"Si usted no puede llegar a ser un buda,
¿quién, entonces?", es como si le dijera. "Si
usted no puede ser feliz, ¿qué sentido tiene entonces el
Budismo?". Este es el corazón del Daishonin. En épocas
de adversidad, podemos descubrir el verdadero valor de una
persona. Hay un brillo eterno en las acciones de la madre de
Oto Gozen, Nichimyo Shonin, en las horas culminantes del
hostigamiento contra el Daishonin, cuando "999 de cada
mil abandonaban la fe".4 Esta creyente es ejemplo eterno
para todas las mujeres, en los diez mil años y más que durará
el período conocido como Último Día de la Ley.
En el otoño de 1271, cuando el Daishonin estuvo a punto de
ser decapitado en Tatsunokuchi y terminó exiliado en la isla
de Sado, también estalló una tormenta de persecuciones
contra sus discípulos y seguidores. Algunos fueron a la cárcel;
a otros les confiscaron las propiedades; varios debieron
abandonar Kamakura, expulsados por el gobierno.
A raíz de esta ola de ataques, muchos de los discípulos y
creyentes laicos del Daishonin descartaron la fe. Otros no
llegaron a abandonar la fe, pero interiormente se dejaron
derro
tar. Y algunos, ademas de repudiar su propia fe, tornaron a
hablar maliciosa y denigrantemente del Daishonin.
Sin duda, hubo gente mezquina que traicionó a sus camaradas y
pensó sólo en su propia preservación. En ultima instancia,
las personad de esta calaña terminan perdiendo la confianza
de todas las partes en juego. Y lo peor de todo es que no
consiguen confiar en sí mismas. Desprovistos de apoyo,
exterior e interior, marchan hacia un fin lastimoso.
Pero no había tempestad capaz de apagar el fuego ardiente
que bramaba en la vida del Buda original. Por el contrario,
durante su exilio en Sado -que fue la persecución más dura
de su existencia,- el Daishonin pudo decir, con calma
imperturbable en "La apertura de los ojos":
"Yo, Nichiren, soy el hombre más rico del Japón
actual".(MW 2, pág. 151) y logró dejar, como legado,
una trayectoria monumental.
"La llama de mi corazón, ávida de salvar del
sufrimiento a las personas, arde con más brío que
nunca", anuncia. "La apertura de los ojos" es
una declaración donde el Daishonin comunica a todos los
creyentes su victoria esperitual. Este "mensaje de
luz" sin duda iluminó el corazón de sus seguidores, que
apretaban los dientes ante el embiste de tremendas
persecuciones y luchaban para protegerse unos a otros.
Una fogata de poca magnitud puede extinguirse fácilmente:
basta con una ráfaga momentánea. Pero con un fuego imponente
sucede lo contrario; las ráfagas sólo consiguen alimentar
las llamas y hacerles cobrar altura. Las grandes dificultades
son un viento impulsor que hace avanzar el Kosen-rufu.
Shijo Kingo, a quien el Daishonin le encomendó en custodia
"La apertura de los ojos", no pudo quedarse quieto
en Kamakura. Por eso, salió enseguida rumbo a la lejana isla
de Sado. La madre de Oto Gozen inició la misma travesía . Si
bien el país se hallaba peso de una convulsión, ella buscó
al Daishonin sin vacilar ni especular con su seguridad
personal.
"¿Cómo podría usted dejar de
manifestar la Budeidad?",(ib., vol.3, pág.199) le dice,
en alabanza a su espíritu de búsqueda, que la había hecho
viajar para saldar, de algún modo, la deuda de gratitud que
la ligaba al Daishonin. "En este momento, ¿qué puedo
hacer yo?", se habrá preguntado la señora. Al parecer,
también estaba cuidando con esmero a los creyentes de la región
de Kamakura. Y el Daishonin se sentía más que agradecido.
"No sé cómo agradecerle debidamente". Le dice. En
esta sola frase se percibe su sincero corazón.
Sin embargo, en años recientes hemos visto
muchos sacerdotes arrogantes que dieron por sentado el
esfuerzo de los demás. Estos prelados traicionaron al
Daishonin.
Por sobre todas las cosas, el hecho de que usted haya
venido hasta aquí, a pesar de su condición de mujer, expresa
cuán profunda es su actitud hacia la fe. En cambio, en lo que
a mí concierne, estoy aquí porque hay razones que me han
hecho venir hasta este sitio. Me siento profundamente obligado
hacia usted.(Gosho Zenshu, pág. 1222).
Las acciones de Nichimyo Shonin expresaban
su fe sincera. Lo que determina todas las cosas es aquello en
lo cual ponemos nuestro corazón.
Desde luego, las circunstancias de ella
tampoco eran favarobles. Al parecer, llevaba ya cierto tiempo
separada de su esposo. Y la hija, Oto Gozen, todavía era una
"niña". A juzgar por las palabras del Daishonin.
(MW3, pág. 53).
Con la pequeña asida de la mano, emprendió
la travesía. En ese momento, no era infrecuente que las
mujeres viajasen solas. Pero, a diferencia de los caminos
llanos y seguros que había entre Kamakura y Kyoto, por
ejemplo, la ruta a Sado estaba sembrada de dificultades;
implicaba cruzar a través de montañas y del mar.
A un hombre en pleno uso de sus fuerzas, la travesía podía
llevarle, como mínimo, tres semanas. Uno advierte el grado de
dificultad del viaje cuando considera que el trayecto de
Kamakura a Kyoto, que es mucho mayor, llevaba unas dos
semanas. A su vez, el tramo de mar que debía cruzarse para
llegar a la isla de Sado era conocido por la inclemencia del
oleaje. En ocasiones, las personas debían aguardar varias
semanas hasta que las aguas se calmaban, para intentar el
cruce. El viaje en bote era una odisea que, según los
criterios actuales, uno ni siquiera podría imaginar.
El Daishonin no exagera cuando describe un
viaje "sobre montañas traicioneras y a través del mar
enfurecido". "El viento y la lluvia", agrega,
"descerrajan su azote en el momento más
inesperado". (Ib., vol. 3, pág. 52).
¡Qué difícil expedición habrá sido, para una mujer
acompañada de una criatura tan pequeña! Esta creyente se
abrió camino cuando comenzaba el verano, con la niña cargada
a las espaldas, secandose el sudor del rostro. La actitud del
espíritu es lo que determina todas las cosas. Por otro lado,
esto sucedió inmediatamente después de un incidente de
revuelta interna dentro del clan gobernante Hojo.5 Se vivían
horas de gran inestabilidad. El Daishonin afirma: "Las
personas […] se comportan de un modo bestial, como perros y
tigres".(MW3, pág. 52). Las montañas se hallaban
plagadas de bandidos; en el mar, acechaban piratas.
Muchas veces, para no pasar la noche a la
intemperie, la madre habrá pedido a personas desconocidas que
las alojaran durante la noche. Probablemente, el llanto haya
sido su compañero constante a lo largo de esos días. De solo
pensar, uno siente que se le parte de pena el corazón.
"Habrá sentido como si estuviese pasando por el
sufrimiento de los tres malos caminos", (Ib.) dice el
Daishonin. Así de difícil fue su travesía. Pero la madre no
se dejó rendir.
¿Por qué? Porque estaba resuelta a transitar el mismo
camino a Sado que había recorrido el Daishonin. Quería
superar las mismas dificultades que su maestro. ¡Qué
admirable! ¡Qué noble y qué hermoso!
La fe fortalece a las personas. Y la gente
de fe genuina brilla por sobre todas las cosas en el momento
de enfrentar las mayores dificultades. Por cierto, es mejor no
tener obstáculos. Pero, desde otro punto de vista, las
dificultades son un beneficio, porque en la contienda por
superarlas y dejarlas atrás, uno consigue forjar una
personalidad de oro puro e incorruptible.
Aunque todas las hojas de los árboles
cayeran bajo el embate de un vendaval, mientras las ramas y el
tronco se mantengan indemnes, con el tiempo volverán a
llenarse de flores. Del mismo modo, la propagación del
Budismo siempre continuará, mientras existan personas de fe
genuina. Por eso, lo importante es forjar aunque sea a una
sola persona de fe auténtica.
El Daishonin elogia a la madre de Oto Gozen
con estas palabras: "Usted es, sin duda, la devota del
Sutra del Loto más eminente entre todas las personas del Japón";
(MW3, pág. 52). Le dio, entonces, el nombre budista de
Nichimyo Shonin.
Nichi, el mismo ideograma de la palabra 'Nichiren',
significa "sol" Myo es el mismo ideograma de 'myoho'
o Ley Mística. A esto le agrega el título honorífico
'Shonin', que significa 'sabia' o 'venerable'. En esta clase
de expresiones vemos que al Daishonin no le interesaban en
absoluto las diferencias entre sacerdotes y laicos, hombres y
mujeres. Sólo observaba el corazón y la postura del espíritu
de la gente.
"Postura" se refiere al estado
interior de la vida, al Ichinen albergado en los estratos más
profundos del ser. Esto es lo que decide a qué habremos de
consagrar la existencia, cuál será la oración fundamental
en la cual basamos la vida. La postura de una persona es
invisible, pero se manifiesta en el momento crucial. Y no sólo
eso, sino que controla todos los aspectos de un individuo, a
cada instante del día, todos los días. Es el determinante
fundamental de nuestra vida.
El Sutra Kegon señala: "El corazón
es como un pintor magistral", Como un pintor ilustre, el
corazón crea libremente sus representaciones de todas las
cosas. El corazón de ustedes es el diseñador, el pintor, el
escultor, el arquitecto de todo su ser.
El gran maestro T'ien-t'ai cita este fragmento para
explicar la doctrina del Ichinen sanzen (tres mil estados a
cada instante de la vida). Utiliza la imagen de un gran pintor
para explicar que el corazón o la postura (ichinen) se
manifiesta en los tres mil aspectos de todos los fenómenos
(sanzen).
Lo que cuenta es la actitud básica que
domina el interior, el "instante vital" de nuestra
vida. Es la oración y son las esperanzas. Y también se la
puede identificar con el subconsciente.
"¿Qué clase de futuro vislumbro para
mí mismo? ¿Cuál es la identidad que quiero desarrollar? ¿Qué
quiero lograr en la vida?" Lo importante es plasmar en el
corazón esa imagen lo más clara y específicamente posible.
Ese "retrato" se convierte, en sí mismo, en el diseño
de su futuro. La fuerza de la postura nos permite interpretar,
con nuestra vida, una espléndida obra maestra de acuerdo con
ese diseño. Esta es la doctrina de los tres mil estados
contenidos en cada momento de la vida,
cuanto más específico y detallado sea el
plano de nuestro corazón, tanto mejor será. La clave está
en seguir pintando vívidamente el objetivo que nos hemos
trazado en nuestro corazón y en seguir avanzando hacia esa
meta sin especulaciones. Entonces, a cada instante, la
realidad de nuestra vida gradualmente se irá acercando a esa
pintura que es nuestra aspiración.
Todo depende de lo que pueble nuestro corazón. La oración
sincera, sin falta, recibe respuesta. Si uno decide que algo
será imposible, en total coherencia con esa decisión
interior, hasta las cosas más sencillas nunca logran
concretarse. Por otro lado, cuando uno tiene la convicción de
poder hacer algo, sin falta, ya está un paso más cerca de
hacerlo realidad.
De acuerdo con el principio de los tres mil
estados contenidos en cada instante de la vida, los
pensamientos y sentimientos negativos cobran forma en la
realidad, con esa naturaleza, y producen resultados negativos,
Las personas que albergan pensamientos negativos crean, en su
propia vida, efectos que concuerdan perfectamente con su forma
de pensar.
Por eso, es importante ser optimistas. En
el Budismo, el pesimismo no existe. El Budismo, la enseñanza
del Sutra del Loto, nos da la clave que nos permite abrir un
caudal de convicción y arder de esperanza, aun en situaciones
que parecen ser desesperantes. Nichiren Daishonin lo demostró
con su propia vida.
Aun en las condiciones desoladas de Sado,
el Daishonin dice que siente "gran regocijo".(MW2, pág.
188). Con estas palabras él concluye "La apertura de los
ojos".
En una carta dirigida a su seguidor Sairembo, también
escrita durante su exilio en Sado, el Daishonin promete con
serenidad: "Aunque el señor feudal de Kamakura siga negándose
a perdonar a Nichiren, yo exhortaré a las funciones
protectoras del universo y regresaré a la ciudad".(MW7,
pág. 27). Fiel a sus palabras, el Daishonin concretó un
retorno triunfal a Kamakura. Su victoria, por sobre
adversidades inenarrables, demuestra claramente el principio
de Ichinen sanzen.
Por sobre todas las cosas, siento que la
decisión del Daishonin con respecto al Kosen-rufu mundial en
los diez mil y más años el Último Día es la causa que hoy
ha provocado la aparición de la SGI y que ha convocado a
tantos Bodhisattvas de la tierra en el mundo entero.
El poder de nuestro corazón es inmenso. La
postura de Nichimyo Shonin estaba enfocada en el Daishonin. Y,
del Daishonin, ella aprendió a compartir el ideal del Sutra
del Loto; hacer que todas las personas puedad ser felices.
En su fuero interno, estaba decidida a
viajar hasta la remota isla de Sado, aunque ello le
significara cruzar montañas y aguas traicioneras. Espero que
todos ustedes avancen firmemente, de a un paso por vez, hacia
un ideal de grandeza, a través de caminos, montañas y mares,
si ello fuese necesario, hasta llegar a la meta.
El Daishonin proclama: "Los hombres y mujeres comunes
pueden manifestar la Budeidad si atesoran una cosa: La fe
sincera". (MW1, pág. 274)
Necesitamos enfocar nuestro espíritu,
nuestro corazón más profundo, en el Kosen-rufu. Lograr la
Budeidad depende de que atesoremos esta determinación. Cuando
poseemos esta actitud, nuestra vida destella, enjoyada de
buena fortuna y de felicidad. Y podemos emprender una espléndida
travesía por la vida; una travesía donde todos nuestros sueños,
uno tras otro, se vuenlven realidad.
|