EL TIGRE EN EL ESPEJO.

Marco era un niño muy despierto, tanto, que más de una vez había tenido problemas por ello, y es que era tan despierto que se pasaba el día soñando, y sus padres no sabían cuando estaba hablando de la realidad o de sus sueños. Por eso a veces las travesuras que son normales en la infancia se multiplicaban por la enorme imaginación del niño, pues siempre creía vivir situaciones fantásticas como un quijote pequeñito. Su profesor decía que había que restringirle las lecturas para que su fantasía no se extraviara. Su madre le decía que no le curaría ningún chichón más como siguiera actuando de ese modo. Su padre no decía nada porque creía que eran trastadas sin importancia, que ya se le pasarían... 
Una vez leyó acerca de un animal mítico, que existió y se extinguió mucho antes de nacer él. Era un tigre, y ni sus padres, ni sus amigos, ni nadie que él conociera había visto uno, salvo en las bonitas ilustraciones que adornaban el atlas de geografía e historia que a él tanto le gustaba consultar. Marco empezó a buscar más documentos donde poder contemplar imágenes de aquel majestuoso animal, donde le miraran sus ojos violentos y tristes, donde se asustara con sus poderosos colmillos. Su profesor tuvo que reñirle más de una vez por estar ausente de sus explicaciones mientras se imaginaba acercándose contra el viento a un enorme tigre para que éste no pudiera captar su olor. Su madre lo mandó más de una vez a la cama sin cenar por decir que él había visto un tigre, que se escondía en su armario y salía por las noches a cazar. Su padre no decía nada porque pensaba que su hijo no tenía remedio... Una noche, cuando Marco estaba a punto de dormirse, oyó un extraño ruido en la habitación de los juguetes, pues así llamaba al armario por su gran tamaño. Con cierto temor, se escabulló de entre las sábanas, y se arrastró sin ruido hasta la puerta del armario. La abrió con sumo cuidado, y asomó la cabeza... El gran ruido de repente sorprendió a los padres de Marco y los hizo correr a su habitación. Había sonado como si miles de trozos de cristal se desprendiesen de un marco. Cuando los dos adultos respiraron tranquilos al ver que su hijo estaba bien, comprobaron que lo que se había roto era el espejo de pie que Marco tenía en su armario. El padre del niño miró alrededor de la habitación mientras la madre abrazaba asustada todavía al muchacho, y vio que la ventana estaba entreabierta.
- ¿Pero qué es lo que ha pasado?
- Había... un enorme tigre... dentro del armario - balbució Marco.
Aún no se había recuperado de la impresión, pero no estaba asustado.
- ¿O sea, que ni con un susto así te das por vencido?- dijo su madre mientras aparentaba quitarle el miedo, cuando lo que deseaba era apartar el que a ella le sobrecogía el corazón.
- Pero es cierto... El tigre que vive en el armario estaba dentro, y ha huido por la ventana...
- Y ¿Quién ha roto el espejo del armario?- preguntó el padre mirando a través del cristal hacia la oscuridad del exterior.
- Ha sido él... claro- le insinuó su madre, sabiendo que era una forma natural de excusarse por lo que había hecho.
- Sí- respondió Marco- lo ha roto con sus garras.
- Vaya, ¿Y por qué lo hizo, si puede saberse?- le interrogó su padre con tono algo burlón.
Y el niño, muy serio, miró a sus padres y les dijo:
- No ha soportado mirarse en el espejo y no ver su imagen reflejada...

Anónimo

1
Hosted by www.Geocities.ws