Encuentro con la responsable de señoras de la SGFrancia,
Betty Mori
Durante la reunión general de señoras, el 30 de mayo
último, porqué puso el acento sobre la capacidad de las mujeres a cambiar el
mundo?
BM:
Cité a Ralph Emerson (poeta y filósofo americano, 1803-1882) quien afirmaba: "Las
mujeres son, gracias a su poder de persuasión y en razón de su influencia en
el plano social, las civilizadoras de la humanidad. Qué es la civilización? Yo
diría: el poder de las mujeres de valor". Por eso nuestra responsabilidad no tiene límites y no tiene otras fronteras
que las que queremos darle. Toda mujer, tenga o no hijos, posee un corazón de
"madre", de ser humano que protege la vida. Fuera cual fuese su camino
personal, estoy convencida que buscará siempre expresar su naturaleza de
"creadora de paz".
Qué la frena en esa empresa?
BM:
Su falta de fe en sí misma. La duda de su valor. Por lo tanto el budismo nos
enseña la capacidad ilimitada de un solo ser humano.
Abrir los ojos sobre su propia misión y poner todo en obra para realizarla, es
lo que permite vivir con dinamismo y así sobrepasar la queja. Antes que
decirse: "Qué puedo hacer de mi vida?" convendría
preguntarse: "Qué exige la vida de mi?, y la respuesta es simple:
"Que sea feliz". El presidente Ikeda en muchas oportunidades nos ha dado coraje insistiendo
sobre el derecho de la mujer a ser feliz. Porqué nos prohibimos a nosotras
mismas ese privilegio? En Enero pasado el presidente Ikeda volvía sobre ese
punto: "Qué es una mujer verdaderamente feliz? Es una mujer que puede
hacer feliz a la mayor cantidad de gente posible, una mujer auténticamente
libre, que puede dar ese estado de libertad a todo el mundo". He ahí
el corazón del budismo de Nichiren Daishonin, ni un gramo de sacrificio. Se
trata primero de conquistar esa libertad y esa felicidad en sí misma y
naturalmente, instantáneamente, nuestro medio será beneficiario.
Cómo encontrar esa libertad?
BM:
Puedo afirmarlo con mi experiencia: ni el mejor marido del mundo, ni hijos
adorables, ni un trabajo maravilloso pueden arrancar de raíz el sufrimiento que
existe en el corazón de un ser humano.
Y todavía menos, hacer de ese sufrimiento un trampolín hacia la felicidad. Es
la fe la que nos permite liberarnos del sufrimiento...
Cuando recitamos la Ley con fe en el Gojonzon en ese momento surge la fuerza de
vida pura y poderosa que nos permite salir del estancamiento y construir el
futuro.
Volvemos a nuestra vida fundamental sin ningún artificio. Libre en el presente
como en el futuro. Es esencial mirar en sí mismo el presente como la causa de
un magnífico futuro y no como el efecto alienante del pasado. Por eso me tocó
profundamente un pasaje del poema "Flor de la cultura, castillo de la
vida" que el presidente Ikeda nos ofreció hace 10 años.
"Descartes a dicho "pienso, luego existo".
Ahora que la individualidad
se encuentra amenazada
quisiera gritar este testimonio:
"creo, luego existo"" Mientras el pensamiento tiene sus límites, la fe no. La fe no es el
encierro que muchos temen, es la llave de la libertad interior.
Cuál es el espíritu que debe animar a una mujer que trabaja por la paz?
BM:
El espíritu de nuestro fundador, Nichiren Daishonin. Remarquen como transmitió
su enseñanza. No hay nada de metódico o dogmático en la forma de difundir su
pensamiento. No elaboró dogmáticamente una doctrina, respondió al sufrimiento
y al cuestionamiento de sus discípulos con principios budistas. Parte del ser
humano, de sus aspiraciones, de sus sufrimientos, para transmitir su filosofía
liberadora. De esa voluntad imperiosa de despertarlo nació su sabiduría. Su
conducta no es más que la expresión de esa sabiduría y de ese corazón.
Y es además a menudo, mal comprendido en el Japón, donde dos opiniones
diferentes sobre Nichiren perduran hasta hoy. La primera es la de un monje de
pequeña posición cuya enseñanza está destinada a la gente simple. La otra,
la de un hombre agresivo e intolerante. Es realmente la falta de conocimiento de
su corazón y de su intención profunda que engendró esa reputación. En
efecto, Nichiren Daishonin tenía dos caras: la de una inmensa compasión por el
pueblo que sufría, pero también la de una gran severidad con las autoridades
religiosas aliadas al poder que mantenían ese pueblo en el oscurantismo.
No se puede pretender salvar a todos los seres humanos sin ser intransigente con
quienes los atan de pies y manos y los mantienen en la esclavitud para imponer
su autoridad.
Durante toda su vida, Nichiren Daishonin ha combatido los conceptos erróneos
que traicionaban la enseñanza del buda y avasallan el corazón de los seres
humanos y paralelamente, no ha cesado nunca de despertar a los seres humanos
respecto al valor que poseen y a su potencial ilimitado.
Nunca buscó crear una escuela. Construir templos, ordenar sacerdotes, instaurar
rituales, etc., en ningún momento de su vida formaron parte de sus
preocupaciones. No existe formalismo alguno en el budismo de Nichiren Daishonin.
Lo que importa es el ser humano.
Decirse discípulo de Nichiren Daishonin equivaldría hoy a decir tener un
comportamiento similar?
BM:
El espíritu de Nichiren Daishonin fue el de revelar al ser humano su magnífico
potencial, enseñarle cómo despertar el estado de buda que dormía en él. Su
doctrina aparece de esa compasión infinita, que busca salvar a los más
humildes. Sobre el Gojonzon inscribió su vida, es decir el compromiso absoluto
por la felicidad de la humanidad. "No busque nunca este Gojonzon fuera
de usted mismo. Existe en nuestra propia carne de seres comunes que guardamos el
Sutra del Loto y recitamos Nam Myojo Rengue Kyo....El Gojonzon no existe más
que en la fe"(L&T vol1,p237), escribía Nichiren Daishonin en 1277
a uno de sus discípulos. Lo más importante no es el mandala, sino la fe
del hombre que le da todo su valor. La fe no es otra cosa que ese combate por la
felicidad de la humanidad tal como lo hizo Nichiren Daishonin. El Gojonzon,
objeto fundamental de veneración, no tiene sentido si no creemos en el valor
del hombre.
En la acción de reprimenda de la SGI respecto al grupo Nikken, encontramos el
espíritu de Nichiren Daishonin: gran compasión respecto a los seres humanos, y
la condena sin ambigüedad de aquellos que buscan someterlos a sus dictados.
Disimular la verdadera naturaleza del Gojonzon con el fin de sentar su poder
sobre los creyentes, es la increíble traición del sumo Prelado.
Cuál debe ser nuestra actitud en lo cotidiano?
BM:
Proteger al ser humano, despertarlo a su dignidad fundamental. Eso no puede
hacerse sin luchar contra las personas que utilizan y desprecian aquellos que
consideran como "inferiores". Pero ese espíritu no tiene nada que ver
con la intolerancia o el fanatismo del cual muchos nos acusan. Nada es más
fuerte que una invocación y un diálogo con compasión. Esa fue la actitud de
los 3 presidentes sucesivos de nuestro movimiento. La misma de Nichiren
Daishonin en sus escritos para sus discípulos.
Deseo guardar en el corazón, durante toda mi vida, el espíritu de compasión
de tal enseñanza, y deseo que a cada señora de nuestro movimiento la anime la
misma determinación: la compasión no puede expresarse más que en el coraje de
un combate contra la represión.