PONTEVEDRA
(por brissa)

Ciudad histórica del Reino de Galicia
Aunque los orígenes de Pontevedra
nacen en los castros celtas de Santa María y San Francisco, se atribuye mitológicamente
la fundación de la ciudad al griego Teucro, hermano de Ajax, que luchó en la
guerra de Troya.
Con la llegada de los romanos, éstos comenzaron la construcción de varias vías
de comunicación con el resto del imperio. La Vía XX unía dos núcleos
principales: Lucus Augusti (Lugo) y Bracara Augusta (Braga). Para cruzar el Río
Lerez se construyó un puente alrededor del cual comenzó a crecer la población
de Pontevedra. Una columna miliaria del año 137, aparecida en una de las últimas
excavaciones, parecen confirmar el hecho.
En el romano Itinerario Antonino ya se hace referencia a una ciudad llamada
"Ad Duos Pontes", situada en la Via XX Per Loca Maritima, que unía
Braga con Lugo.
En el Reino Galaico-Suevo, en el siglo VII, San Fructuoso fundó varios
monasterios y conventos en la región, como los de Poio y Armenteira,
cristianizando la comarca.
Los beneficios obtenidos de los políticos de la época, como el Rey Fernando
(II foro de 1169), y un aumento del comercio impulsan definitivamente a la
villa. Alguno de los privilegios la fabricación de grasa de saín y el de curar
pescado (1229), la feria franca de San Bartolomé (1467) y puerto de carga y
descarga de Galicia (1452).
Con estas premisas, durante los siglos XV y XVI Pontevedra vive su época de
mayor esplendor. La importancia de su puerto en el comercio internacional
provoca el asentamiento de un gran aumento de habitantes, levantándose la
iglesia de Santa María, construcción sufragada por el poderoso gremio de los
mareantes.
En los astilleros de ribera se construyen los mejores barcos, creyéndose que de
ellos salió la carabela Santa María para su viaje a América. El gran volumen
de pesca de sardina que se obtenía de la Ría y la facilidad para su secado y
salazón llevaron a Pontevedra a ser el principal puerto pesquero siendo otras
de las causas por las que, en el siglo XVI, Pontevedra vive una gran época de
prosperidad. Alrededor de estos comerciantes y pescadores, nace también un
gremio de artesanos que llenan con sus trabajos las principales calles y plazas
de la villa medieval.
Como el resto de Galicia, a principios del Siglo XVII comienza un período de
decadencia que dura tres siglos. Las constantes luchas internas de la corona y
las guerras con los portugueses, ingleses y franceses reducen a la mitad sus
habitantes, frenando al expansión que se había producido durante la Edad
Media. El Río Lerez va produciendo una sedimentación en el puerto que obliga a
cerrarlo para los buques de gran tonelaje debido a su mínimo calado.
Esta crisis se agudiza con el agotamiento de los caladeros pesqueros. Debido a
ello, las embarcaciones mercantes se dirigen a otros puertos de la región por
su mayor calado y los pescadores se van a otros caladeros, provocando una pérdida
irreparable para la villa.
En el año 1833 las Cortes de España eliminan formalmente al Reino de Galicia,
substituyéndolo por Provincias, entre las cuales Pontevedra resulta elegida
como capital, recibiendo posteriormente, en 1835, el título de Ciudad.
Capital de las Rías Bajas
Pontevedra, ciudad bimilenaria, de
espíritu marino, nacida donde el río Lérez funde sus aguas con la ría.
Más de 70.000 personas habitan en sus 16 parroquias, en el centro geográfico y
capital de las Rías Baixas.
Pontevedra es una ciudad de gran historia, de gentes amables, de clima agradable
y de buen comer y beber. Aquí podrás encontrar los mejores vinos y mariscos de
la región, salir de fiesta y conocer las mágicas playas y paisajes de las Rías
Baixas.
PONTEVEDRA MONUMENTAL

PRAZA DA CONSTITUCION y CASA DO CONCELLO
Hermosa plaza presidida por el monumento a los héroes de la Batalla de Pontesampaio y por los vestigios del convento dominico de Santo Domingos, del siglo XIV, convertido en Museo Arqueológico y declarado Monumento Histórico-Artístico.
PRAZA DA FERREIRIA
Antiguamente trabajaban aquí los herreros de Pontevedra, y se celebraba el mercado de los sábados. Entre los edificios de la plaza destaca O Rexidor, de 1536. La fuente de Ferreiría, del siglo XVI, fue trasladada a los jardines de la iglesia de San Francisco.
PRAZA DE TEUCRO
Noble plaza en la que se encuentran las casas nobles de Montenegro, San Román, Aranda e Guimarei.
PRAZA DA LEÑA
Se vendía aquí la leña para las cocinas. De esta plaza destacan la Casa de Fernando López, el Pazo de García Flórez, y el edificio de Castro de Monteagudo.
MUSEO PROVINCIAL
Inaugurado en 1965 y declarado Monumento Histórico-Artístico, este importante centro de cultura e investigación de obligada visita exhibe piezas celtas como el Tesouro de Caldas, cartografía, cerámica popular, pinturas, esculturas, y otros fondos relacionados con Pontevedra.
BASILICA DE SANTA MARIA
Construida por un gremio de pescadores en el siglo XVI, es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura renacentista gallega. De planta basilical y tres naves, la portada es plateresca, realizada por Cornelius de Holanda y Xoán Noble. En su interior destaca el retablo de la capilla mayor y el púlpito, obras de Magariños.
CONVENTO DE SAN FRANCISCO
El templo actual data de los siglos XIV y XV, de estilo gótico, declarado Monumento Histórico-Artístico. Exhibe en su interior nobles sepulcros, entre ellos el del Capitán Paio Gómes Charinho, del siglo XIII, militar gallego que conquistó la ciudad de Sevilla.
CAPILLA DE NOSA SEÑORA A PEREGRINA
Construcción del siglo XVIII dedicada a la patrona de Pontevedra, de estilo barroco y neoclásico con influencias portuguesas. De planta circular en forma de concha Vieira, la tradición cuenta que la Virgen enseñaba el camino a Compostela a los peregrinos que desembarcaban en Baiona.
MONASTERIO DE SAN SALVADOR DE LEREZ
Declarado Monumento Histórico-Artístico, el monasterio benedictino conserva parte del claustro del siglo XVI y la iglesia del siglo XVIII, de formas neoclásicas y fachada barroca. Los alrededores naturales del monasterio están catalogados como Paraje Pintoresco.
Algunas rutas para conocer Pontevedra:
Ruta 1: Alameda
Esta ruta por Pontevedra será una
ruta circular que comienza en la Alameda, auténtico pulmón verde de la ciudad,
y finalizará en los jardínes de Eduardo Vicenti. Ocupando la antigua huerta
del convento de San Domingos, en su entorno podemos ver destacados edificios del
siglo XIX, sede en la actualidad de numerosos organismos oficiales.
El punto de partida es la Casa del Concello con el monumento a los héroes de
Pontesampaio, que hicieron frente a los franceses en la Guerra de la
Independencia.
A partir de ahí comienza la Avenida de Montero Ríos, donde se encuentra la
Consellería de Educación y el Pazo de la Diputación con sus jardines de San
Vicenti. Es la sede principal de las Bienales de Arte.
Al final de este paseo llegamos a las ruinas de Santo Domingo. Estas ruinas,
declaradas Monumento Nacional, son los restos de un templo gótico construido
por los dominicos en el siglo XIII.
Afortunadamente, la posterior reconstrucción neoclásica en el siglo XVIII no
fue llevada a cabo en su totalidad, manteniendo la primitiva cabecera, las
ventanas ojivales, el rosetón y sus cinco ábsides, de estilo gótico. Se
conserva también la fachada de la Sala Capitular del Siglo XV.
Desde 1927, año de fundación del Museo de Pontevedra, en estas ruinas de Santo
Domingo se ubicó la sección arqueológica del museo. En ella se conservan
varias lápidas romanas, restos de la época sueva y una colección de piedras
de armas.
En las capillas podemos ver los sarcófagos de varios personajes de la Edad
Media como Tristán de Montenegro, Sueiro Gómez de Soutomaior y Paio Gómez de
Soutomaior, famoso trovador pontevedrés.
Se conserva, asimismo, la fachada de la sala capitular, del siglo XV. El resto
del edificio fue derribado a finales del siglo XIX para la construcción del
Instituto de enseñanza media anexo.
Ruta 2: Basílica de Santa María
Una muestra del poder que tuvo el
gremio de los mareantes en la Edad Media fue la construcción de esta Iglesia de
Santa María, declarada Monumento Nacional. Situada en el primitivo
emplazamiento de la ciudad, desde un alto donde divisamos la desembocadura del Río
Lérez y toda la Ría de Pontevedra.
Construida por Diego Gil y Juan de los Cuetos en el Siglo XVI, combina sus
trazas góticas con una fachada de estilo plateresco, obra de Cornelis de
Holanda. Esta considerada obra clave del gótico isabelino en Galicia.
De planta basilical de tres naves con capillas que le dan forma de cruz. En su
interior destacan las grandes bóvedas de crestería y el retablo de madera del
Altar Mayor, obra realizada por Magariños entre finales del XIX y principios
del XX.
Desde este Altar Mayor, situado en el ábside, podemos visitar las distintas
capillas: la de la Santísima Trinidad, con la imagen de la Virgen con el Niño
y el Altar del Cristo, con talla del siglo XVIII obra del escultor José
Ferreiro. El Santo Cristo del Buen Viaje goza de gran devoción entre los
vecinos, que acuden a él para que los proteja en los viejas que vayan a
realizar.
En la parte central de la fachada destaca la puerta con su arco románico,
flanqueada por las imágenes de San Pedro y San Pablo. Completan el conjunto las
imágenes de Santa Bárbara y Santa Catalina, que gozan de gran devoción. El
resto de la fachada presenta una hermosa iconografía.
Ruta 3: Plaza da Ferrería
Esta ruta nos llevará desde la Basílica
de Santa María hasta la Praza da Ferrería, centro monumental de Pontevedra. La
primera etapa es la Capilla de las Apariciones, del antiguo convento de las
monjas doroteas, donde la estuvo alojada Sor Lucía, vidente de Fátima, y donde
decían que se le apareció la Virgen María.
La Casa del Baron de Casa Goda es un edificio del siglo XVI, destacando su
portada neoclásica y una bella escalera. Muy cerca de él se encuentra el
Puente del Burgo, construido en la Edad Media sobre otro por el que había
pasado la Vía XIX de los romanos.
En la Plaza de las Cinco Rúas podemos visitar la casa en la que vivió el
escritor Ramón María del Valle Inclán y un hermoso cruceiro del siglo XVIII.
Desde allí nos dirigimos por la calle Princesa a la Plaza del Teucro. Dice la
leyenda que, después de la Guerra de Troya, el arquero griego Teucro viajó a
Occidente fundando la ciudad de Helenes, la actual Pontevedra. A él está
dedicada esta hermosa plaza, creada en el siglo XVIII, y que antaño era llamada
Plaza del Pan por la cantidad de hornos que había en sus inmediaciones.
En la actualidad, podemos admirar las hermosas casas señoriales de la época.
El pazo de los Gago y Montenegro, el de San Román y el Pazo del Marqués de
Aranda rodean la Plaza del Teucro, escenario de muchas de las actividades al
aire libre que se realizan en la ciudad.
Continuamos nuestro camino por la Calle Princesa y llegamos al Teatro Principal.
Restaurado en 1980, tras un grave incendio, el Teatro Principal es la sede de
una variada oferta cultural durante buena parte del año.
Despues de pasar los típicos soportales, donde se lleba siglos comerciando
llegamos a la Plaza da Ferrería.
El conjunto monumental de la Plaza de la Ferrería es la estampa típica de la
ciudad de Pontevedra. En sus soportales se encontraban las herrerías que
antiguamente surtían de metal a los demas gremios de la ciudad medieval, que
celebraba el mercado los sábados.
Con la Plaza de la Estrella y los jardínes de Casto Sampedro forma un
impresionante espacio urbano. En el medio de los jardínes podemos contemplar la
Fonte da Ferrería, del S XVI, que sigue el modelo del chafariz portugués con
sus tres esbeltos cuerpos. Fue transladada en 1930 a este emplazamiento despues
de ser retirada del centro de la plaza en el S XIX.

Ruta 4: Museo de Pontevedra
Nuestra siguiente etapa nos lleva al
Museo de Pontevedra, cuyos dos principales edificios se encuentran en la Plaza
de la Leña, que recibe el nombre de los antiguos comerciantes que vendían la
leña para las cocinas. En el centro podemos ver un cruceiro del siglo XVI, que
estuvo emplazado anteriormente en el Puente del Burgo.
Fundado en 1927, el Museo de Pontevedra ocupa cinco edificios. Son los centrales
la casa barroca de José de Castro y Monteagudo y el pazo de los García Florez.
Unidos por un arco, son claros ejemplos de pazos urbanos galegos del siglo
XVIII.
El Museo pretende mostrar a través del conjunto de obras que se exhiben en sus
cinco sedes (los edificios Castro Monteagudo, García Flórez, Fernández López,
Sarmiento y las Ruinas de Santo Domingo) las líneas maestras de la Historia, de
la Arqueología y del Arte de nuestro entorno insertándolas en ámbitos más
generales, tanto nacionales como internacionales.
Se trata de un museo conceptualmente distinto a lo habitual, en el que se
prescindió de la exhibición aislada de obras, algo sin duda mucho más frío
que encuadrarlas en ambientes de época con referencias comparativas. De ahí
que los responsables del Museo prefieran referirse a él con el nombre de
Museo-Hogar.
Ruta 5: Capilla de la Virgen Peregrina
En esta última etapa por la ciudad de Pontevedra, quenos llevará desde la
iglesia de San Bartolomeu hasta nuestro punto de partida en los Jardínes de San
Vicenti, visitaremos a la patrona de Pontevedra: la Virgen de la Peregrina.
La Iglesia de San Bartolomé, construida a finales del siglo XVII, fue la sede
de la Compañía de Jesús hasta su expulsión de España en 1767. De estilo
barroco su fachada está decorada con columnas y con los símbolos heráldicos
de algunas de las familias nobles de la época que ayudaron a su construcción.
En su interior podemos ver una interesante muestra de retablos y tallas de gran
valor. Adosada a la iglesia se encuentra el edificio Sarmiento, antiguo convento
y que hoy alberga algunas salas del Museo Provincial. En sus celdas vivió el célebre
padre Isla.
Desde aquí podemos dirigirnos a extramuros donde está la Iglesia Convento de
Santa Clara. Construida a finales del siglo XIV, de estilo gótico ojival, daba
nombre a la Puerta de Santa Clara, una de las entradas de la antigua muralla.
Destaca el ábside poligonal y una de las puertas góticas, en la que aparece
representada una escena del juicio final. En su interior se guardan las
reliquias de San Vicente Mártir, además de poder contemplar una importante
muestra de retablos barrocos.
Retomamos nuestros pasos y por la Calle Cobián Roffignac llegamos a la iglesia
de la Peregrina. Es la más característica de Pontevedra, dedicada a la Virgen
Peregrina que procedente de Efeso paró en la ciudad en su peregrinaje a
Santiago. Su construcción se inició en 1778.
Con su planta circular en forma de concha de vieira, combina el barroco con
formas neoclásicas. En la original fachada curva podemos ver las imágenes de
La Virgen, San José y Santiago Apóstol. El retablo mayor de 1789 es obra del
escultor Melchor de Prado. En su interior alberga la venerada imagen de la
Virgen Peregrina, patrona de la ciudad, con su bordón, calabaza y concha típicas,
y con el Niño sobre el brazo. La pila del agua bendita es una gran concha
marina, donada por el Almirante Méndez Núñez, que la había obtenido en
alguno de sus viajes por el Pacífico.
Salimos de la capilla y recorremos la calle Michelena, siguiendo el trazado de
la antigual muralla, de la cual se conservan restos en el número 20 de dicha
calle.
Finalizamos nuestro paseo por esta hermosa ciudad de Pontevedra en los Jardines
de Eduardo Vicenti, pulmón de la ciudad con su estupendo paseo lleno de
palmeras.
La Gastronomía en las Rías Baixas
La zona que abarca la Denominación
de Origen RIAS BAIXAS comprende unos territorios ubicados en la provincia de
Pontevedra, región situada en la parte más noroccidental de la Península Ibérica.
Los paisajes de la zona combinan a la perfección costa y playa, valles y ríos
que desembocan plácidamente en el océano Atlántico, de forma pausada
invitando a la contemplación. Del mismo modo las playas de la zona son de una
belleza sin igual. De aguas transparentes en donde se reflejan a la perfección
unos atardeceres interminables. También poseen arena fina y todos los servicios
que el visitante necesita para hacer placentera su estancia. En estas playas se
pueden practicar deportes náuticos o simplemente darse un baño en aguas
tranquilas. El clima, las corrientes marítimas y los sedimentos permiten que en
ellas, como en toda la costa gallega, encontremos una enorme variedad de
pescados y mariscos cuya calidad satisfarán a los más exigentes y delicados
paladares.
Los terrenos de la zona están bajo el influjo del clima atlántico del oeste de
la península. Las corrientes del golfo hacen que lleguen frentes cálidos del
trópico en invierno, que ocasionan temperaturas suaves y precipitaciones
abundantes. Las primaveras son largas y libres de heladas lo que beneficia a la
vid. El verano es seco debido a influencia del atlántico de las Azores, pero
con temperaturas suaves a causa de la proximidad del océano y los vientos del
este y el norte. Esto es lo que le da la importancia de las barreras naturales
que forman las cordilleras. El otoño vuelve a ser suave y lluvioso como el
invierno. En las subzonas del Salnés y el Rosal por las montañas que tienen al
sur y al oeste las lluvias son escasas. Por el contrario, en el Condado las
temperaturas estivales son más altas y la humedad relativa es menor. Los
suelos, por lo general, son de origen granítico y bastante arenosos, ricos en
materia orgánica y normalmente ácidos. Son frescos y profundos. Estas características
favorecen unas uvas de gran aroma, elegancia y finura.
Los vinos que se elaboran bajo el amparo de la D. O. Rías Baixas han conseguido
ser uno de los mejores vinos blancos de España, si no el mejor, y uno de los
mejores del mundo. Un prestigio que se ha obtenido gracias a la labor y el saber
hacer de unos cosecheros y una excelente materia prima. El campo gallego siempre
se ha caracterizado por el minifundismo y el mundo del vino no se libra de esta
práctica. Desde los inicios de la Denominación de Origen en donde sólo había
14 bodegas inscritas, hasta la actualidad en donde se supera ya los 4.500
viticultores, ha pasado un largo camino de rigurosos controles, que le han
proporcionado la excelente imagen que se asocia al vino D. O. Rías Baixas. Pero
la existencia de tal cantidad de bodegas, con una baja producción, limita el
desarrollo comercial de este magnífico producto, que sería bien acogido en
cualquier mercado del mundo. El paso de una producción artesanal a una más
elaborada, con la utilización de las últimas tecnologías, hacen que se
consiga ese producto de tan alta calidad que el mercado demanda campaña tras
campaña. El cooperativismo y algunos empresarios han conseguido alcanzar el
nivel óptimo para llevar el vino Rías Baixas a los confines de la Tierra. Es
de esta manera en la que se ha conseguido la fama de uno de los mejores caldos
blancos del mundo.