

Sí, ese soy yo. Miguel Ángel W (la
uve doble, por el morro), alias "Mawey" ("my way", me gusta
esa canción y suelo estar away). Rondo los 40 y pico de fiebre temporal, y soy
un vulgar físico. ¿Qué hace un físico aquí? Se preguntarán. Pues nada.
Absolutamente nada. Pero como a la mayoría de los físicos, me ha fascinado
siempre la Nada, porque de allí parece surgir Todo. O eso dicen...
No dude usted de la foto. Y eso que ahora soy más guapo. De pequeño era un
verdadero bicho. Qué tiempos aquellos....
Recuerdo cuando me echaron del País de Nunca Jamás Te Echaremos. Me había
crecido la barba por todos lados menos por uno, y ese uno resultó ser más
grande que el todo. Todo era pelo, y el pelo era nada. Ya no tenía un pelo de
tonto sino muchos, así que nada -me echaron al mar-, comencé a nadar hacia
otras aguas y...
Bajando bajando, mira tú por donde, fui a parar al club. Al principio tenía
miedo hasta de respirar, recuerdo que no recitaba por los pelos, y las horas
jugueteaban con mi sonrisa. Yo pensaba extrañado "Pero esta gente... como
puede estar tan contenta, que igual que bromean de repente recitan. No, no puede
ser cierto. Dios bendito, dónde he ido a parar". Y es que la oscuridad de
mi corazón me acomplejaba.
Cuando mis ojos se fueron acostumbrando pude distinguir algunos detalles: una
sonrisa en la puerta, poemas de todos los colores y sabores corriendo al azar
por la sala, algo de alegría flotando en el denso ambiente del club, corazones
al fondo, la amistad agazapada en el sofá, y un reloj de cuco sobre la
chimenea, donde el fuego recitaba sin cesar.
¿El reloj de cuco?
Sí, pero no da la hora como un vulgar reloj de cuco. No, este reloj canta
cuando le viene en gana. Y cuando lo hace esa hora se hace especial y mágica.
Normalmente coincide en nocturnidad con la alegría. En ese instante y sin
previo aviso, la sala se llena de ojos, de manos, de poemas y amistad. Pero el
tiempo, muy cuco, pasa volando, porque lo bueno si breve... etc.
Este club es realmente curioso, porque si bien al principio no distingues nada,
cuando abres bien los ojos te das cuenta de su enormidad. Siempre hay sitio para
un corazón más, para un poema más, para una mano más, para una sonrisa más.
Tan sólo se calla al anonimato, y está prohibido prohibir. No cabe el no
ayudar, el reñir desde fuera, el traer la basura de la calle, el ordeñar la
mala leche y el coronarse de poeta.
Elegancia, brisa, cisnes, giraldas, zíngaras, olas, vientos del norte, prosas
vestidas de fiesta, versos minifalderos, versos revoltosos, estrellas errantes,
cenicientas que quieren ir descalzas sin príncipes al lado, ángeles y demonios
jugando a los dados, la timidez encadenada a las manos de un poeta, la libertad
moviendo al revés las agujas del reloj, las palabras jugando a ser de carne y
hueso...
Sólo aquí vuelan libres los sentimientos.
Sólo aquí se acepta cualquier verso.
Sólo aquí me permiten ser quien soy,
sin cortarme un pelo.
Gracias por ello.