podemos
guiar hacia la iluminación a nuestros seres queridos. Junto
con ellos, podemos gozar de una vida de felicidad sin límite.
"Una madre siembra las semillas de la
felicidad para sus hijos"
P.D.: ¡Cuánto habrá crecido Oto Gozen ! Su trabajo
en bien del Sutra del Loto sin falta colmará de felicidad la
vida entera de Oto Gozen.9
El Daishonin siempre estaba pensando en el
desarrollo de Oto Gozen. En una carta fechada años antes
"La supremacía de la Ley", afirma: "Imagino
que su hija, Oto, se ha convertido en una jovencita juiciosa e
inteligente".(MW-3, pág. 202.) Era la hija de una auténtica
"madre del Kosen-rufu ". Seguramente, el crecimiento
de los hijos provoca esta clase de expectativas y de alegrías.
En otra parte, el Daishonin expresa su
deleite al ver el magnífico crecimiento de Nanjo Tokimitsu,
hijo de Nanjo Hyoe Shichiro; de Tokuro Moritsuna, hijo de
Abutsu-bo; de Iyo-bo, hijo de Toki Jonin, y de otros jóvenes.
El significado es que la buena fortuna y los
beneficios de la madre dedicada al Sutra del Loto se
convierten en la buena fortuna de la hija Oto Gozen. La buena
fortuna y los beneficios que acumulamos al esforzarnos en la
fe sin falta se manifiestan en la vida de nuestros hijos y
nietos, y en todos los meimbros de nuestra familia.
El Budismo es una medicina suprema. El
Daishonin dice que el beneficio de la fe se extiende a las
"siete generaciones de ancestros y a las siete
generaciones de descendientes". (Ib., vol. 7, pág. 172.)
¡Cómo habrán tranquilizado estas
palabras a la madre de Oto Gozen! Para una mamá, no hay
preocupación tan grande como el futuro de sus hijos.
Probablemente esto haya sido más cierto aún en el caso de
esta mujer, ya que estaba criando a su hija sola, sin esposo
que la apoyara.
El Buda original promete a esta madre que
su hija, tan querida para ella como su propia vida, será una
mujer feliz. Envuelta en el amor misericordioso del Daishonin,
esta señora habrá sentido como si todos sus sufrimientos y
problemas se hubíeran desvanecido instantáneamente.
La madre de Oto Gozen mantuvo la fe sin
vacilaciones ni retrocesos. Cuando el Daishonin se retiró al
monte Minobu, ella emprendió otro viaje para ir a visitarlo
hasta allí. Y luego, según cierta fuente,10 fue junto con
Oto Gozen a visitar al sucesor del Daishonin, Nikko Shonin,
después de su dolorosa partida del monte Minobu. Ambas poseían
un espíritu de búsqueda puro y sincero.
Cuando el pueblo se vio agitado por el
miedo, ante la inmienencia de la segunda invasión mongólica,
el Daishonin dijo a estas creyentes: "Si alguna calamidad
llegara a sucedernos, deben venir de inmediato a verme aquí
[en el monte Minobu,] donde serán bienvenidas de todo corazón.
Y si llegara a pasar lo peor, entonces pasaremos hambre juntos
en estas montañas". (MW-3, pág. 202.) Lo que le dice es
"suframos esta calamidad juntos", "compartamos
eternamente las dichas y los sufrimientos de la vida."
El Daishonin nunca olvidó la inmensa
sinceridad y la preocupación que la madre de Oto Gozen
demostró hacia él cuando vivía las peores persecuciones en
Sado. Sus palabras indican que él estaba dispuesto a poner su
vida de por medio, con tal de proteger a esta madre y a su
hija. Los lazos del corazón que se forjan en las horas
adversas son eternos e indestructibles. ¿Podría haber un
honor más grande? ¿Podría haber un tesoro mayor? Estas dos
creyentes, madre e hija, emprendieron juntas un periplo a través
de montañas y de mares; pero, por fin, adquirieron una joya
reluciente y deslumbrante en su propia vida.
A medida que surcamos montañas y ríos
juntos, en esta travesía del Kosen-rufu, va resonando en
nuestro corazón una sinfonía de gemas eternas, de epopeyas
perdurables, de imágenes resplandecientes.
(Así concluye la disertación del Presidente Ikeda el
gosho “Carta a la made de Oto Gozen”)
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Extraido del material de estudio de la SGI USA. World
Tribune
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