LA
CAZA CON ARCO DE LA PERDIZ CON RECLAMO.
Amanece,
aun tengo en el paladar el sabor del café, que no hace ni media hora he
degustado con la gratísima compañía de los amigos, quedando para comer todos
juntos después del puesto de mañana.
Acabo
de retirar la “sayuela” de mi reclamo, quedando en el centro de la “plaza”,
encima de su “tanto”, como noble
caballero, para desafiar a todo aquel que ose dirimir su derecho a ser el amo y
señor de esa “plaza”.
Me
coloco en mi “aguardo”,
construido en el hueco de una coscoja, a la cual, unas fechas antes, había
realizado una limpieza en forma de “U”, dominando desde dicha posición toda
la plaza.
Mi
reclamo comienza a “llamar al campo”, y yo, escuchando los diversos tonos y matices
de su canto, acompasados por las respuestas de los nobles caballeros que aceptan
su desafío, comienzo a disfrutar y recordar viejos lances vividos en compañía
de mis amigos “los machos de perdiz”.
Al
medio día, llegamos a la vivienda de la finca, donde habíamos quedado para
comer, viendo como el Sr. Francisco tenia ya el fuego preparado, apartando las
brasas para poder asar la carne y viandas que nos habían preparado nuestras
sufridas y pacientes esposas.
Mientras
contemplábamos con mucho apetito la preparación de los manjares con que a
posteriori nos deleitaríamos, empezamos a comentar los lances de esa fría mañana,
al calor de la lumbre y acompañados de la indispensable bota de buen vino de la
tierra.
-
Mala suerte, no,
-
¿Por qué?, conteste.
-
Por que escuchamos cantar varias perdices por tu puesto, y no hemos oído
ni un solo disparo.
-
Pues he cubierto cupo, dije mientras mostraba las dos piezas cobradas.
-
Pero ¿cómo?
-
Soy un cazador arquero.
Al
iniciar este articulo con una de las pequeñas anécdotas que cualquier cazador
atesora en su memoria, quiero salirme un poco de la gran cantidad de literatura
que existe a cerca de la caza de la perdiz con reclamo, donde se puede encontrar
documentación sobre las dudas mas diversas que puedan surgirle, tanto al
neofilo en esta practica cinegética, como al mas versado en la misma, partiendo
de la base que, tanto el cazador, como el simple observador de la naturaleza,
nunca sabe lo suficiente, sino que, cada día que sale al campo, aprende cosas
nuevas.
Simplemente
quiero contaros la consecución de una “locura” o “desafío” personal
que acepte al intentar trasladar mis aficiones venatorias al fascinante mundo de
la arquería.
Vamos
a analizar las similitudes y diferenciaciones que conlleva esta practica
venatoria, sea con escopeta o con arco.
Hablando
de la “plaza” y el “tanto”,
son los mismos que se utilizan para la caza con escopeta, siendo la “plaza” una zona despejada, donde poder situar nuestro reclamo,
para que pueda recibir a las perdices que acudan a su llamada, y el “tanto”
un posadero elevado, bien artificial o bien natural, siendo mas recomendable
estos segundos, por su integración en el ambiente, también se puede utilizar
como “tanto” un árbol o arbusto donde colgar la jaula de nuestro
reclamo.
Empezamos
con las primeras diferenciaciones, que podríamos describirlas con respecto al “aguardo”
o “puesto”, ya que el cazador
arquero, por las características propias del armamento que utiliza, no se suele
introducir dentro de ningún “aguardo”,
bien sea de los realizados con materiales naturales o bien sea de los
prefabricados, por que, al ser un
lugar de tamaño reducido, se podría producir un roce del arco con alguna de
las paredes del “puesto”, con la
consiguiente transmisión de la vibración a las palas del arco, y con el riesgo
que eso representa para el equipo, así como por el ruido que asustaría a
cualquier animal cercano, dispuesto a entrar en la plaza, arruinando así todo
el trabajo de nuestro reclamo.
El
cazador arquero, se suele situar detrás de un parapeto natural o artificial
preparado especialmente para la caza con arco, estando
realizados los naturales con materiales de fortuna tomados de la zona
donde esta situada la plaza, que bien pueden ser materiales producidos por la
limpieza de dicha plaza, o también utilizando sus trajes miméticos, camuflándose
con la vegetación que rodea la plaza, y confundiendo el movimiento de armado de
su arco, con el del viento que mece ligeramente la maleza, es decir a una
velocidad muy lenta, para que los finisimos reflejos del pájaro de perdiz, no
lleguen a darse cuenta de su presencia.
En
cuanto al “pájaro”, no voy a
entrar en los cuidados que cada cazador tiene que aplicar a sus animales durante
todo el año, por que existe sobrada literatura a cerca de este tema. ni tampoco
el cariño que se les llega a coger a estos nobles animales.
Simplemente,
aconsejo, según mi experiencia personal, utilizar para la caza de la perdiz con
reclamo un pájaro que no haya sido utilizado con escopeta, que proceda de
criadero propio, o bien que sea adquirido de una de las magnificas granjas que
disponemos en España, nunca capturado del campo, ni producto de expoliación de
nidos, o de captura de pollitos de nidadas, no solo por entrar en prohibiciones
legales, sino éticas, ya que si utilizamos estos métodos, estamos dando la razón
a aquellas personas, cazadores y no cazadores, que están rotundamente en contra
de esta practica venatoria.
Algunos
pajariteros tienen la creencia que la caza con arco de la perdiz con reclamo
puede estropear un buen “pájaro”, pero no tenemos que retroceder mucho en el tiempo
para recordar que este tipo de caza se realizaba con “lazos” fabricados con crines de las caballerías que disponía
el cazador, y también con el método del “alzapié”,
que se trataba de una especie de lazo con resorte, técnicas que hoy en día aun
se utilizan en la Isla de Menorca, previa autorización e inclusión en el plan
cinegético del acotado. Esta caza venia dada por que las armas de fuego no
estaban al alcance de todo el mundo, o incluso son anteriores a la invención de
dichas armas.
Hemos
tocado el tema principal, las armas, donde puede estar la diferencia mas visible
en cuanto al cazador de escopeta o al arquero,
Personalmente,
y partiendo que la caza de la perdiz con reclamo, es una espera a una pieza que
entra dentro de la plaza, me inclino por el arco de poleas, ya que, en este tipo
de caza, más que una cadencia de tiro rápida, lo que se necesita es un tiro
mucho mas preciso, al igual que en una espera de caza mayor.
Estos
arcos disponen de puntos de referencia, llamados pins, los cuales nos permitirán
ser mas certeros a la hora de efectuar el lance, así mismo, al entrar a
trabajar las poleas, producen un efecto de desmultiplicacion de fuerza,
disminuyendo el esfuerzo que efectúa el arquero, permitiéndole apuntar
mientras deja cumplir bien a la perdiz que ha entrado en la plaza.
La
potencia mínima que tienen que tener estos arcos, ya viene reflejada por la
ley, fijando esta para caza menor en 35 libras a la apertura del arquero.
Referente
a la “munición”, siguiendo la
legislación actual vigente para caza menor, se utilizarían cualquier punta de
transmisión de impacto, que en el caso de un blanco certero, produciría el óbito
de la pieza al transmitirle la energía cinética que porta la flecha, y si se
produjera un fallo o alcance en una zona no vital, lo mas grande que se llevaría
la pieza, a parte de un buen revolcón, seria un susto enorme, recuperándose
del mismo en poco tiempo.
Bueno,
nos queda un punto muy importante respecto a la caza con arco de la perdiz con
reclamo, este punto es el silencio, si, el silencio, es decir que los lances
efectuados por los arqueros no generan ningún tipo de sonido audible, lo cual
nos permite, entre otras ventajas, no asustar al pájaro que esta cerca de la
plaza, pero también puede dar a entender a algunas personas (por llamarlas de
algún modo), que no cazadores, que al efectuarse en silencio, no hace falta
respetar ni cupos ni épocas de veda, pero esto no es así, ya que, incluso engañando
a la mayor cantidad de personas que puedas imaginar, siempre habrá una persona
a la cual nunca podrás engañar, y esa persona eres tú mismo, ten siempre
presente la máxima que dice que “VENARE
NO ES OCCIDERE” (cazar no es
matar).
Si
respetamos la Naturaleza y las normas establecidas, nos estamos respetando a
nosotros mismo.
Buena
caza.