Es difícil hablar sobre uno mismo. A veces lleno hojas y hojas con tonterías que me vienen a la mente. Incluso cuando me han pedido que escribiera algo he salido del paso. 
Pero, amigos, permitidme decir que escribir sobre mí es algo muy, muy complicado. 
Podría decir muchísimas cosas. Infinidad de ellas. Pero no estoy segura de que merecieran la pena. 
Podría contar que me gusta el baloncesto, o las tormentas, o los niños. Que los días de lluvia
me ponen nostálgica impregnándome del olor a húmedo. Que a veces querría volver a ser una niña, para trepar por las ramas de los árboles (como si eso me ayudara a huir de los problemas) o, incluso que me gusta hacer poemas a los búhos y odio la coliflor pero me gusta el pescado, y que de pequeña me dormía a la sombra del abeto de mi jardín y soñaba que me deslizaba por el arco iris.
Sin embargo, nada de todo eso merecería la pena. 
Tal vez sí podría seleccionar esas cosas que me han formado como persona. Los triunfos, y los 
fracasos. Las alegrías, y las decepciones. La vida y la muerte. La muerte física y la muerte
del alma. Me siento como si fuera una niña diseccionando una rana en el colegio. No sabes lo que tienes que hacer, ni por dónde empezar. Ni sé si debería decir que mi mejor virtud es que sé escuchar, y mi peor defecto que me infravaloro hasta límites insospechados. 
He decidido que, mejor, voy a resumir todo esto en una frase: Yo, soy yo misma. 

Ahora que he contado un poco de mi historia, de quién es Laura, se me plantea un dilema. Siento que tengo una deuda, que debo una explicación, porque... ¿Quién es Freedom?

Freedom17 nació una calurosa noche de julio en que el clima era tan sumamente pegajoso que el simple hecho de intentar dormir se había convertido en una auténtica odisea. 

Yo me encontraba haciendo mis primeros pinitos en mIRC después de dos años de haber oído hablar de él, e incluso de haber chateado un par de veces sueltas en aquel cibercafé donde tantos ratos pasábamos mis amigos y yo a la salida del colegio. 

Recordé algunas malas experiencias con un par de nicks que había utilizado...
"Esta vez" me dije a mí misma, mientras miraba el monitor y me abanicaba con la mano "escogeré un apodo con el que pase más desapercibida". 

Mi mirada se dirigió, casi por instinto, a los estantes de encima de mi cama. En uno de ellos
descansaba mi colonia, "Freedom". De pronto noté una sensación extraña. Por si fuera poco, en la radio empezó a sonar una canción pegadiza, la típica música que, aunque quieras, no puedes quitarte de la cabeza. 

- Esto ha sido Freedom, de Wham- dijo el locutor. 

Una sonrisa se dibujó en mi rostro. Parecía como si me llegaran señales por todas partes. 
Abrí el ircap y, en la ventana del Status, escribí: /nick Freedom17
Habría puesto Freedom a secas, pero pensé que sería bonito ver mi evolución. Aunque, si he de ser sincera, de Freedom17 no hay mucho que decir. 

No es así, sin embargo, de Freedom18. Freedom18 nació un 30 de enero, bajo una densa capa de 
nieve. Pero no sería hasta verano (otra noche de calor pegajoso) cuando empezara a guardar 
recuerdos de las estancias en el irc. No recuerdo qué fue primero, si el vello erizado
al leer aquel poema de Valhalla por el que le abrí privado, la poesía de Whyme que me dejó 
boquiabierta, los escritos de brissa que eran como un manantial de agua eterna que no deseaba, jamás, que dejara de fluir, o quizá aquella noche en que descubrí a LA gran poetisa que me hizo derramar unas lagrimillas, llamada elegancia. 

Sí. Cuatro. Cuatro poetas como la copa de un pino, como los cuatro puntos cardinales que habrían de guiarme por este camino escarpado y lleno de rosas con espinas que es la poesía. 

En otro invierno de esos en que la nieve cae en grandes copos y el viento sopla tan fuerte que los árboles zigzaguean, pareciendo que en cualquier momento se desprenderán del suelo, y poco antes de poder tener la suerte de compartir un rato y unas risas con Valhalla y con Whyme (por separado) una Freedom18 casi 19, conoció el mejor proyecto jamás creado: el club de los poetas. 

A día de hoy, aquel nick nacido un caluroso ocho de julio con el número 17, ya se ha convertido 
en algo más que un apodo. Es una persona ávida de poemas, que necesita de todos vosotros, de sus amigos del club, para poder cubrir ese rinconcito de mi corazón que quedaba vacío, esa pieza del puzzle de mi vida que no cobraba sentido ni color. 

Por mucho que vea crecer el canal, o por mucha gente que se haya ido, os llevo a todos y cada uno de vosotros en un rincón de mi alma.
Nunca os estaré lo suficientemente agradecida. 

FREEDOM

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