Jénova: la Calamidad que cayó del Cielo

Cloud Strife / Typha Lockhart

Preludio, El Flujo de la Vida:

 

El Flujo de la Vida... el flujo que govierna la vida de los mundos, un poder que domina todo el universo, es la fuente de todos los mundos y de toda la vida existente.


El Planeta rebosa de energía, de cada uno de los pequeños habitantes que en él viven. Cada planta, cada animal, cada pájaro, cada pequeño insecto; también todas las diminutas partículas flotantes en el aire, y todos y cada uno de nosotros tenemos dentro energía, energía gobernada por el flujo de la vida y que un día nos abandonará y moriremos. Es la orden de la naturaleza.


Pero esta energía no se perderá, aunque nuestro cuerpo muera, nosotros perduraremos siempre, en el océano del flujo de la vida nosotros nos convertiremos en parte de la vida misma ...

 

El Cráter del Norte...

 

El Cráter del Norte, el más ancestral de los vestigios anteriores a la Humanidad, y ahora el mayor enigma para nosotros. Durante la historia de la Humanidad han rondado de boca en boca innumerables supersticiones que hablan sobre extraños presagios en el Cráter del Norte.


La leyenda habla de un ser superior, venido del ignoto universo. Una criatura todopoderosa y omnisciente. Una forma de vida que nosotros no comprendemos, que el mundo material no entiende y que no está preparado para entender. Una entidad aterradora, portadora de horrores inimaginables y de plagas que siembran la muerte a su paso. El pandemónium, el Ragnarok de la Humanitat, el fin sin rostro, el averno que reclamará nuestras vidas ...

 

Pero las edades perduraron, y aquel cataclismo nunca llegó.

 

Con el paso del tiempo y la llegada de la sociedad moderna la gente lo ha ido recordando con incredulidad, y la ignorancia de la Humanidad sepultó estas leyendas, en el olvido, allí donde ningun mortal osara desenterrar lo insondable...


Pero no todo aquello que yace eternamente, carece de vida, de intenciones... y su reclamo disfruta de un poder oscuro y desconocido para nosotros.


Y fue durante este último siglo, cuando la ambición de los humanos despertó la eterna inquietud. Sintieron el reclamo, el grito sin voz, el señuelo oscuro que en las horas bizantinas había sido ideado y concebido por el monstruo perezoso, adormecido en su guarida.


Y así fue como presos por un afán, en la avidez ciega que turbaba el juicio, los humanos se encaminaron hacia el lugar inhóspito y desconocido: al ecuador del Planeta, allí donde dos mil años atrás el Meteorito cayó dejando un cráter lleno de misterios y enigmas perturbadores.

 

Cantidades enormes de dinero y presupuestos desmesurados se han gastado en las muchas misiones para lograr llegar al Cráter. La ambición de ser el primero al llegar ha creado disputas entre países. Con los meses, las disputas se convirtieron en conflictos políticos. Surgieron rumores de una crisis de energías, de conspiraciones entre las sombras; se especulaba ambiguamente sobre golpes de estado, usurpaciones de poderes... Los gobiernos no podían controlar el alboroto caótico que se había producido, las relaciones entre países estaban más tensas que nunca... muy pronto una gran guerra estaba para estallar.


Aquel momento antes de la Gran Guerra Mundial se lo denominó la Guerra Fría, cuando los poderes de los gobiernos se enfrentaron en una pugna silenciosa para las nuevas tecnologías sobre la energía.


Y no pasó mucho tiempo más cuando todos los rumores se convirtieron en realidad: era la crisis de energías. Todas las fuentes se estaban agotando, hubieron atentados contra centrales nucleares... la época de paz estaba próxima a su fin.

 

Los gobiernos se declararon la guerra unos a los otros, el mar se llenó de naves de acero, las maquinas de guerra campaban aquí y allí llevando la muerte y la destrucción, la tierra se sacudía y temblava con los estallidos de las bombas, el cielo se tiñó de encarnado y las alas de batallones enteros de aviones de caza tapaban la luz del Sol... las columnas de humo se alzaban de las ciudades calcinadas, de los bosques quemados, de los prados antes verdes y frescos, ahora abrasados, llenos de escombros y cenizas...


Los fuegos del terror se habían encendido, la quimera había despertado.

Shinra.

 

Corría el año 1954. Los rumores sobre una crisis de energías eran cada vez más preocupantes. Las empresas de nuevas tecnologías se enfrentaron a un gran reto y a una carrera contrareloj para ser las primeras...


En aquellos momentos, Shinra era solo uno pequeña empresa de I+D en investigación de armamento militar, manufacturación y desarrollo urbanístico. Pero el negocio no funcionaba. El mercado había enloquecido, mareado por especulaciones, por estafas y morosidad. Los ánimos estaban hundidos, el sistema financiero no funcionaba y la bolsa se había estancado.

 

Shinra, buscando una nueva opción de negocio, un plan de futuro, investigó el mercado en busca de una solución. Sus máximos dirigentes intuyeron alguna cosa, y con sagacidad presintieron cuál tenía que ser su nueva actividad: la investigación en nuevas fuentes de energía reutilizables. Sabían que las fuentes de energía del Planeta se estaban agotando y, que si no se encontraba un camino, la Humanidad se perdería y acabaría pereciendo. El negocio era más que visible y prometedor: aprovecharse de la decadencia de la Humanidad, buscando una salvación a cambio de la riqueza y el poder.


Pero ni tan siquiera los mayores analistas podrían haber predicho con más acierto los futuros acontecimientos. Y como es natural de los humanos, Shinra tropezó. La empresa se vió eclipsada por las grandes multinacionales de aquellos tiempos. Su débil economía no pudo competir dentro de un mercado tan fuerte y reñido.

 

En un mundo en decadencia, desorientado y confundido entre estallidos de violencia producidos por una guerra cruel e inacabable que arrastraba a la civilización humana a la desesperación, las pequeñas compañías como Shinra Co. eran absorvidas contínuamente por los grandes monopolios y, en cualquier momento, una compañía tan frágil como ella podía ir a la ruina y desaparecer como lo hace el viento.


Su destino parecía ser éste. Shinra no aconseguía alzar la cabeza y su economía no avanzaba nada.


Pero las cosas pronto cambiaron.


Un día, sin preaviso, Shinra se presentó en la base del Eje Beltai que había cerca de Cosmos, al país de Vero. Nadie sabe cómo lo consiguió, parecía imposible e irreal. Shinra puso sobre la mesa una oferta multimillonària de infarto. Quería participar en el Proyecto Beltai, quería tomar parte, quería adquirir poder, quería poseer de ello un trozo.

 

Con el transcurso de los sorprendentes acontecimientos, y los ingresos multimillonaris de Shinra, no solo acabó poseyendo un trozo, sino que se quedó el 100% del negocio de las energías.

Como consiguió todo aquel capital siempre será un misterio.

Corrieron rumores sobre extraños asuntos relacionados con el descubrimiento de la energía Mako. Se hablaba de que, finalmente, alguien había conseguido llegar allí dónde nadie otro, que Shinra había alcanzado el gran reto de la Humanidad: el Cráter del Norte.


De esta forma Shinra absorvió todo el mercado y se convertió en el grande y único monopolio de los Continentes Conocidos. El mundo quedó tan sorprendido que durante un pequeño períuodo de tiempo en la bolsa sólo se cotizaba por la todopoderosa Shinra Co..

 

Pero la riqueza que amasaron no era la única de las fortalezas de Shinra, y ni tansiquiera era la más importante. Seguramente la opinión pública no lo llegó a comprender, y quedó cautivada y cegada por esta descomunal fortuna. Sin embargo, ésta, no era su verdadero pilar. El pilar, la fortaleza, el poder de Shinra nacía de la ciencia que ella había poseído. En sus filas estaba el talento del científico más brillante de todos los tiempos. Shinra contaba con eso, y con los descubrimientos más importantes y fructuosos de la historia.


Sus beneficios eran tales que consiguió absorver a sus directas competidoras. La tecnología que poseía estaba en la vanguardia de la competencia. Con poco tiempo se puso al frente y dejó a todos sus competidores atrás. Era la revolución en la energía eléctrica. Utilizaba las últimas tecnologías y el más avanzado sistema de producción. Con su denominada energía "Mako" pudría abastezer ciudades enteras.

 

Pasaron los años y Shinra creció exponencialmente. Estaba preparando un plan mundial para iniciar la construcción de sus reactores Mako por todo el Planeta. Pero todavía sólo era una proyecto, y quedaban muchos años de trabajo por delante.


Pero entonces llegó Pandora, y con ella, los fuegos de la Gran Guerra Mundial. El mundo se colapsó. Se cayó en el caos. Un caos insondable y desconsolador. Shinra se aprovechó de este hundimiento y jugó sus cartas con picardía.


Largos fueron los cuatro años y medio que duró la guerra, y el mundo quedó devastado, infectado de peligros y de maldad; y la unica beneficiada en esta tragedia sanguinaria fue Shinra, la todopoderosa Shinra...


Pasaron los años y con la nueva soberanía de Shinra, llegó una nueva era, la era de la energía Mako...


Era el año 1968.

Todas las grandes ciudades apostaron por su tecnología y gigantescos reactores empezaron a ser construidos por todos los Continentes Conocidos. La utilización de la energía Mako se expandió por todo el mundo y cada pequeño pueblecito o gran ciudad tenía sus propios reactores Mako. Y llegó el momento en el qué la única energía que se producía en el mundo era la de Shinra ...


Discretamente y sin despertar sospecha alguna Shinra se instaló en cada hogar de aquellas tranquilas familias. Silenciosamente empezó a conquistar todos los pueblos y ciudades habitadas de los Continentes Conocidos, y cuando la gente se quiso dar cuenta, Shinra ya dominaba el mundo entero con un ejército propio: el ejército de élite con el nombre "Soldado".

Un ejército cedido por el plan Beltai, un ejército entregado a Shinra por la rehabilitación y la reconstrucción de la devastada tierra arrasada por los fuegos de la Gran Guerra, la misma guerra que este legendario ejército Midow inició...: el mando de Drow, formado por las Divisiones Escarlata, Carmesí, Dorada y Plateada. Y el mando de Mideel, formado por los 6 poderosos Destacamentos.


Largos fueron los años en los que Shinra dominó por delante de todo el mundo, por encima el resto, los Continentes Conocidos y la civilización humana. Sí que es cierto que su tecnología nos trajo un avance nunca visto por la Humanidad y, que con ella, se olvidó todo el drama de la crisis de energías; pero un pequeño interrogante crecía de un pequeño agujero oscuro en la política de Shinra.

 

Esta energía denominada por Shinra Co. como Mako era el fruto de largas y difíciles investigaciones. La utilización de esta energía "teóricamente" inagotable no servía únicamente a la mejora de la calidad de vida del ciudadano, como Shinra pretendía hacer entender. Mako sólo era un virus, una epidemia, una plaga que se extendía por todo el Planeta, una droga que mantenía adicta a la sociedad y, con ella, Shinra los dominaba, les controlaba; e inexorablemente su poder se convertía en el único dueño del mundo.


Detrás de esta máscara crecían cada vez más ambiciosos experimentos y el afán del dominio del mundo y de toda la Humanidad bajo sus pies. Esta era la política del bienestar del presidente Shinra, nombre que también se le daba a su compañía.


En su máximo esplendor Shinra apostó por la construcción de una gran capital con sede para| su compañía y ejército. El autoritismo de su política la llevó ya al dominio total de la raza humana. Shinra ya no sólo era una compañía con el negocio del siglo, de la historia. Ahora era un ejército autoritario que sometía el mundo a su propia política. Shinra ya era el gobierno, el estado que gobernaba con sus propias leyes, y de ellas, Shinra era la única privilegiada que podía aplicar justicia.


Pasó el tiempo y entrábamos ya en 1972... un año que vería la llegada de muchos nuevos descubrimientos...

 

La capital del mundo, el centro del universo, la sede de Shinra prometía ser una construcción nunca vista en la historia de la Humanidad. Prometía ser una cosa grandiosa, esplendorosa y magnífica; nacida de las máximas ambiciones y rodeada de la mejor tecnología y arquitectura del mundo. Depositaron en ella la mayor ambición, rompiendo todos los límites posibles. Este fenómeno nombrado Midgar marcó un antes y un después en la historia de la Humanidad. Fue un hecho único e irrepetible. Nunca antes se había presenciado una cosa similar. La construcción de esta ciudad supuso la mayor obra de la Humanidad en toda su historia. Midgar, el nacimiento de un monumento símbolo del orgullo arrogante del ser humano. Engendrada entre estallidos de guerra contra criaturas de un mundo hostil y salvaje. En unos años difíciles y confundidos donde el nerviosismo de la Humanidad marcaba la trayectoria de una historia llena de errores.

Midgar fue construida apresuradamente y en una época de peligros inimaginables. En aquellos tiempos de guerra horribles un pequeño grupo de humanos se replegó y se unió para hacer frente a sus enemigos. Fueron arrinconados hacia el norte huyendo sin rumbo de la muerte inmediata. Exhaustos emprendieron un
largo viaje más allá de las grandes montañas y allí se escondieron esperando despistar al enemigo, esperando un momento mejor por salir, esperando un milagro, esperando la salvación, esperando vivir, esperando morir ...

 

Cuando los peligros pasaron los pocos supervivientes salieron de su escondite y con la poca ilusión de quien se adentra en un bosque calcinado volvieron a sus pueblos. Sus casas estaban destrozadas. Quemadas por el fuego y hundidas por la horrible mano de la destrucción. En los patios y en los jardines no quedaba ninguna valla en pie y todas las flores estaban muertas. Pero ellos no se dieron por vencido. Todavía con esperanzas unieron sus esfuerzos por reconstruir sus pueblos. Sin fatigarse volvieron a levantar las casas y plantaron de nuevo maravillosos jardines llenos de flores multicolor. Con el tiempo, su hogar volvió a ser el mismo de antes y todas aquellas experiencias sólo serían lejanos recuerdos para aquellos que no osaban olvidar.


Las familias volvían a estar rodeadas de felicidad y de amor. A su alrededor por fin se respiraba la tranquilidad y la paz que siempre habían deseado. Los enamorados volvían a salir a pasear por el bosque bajo la luz de la Luna, bajo la mirada atenta de las estrellas.

De nuevo el río era visitado por las parejas de jóvenes que allí soñaban con sus ilusiones de futuro en su nido de amor. Los chiquillos corrían y saltaban alegrea, llenos de joya y alegría por las calles del pueblo. Chapoteaban en el agua y se bañaban en los ríos como solían hacer antes.

 

Todos los rincones eran habitados por sueños de felicidad... Todo era del sabor de la felicidad, de la felicidad que siempre habían deseado y que por fin tenían fruto de sus esfuerzos.


Pasó el tiempo, y para la prosperidad y el fausto, la ceguera de esta felicidad llenó hasta el último rincón de los corazones de aquella gente. Silenciosamente y sin mostrar ningún signo de hostilidad una nueva sombra volvió a cubrir sus hogares. Llegó sin despertar ninguna duda y lentamente fue ocupando cada rincón de aquellos tranquilos pueblecitos. Como el lobo silencioso y pérfido que observa su presa y lentamente le va penetrando al corazón con la mirada, la oscuridad de la sombra se apoderó de toda la región.


Llegó en forma humana. La más pura ambición y codicia, hipocresía, mojigatería y arrogancia bajo la apariencia de una figura bella y agradable para la vista. Era un ejército temiblemente armado bajo el mando de una gran figura que sobresalía sobre el resto. Era una autoridad. Aunque su constitución fuera delicada y a simple vista pareciera frágil tenía un espíritu y una fuerza bastante notables. Algunos podían decir que aparentaba fragilidad u otros que era débil, pero éstos últimos sería la última palabra que pronunciarían. Su voz reflejava decisión, su mirada seguridad, todas las facciones de su cara hosquedad, fuerza
, integridad, imaginación, inteligencia; tenía una expresión digno del mejor líder, era seria y respetuosa... había nacido para gobernar el mundo, para gobernar la Humanidad de la mano de Shinra.


En pocos días, con sus prometedoras palabras, penetró en los corazón de hasta el último de los habitantes de aquellos pueblecitos. Y cuando alguien tiene el poder sobre los corazones de la gente, y en ellos domina su pasión y sentimientos que mueven la razón humana de sus mentes dominadas por promesas falsas, tiene el poder para hacer lo que quiera, para ser su amo absoluto.

 

Enormes pies de acero se alzaron desde el fondo del Planeta por encima de casas y jardines. Desde sus ventanas iluminadas por doradas chispas centelleantes de luz, la sombra de aquellas gigantescas paredes pintaba la imagen de una prisión enmascarada por disfrazes de fortaleza o seguridad o prosperidad. La sombra de aquel gigante cubrió las ventanas de sus pueblos y en ellas se convirtió una silueta del nacimiento de una nueva ciudad.

 

Pero llegó el momento cuando muchos se pusieron en contra. Los ciudadanos se revelaron. Ya no querían saber nada de una energía eléctrica infinita, tanto les daba como se llamara o lo que hiciera. Sólo querían tener otra vez su pueblo limpio de maquinuchas y otra vez bonito y natural como antes de que ellos hubieran llegado. Pero no pudieron hacer nada delante de un ejército como el de Shinra, fueron chafados y oprimidos como hormigas.


El pie de la ciudad pisó sus pueblos, tapando la luz del Sol ante las miradas atónitas y cohibidas de sus frágiles habitantes. Una ciudad fortaleza donde volver a empezar de nuevo su vida. Una ciudad que los salvaguardaría de los peligros del exterior. La ciudad de Midgar que les daría un nuevo comienzo y la prosperidad de un nuevo futuro lleno de esperanzas

 

Los expertos arquitectos diseñaron una estructura circular que se alzaba 120 metros del suelo por encima los pueblos, rodeándolos y aprisionándolos dentro de su armazón. Estos enormes muros serían fundidos de acero puro irrompible y crecían desde el perímetro exterior hasta una altura de 200 metros.


El interior del perímetro se dividía con dos circunferencias circunscritas.

La primera, tomando como punto radial el centro, contaría con un diámetro de 400 metros (aproximadamente un área de 125 mil metros cuadrados). Esta zona también quedaría compactada y delimitada con un muro de 40 metros de grueso, 120 metros subterráneos y 80 metros de altura exterior.

Esta primera área la ocuparía tansolo un edificio, un edificio que sería más que todo un complejo, mucho más que todo un polígono industrial... el edificio con sede de Shinra, con sus oficinas y cuarteles

La segunda, tomando como inicio los límites del muro del perímetro del Edificio Shinra, continuaría con un radio de 550 metros que conformaría el área donde se urbanizaría toda la ciudad (aproximadamente 950 mil metros cuadrados); y a sus límites las murallas exteriores de acero se clavarían como espadas por delante de los pueblos sumergidos por toneladas de metales, ascendiendo 120 metros hasta el nivel de la ciudad, y alzándose 80 metros por encima de ella.


Estas enormes murallas tendrían una altura total de 200 metros y un grueso de 120. Y a partir de ellas, una gigantesca placa de acero descendería con un desnivel vertiginoso del 9% hasta llegar al nivel del suelo; y serían 600 más los metros del suelo cubiertos por este frío metal.

De esta forma, el área residencial de 950 mil metros cuadrados (la segunda circunferencia circunscrita) se divididía en ocho sectores idénticos de unos 118 mil metros cuadrados. Este dato se representaba con una placa de acero inmensa que sería el suelo de cada uno de los sectores.

Esta placa, tendría un grueso de 30 metros. Pero el interior estaría vacío, y se albergarían diferentes instalaciones, servicios, suministro de agua, luz y gas. Aproximadamente, la placa, sumando sus diferentes partes, tendría una espesura de 5 metros, y por lo tanto, un volumen de 590 mil metros cúbicos.

Estas placas, (suponiendo que el acero tiene un peso específico de 76.930 N/m3) tendrían un peso de 45 billones de Newtons, una cifra desorbitada e inimaginable.

Y así, llegaba el primer gran reto para los ingenieros. Como poder mantener en pie una placa de acero de 590 mil metros cúbicos:

En primer lugar, para que la placa pudiera aguantar sobre de ella una tensión de 45 billones de Newtons, y que podría alcanzar un máximo de 70 billones; entre edificios, vehículos y maquinaria, se tendrían que construir aproximadamente unos 200 mil metros cúbicos de pilares. Tansols la idea de concebirlos ya era impensable.


El segundo reto era la fabricación del acero: el acero es fabricado esencialmente del hierro, que a su vez proviene del mineral hematitas (Fe2O3). En los altos hornos se trata con carbón para sacarle el oxígeno y liberarlo del hierro o arrabio. Posteriormente se le añade caliza (CaCO3, carbonato de calcio) para liberar las impurezas de silicato (SiO2, dióxido de silicio) contenidas en el mineral y se produce silicato de calcio. Entonces el hierro y la escoria se separan por gravedad, y así obtenemos el hierro, con lo que podremos fundir el acero.

Entonces, la fusión del acero se lleva a cabo con el aleació del hierro con carbón (de un 0´25% a un 1´5% en peso), con cromo (10´5% en peso) y cantidades menores de níquel y molibdeno, titanio, cobre y nitrógeno (un 18% del total en peso) para mejorar la resistencia a la corrosión, la maleabilitat y la ductibilitat.


Pero ninguna de estas aleaciones les podía servir, ni tansolo las aleaciones inoxidables austenítica, ferrítica, dúplex o la de martensítico; que podían conseguir una pasivació contra el oxígeno muy alta.

 

De este modo, tenían dos obstáculos delante suyo muy importantes. El primero era el tamaño de las placas de acero de los sectores. Eran tan grandes que difícilmente podrían mantenerse sin romperse para la torsión, para no hablar de que aguantarlas en pie sería prácticamente un milagro. El segundo obstáculo era que estas placas serían precisamente el suelo de la ciudad, y que tendrían que sujetar los edificios, las máquinas... lo cual sería imposible si ya no se podían ni aguantar en pie ellas mismas.


Pero de hecho, los dos problemas eran el mismo: el material a utilizar. El mejor material que había en el mundo era el acero, y no les podía dar buenos resultados. Ya habían pensado en el hormigón, en diferentes mezclas, o en el armado, pero todavía era peor. En definitiva, no tenían un material lo bastante bueno para la construcción de Midgar.


De esta forma los ingenieros se enfrentaban al diseño de una placa, que sería el suelo de cada uno de los sectores de la ciudad, de unos 590 mil metros cúbicos y con un peso de 45 billones de Newtons.


Una placa tan enorme y tan pesada no se podía mantener flotante 120 metros sobre el suelo, era imposible...


Todos estos datos eran, sin duda alguna, la gran ecuación que desafiaba la ciencia de Shinra.


Necesitaban un material capaz de soportar el desgaste y la erosión del medio natural o de otros objetos, capaz de absorver energía sin producir fisuras, duro y resistente a la penetración o rotura de algún tipo, que fuera dúctil, uniforme y que no le afectara el paso del tiempo o la fatiga, que se pudiera trabajar fácilmente y, lo más importante, que con todo eso fuera ligero.

 

El acero ya era muy ligero, el más indicado para la construcción, pero aunque tuviera grandes ventajas y características como la alta resistencia al desgaste y a la erosión, la tenacidad, uniformidad, durabilidad, ductibilitat; la maquinabilidad y la dureza, no era lo suficiente, necesitaban algo mejor, porque con acero no conseguirían construir Midgar.


Así pues, no tenían ninguna aleación de acero que pudiera bajar de los 7.850 kg de masa el metro cúbico y, que además, demostrara las grandes características que se deseaban. Las aleacions convencionales del acero no daban una solución factible.


Y fue en aquel momento, cuándo acabadas todas las posibilidades, pusieron sobre la mesa una última idea revolucionaria: el Cuarzo de Mako.


Durante mucho tiempo los arqueólogos de Shinra habían estado estudiando el entorno mineral de las fuentes de Mako. Los minerales habían sido clasificados y sometidos a todo tipo de estudios químicos y también estadísticos.


Contrastando los resultados, encontraron que los datos más interesantes fueron la enorme proporción de minerales cristalitzados que se encontraban, y el que más alto porcentaje tenía era el cuarzo, uno de los minerales más duros que se conocen.

 

Las investigaciones de este mineral los condujeron a un nuevo descubrimiento: este cuarzo mostraba unas anomalías que no figuraban haber estado descubiertas antes. Ningún estudio había previsto un resultado como aquél: la dureza del mineral superaba en dos puntos los límites catalogados por la Escala de Mohs. Eso era imposible. Según las leyes establecidas todos los minerales conocidos poseían una composición química definida, la cual sólo podía variar dentro de ciertos límites.


Ahora necesitaban dar una explicación a esta anomalía, o quizás mejor dicho: extraordinaria mutación. Necesitaban acceder a su estructura molecular interna. Porque si lo consiguieran tratar con éxito, una aleación de acero con este mineral sería doce veces más ligera y, a la vez, tan dura como ningún otro diamante.


Los trabajos para la búsqueda de la estructura molecular del Cuarzo de Mako -Shinra decidió patentar el mineral con aquel nombre ya que fue descubierto dentro de una fuente Mako- empezaron en septiembre del año 1972, una fecha que quedaría grabada en los anales de la historia...


La suerte les sonreía. Por azar o por suerte, se encontraban en una región donde un alto porcentaje de los minerales eran cristalitzados. Sabían que la manera más fácil de acceder a la estructura interna de un mineral era en la forma de cristalización, pues la forma geométrica de un mineral cristalitzado es la expresión externa de su estructura molecular interna.

 

De este modo, el camino hacia el descubrimiento de la estructura interna del Cuarzo de Mako estaba ya abierto. Estaban a punto de entrar en una nueva era de descubrimientos.

Costó tres largos meses de numerosos experimentos de abrasión, cálculos, análisis y todo tipo de pruebas llegar a la estructura interna del Cuarzo de Mako. Lo que descubrieron dentro suyo era la clave que les daría el mayor poder del mundo: las fuerzas de enlace de los átomos estaban compuestas en una altísima parte de... ¡energía Mako! Entonces fue cuando se dieron cuenta de que el energía Mako era más de lo que habían pensado. Que quizás algunas especulaciones tenían una parte cierta, que quizás sí, era verdad, que la energía Mako era la misma Vida del Planeta.


No le dieron importancia, el Planeta o su vida eran irrelevantes. El factor primordial era la energía, la capacidad de crear trabajo.


Gracias a este descubrimiento pudieron sacar varias hipótesis interesantes: ciertos minerales en contacto con una fuente pura de energía Mako, de alguna manera, cambiaban y mutaban no sólo exterior, sino que también interiormente; en concepto de materia y energía. En primer lugar, antes de contactar con Mako, la energía se encontraba, como es normal, en un estado inmaterial globalmente constante en el sistema del cuarzo. Pero cuando el cuarzo contactaba con la fuente de Mako, su estructura interna empezaba a cambiar esencialmente. Su sistema evolucionaba de una manera vertiginosa y, paralelamente, la energía Mako también. En medio del trabajo de
las fuerzas involucradas, la energía Mako cambiaba de formas sustancialmente. La energía se materializaba en masa en muchas etapas. Eso hacía que la energía Mako se fusionara tan material como immaterialment en las diferentes capas de valencia. Eso explicaría los residuos que se creavan y que llamaron "Materia".

 

Entonces encontraron que dentro de la disposición de átomos de los elementos del cuarzo había diversas formas atómicas distribuidas geométricamente de dos elementos nuevos. Uno era Mako. El trabajo generado en la fusión, como ya se había pensado, hizo que la energía Mako se materializara en masa y cobrara cuerpo. Lo que les sorprendió fue su peso atómico: la unidad de masa de Mako era de once umas. Era casi tan ligero como el helio.

Dentro de los cánones de la ciencia moderna no podían encontrar una explicación posible, pues toda su estructura isotópica había cambiado inexplicablemente. Los protones se habían transformado en electrones y, a su vez, los electrones cambiaban periódicamente a... ¡antimateria!. La estructura de los átomos no podía funcionar de esa forma, de hecho, un caso como éste era imposible que existiera. Pero el núcleo del átomo continuaba estable. En la ciencia no encontrarían respuesta.


Pero este problema no lo consideraron el suyo. Quizás era problema de la Madre Naturaleza o de algún poder divino. Tanto les daba, ya que gracias a estos hechos y a la suerte de que el mineral estaba en una región virgen -lo cual significa que creció sin interferencias- sus caras pudieron interseccionarse y produjeron un mineral cristalizado con unas formas geométricas muy características, y eso fue precisamente lo qué hizo que Shinra se interesase por él. Por otra parte, si estos hechos no hubieran sucedido, este mineral hubiera pasado desapercibido.


El segundo elemento que encontraron era desconocido. No encontraban coincidencias en la tabla elemental, ni ningún enlace ni ningún tipo de semejanza en nada. Les pareció desconcertante, pues no tenían idea alguna del qué podía ser. Y eran estos dos elementos los causantes de que el Cuarzo de Mako fuera lo que era.


Y llegó diciembre. El invierno había llegado con crueldad. El viento que soplaba era tan gélido que te helaba los huesos. Todo estaba cubierto de nieve, y el hielo abundaba más que las flores en primavera. No se recordaba un invierno tan frío desde hacía muchos años atrás. Fue un invierno muy duro, muy difícil y también muy perverso. Las investigaciones que llevaba a cabo Shinra eran vistas con temor, eran cada vez más extrañas y todo estaba rodeado por una capa de misterio que preocupaba a la gente.

 

Fue unos días antes de Navidad cuando Shinra llegó dónde habían estado buscando durante meses. Fue en los laboratorios de la montaña, donde todas las investigaciones al fin dieron con el éxito. Fue en aquellos laboratorios subterráneos donde el descubrimiento del Thórium maravilló con un júbilo exaltado a los científicos de Shinra, especialmente al doctor Gast, descubridor del nuevo elemento de la tabla periódica, el Thórium.


El descubrimiento fue en medio de un aire extraño, misterioso y de malas sensaciones. Un cierto malestar rodeaba los acontecimientos.


Pero Shinra continuó avanzando con pasos de gigante. La construcción de su ciudad ya empezaba a brillar...

El Thórium dejó maravillados a todos. Era excepcionalmente fuerte, tenía unas cualidades técnicas y mecánicas únicas; no había en el mundo un material parecido. Su peso atómico, aunque no llegaba a ser tan ligero como el de Mako, era de quince umas, se encontraba entre el nitrógeno y el oxígeno, era poco menos que increíble.


Entonces todos sabían cuál era el próximo paso a dar, la aleación del acero con el thórium. Habían encontrado un elemento "mágico", "divino" y fabuloso, con el cual tenían que alcanzar grandes éxitos, el cual les daría un poder enorme.


Las pruebas de fusión empezaron en febrero de 1973, cuando pudieron tener listas las máquinas para fabricar una aleación tan potente.


No tuvieron éxito.


La fusión era inestable, había un punto donde el hierro y el thórium se rompían.

 

Para fabricar el acero, el sistema que utilizaba Shinra era el de "crisol abierto". Este sistema calentaba el gas combustible y el aire con un procedimiento regenerativo que permitía llegar a temperaturas de hasta 1650ºC.


Al principio todo iba bien, la ferrita y la cementita del acero empezaron a fusionarse correctamente a la temperatura de 450ºC. La perlita que salía resultando se empezaba a convertir a la temperatura de 750ºC en austentita. A medida que la temperatura aumentaba, la fusión alotrópica de aleación de la ferrita residual y la perlita restante continuaban fusionándose en austentita. En los 1400ºC el acero resultante de la fusión anterior alcanzaba su punto de fusión para unirse majestuosamente al Thórium. La unión era todo un éxito, pero no era del todo estable. Había un punto en el que fallaba, en
la transformación de austentita en martensita. En esta última etapa de enfriamiento, la transformación sufría un cambio de volumen en la aleación, provocando que se rompiera.


Al no obtener resultados, un ambiente de crispación surgió en las oficinas de Shinra. Y las malas maneras políticas y sociales de sus líderes no hacían más que empeorar las cosas.


El inicio de la construcción todavía se retrasó cinco meses más.


Y a mediados de agosto de 1973 la noticia del éxito de la fusión del acero y el thórium dio la vuelta al mundo. Todos los medios de comunicación hablaban de lo mismo: del gran éxito de Shinra, de su poder, de sus posibilidades, de cómo hacía avanzar a la raza humana...

 

Por esas fechas el mundo ya empezaba a ir mal, parecía que no, que todo fuera fabuloso, pero no era así.

Por dentro, todo estaba cayendo como un castillo de cartas que alguien lo sopla buscando malos entendidos y confrontaciones. El mundo estaba fatigado de tantos problemas. Justo acababa de salir de una crisis de energías que había parecido como sí el Planeta se les hubiera puesto en contra. Las relaciones entre países estaban cada vez más tensas y Shinra, quién creían que era la nueva guía de la Humanidad, sólo buscaba sus propios intereses y lo único traería a todos los gobiernos del mundo era la guerra, sí, la guerra. Shinra estaba preparando su guerra, ya estaba casi preparada, la construcción de la ciudad de Midgar era el último paso; era su arma definitiva, una ciudad impenetrable, indestructible, que sólo deseándolo podría arrassar ejércitos enteros.


Las obras empezaron en septiembre. En tansolo cinco meses alzaron las murallas exteriores. Emplearon la abrumadora cifra de 25 millones de toneladas del Acero Shinra -éste fue el nombre con el qué bautizaron su nueva aleación-.


Paralelamente con las murallas exteriores, se montaron los 8 reactores Mako. Las máquinas que emplearon para la construcción de los reactores eran dignas de verse. La construcción fue muy rápida, ya que gran parte de los reactores se diseñaron a base de piezas prefabricadas.

En cifras, los reactores tenían una altura de 110 metros y, en total, se emplearon para cada reactor, aproximadamente 180 mil metros cúbicos de la aleación del acero de Shinra.

Sin embargo, la construcción de los reactores no se acabó hasta al cabo de muchos meses, pues lo que hicieron en este momento era la construcción del armazón y el esqueleto, faltaba la "vida", el equipamiento, la tecnología y todos los sistemas.

 

La siguiente etapa de la construcción era el edificio Shinra. Este coloso se alzaba directamente desde el suelo hasta la altura de 350 metros sobre el nivel de la ciudad. En total tenía una altura de 470 metros, el gigante más imponente de las construcciones de la Humanidad.


El "titán" -otro de los muchos seudónimos con el qué se le bautizó- quedaba aislado del exterior por la construcción de una muralla impenetrable de unos 100 metros de grueso y 170 de altura desde los mismos cimientos de la ciudad. Era insalvable. La parte superior de la muralla tenía forma esférica y hacía imposible escalarla o atravesarla de cualquier manera. La única manera de acceder al Edificio Shinra sería por la puerta principal; una entrada fuertemente vigilada y prácticamente imposible de atravesar sin una autorización.


Las únicas conexiones hacia el área urbana eran unas vías de escape de residuos y desperdicios. Eran enormes, como grandes túneles por donde podrían circular coches o camiones, pero en vez de coches corrían ríos de desperdicios y basuras que llegaban directamente al corazón de los pequeños suburbios enterrados bajo la ciudad.


La red de murallas era perfecta. Dividía cada sector de la ciudad y sólo se podían atravesar como Shinra permitía. La división era geométrica y daba directamente a cada uno de los reactores Mako colocados simétricamente en la muralla exterior de la ciudad. El interior de las murallas estaba vacío y se abría directamente al cielo y a los enterrados suburbios. De este modo, los reactores Mako estaban directamente conectados al centro de la ciudad, al edificio Shinra.

 

El diseño de las murallas partía por tres partes fundamentales. Por una parte se alzaba el muro derecho y, de la otra, el izquierdo; de 20 metros de anchura cada uno. Entre ellos había una separación de otros 20 metros que daba al vacío de los suburbios y que partía literalmente cada sector urbano, no tansolo los dividía. En el interior una red de puentes y pasarelas permitía a los operarios acreditados de Shinra desplazarse y acceder a los diferentes reactores Mako y a los sectores.


Esta etapa de la construcción finalizó en abril del año 1974...


Durante los siete meses siguientes se crearon y se destribuyeron los ocho sector residenciales de la ciudad, las zonas comerciales, las industriales, las laborales, las de servicios y las de ocio. No existían zonas verdes.
Se planficaron hasta los más mínimos detalles y se acabaron de concretar y pulir toda la organización de la ciudad.

En cada sector urbano fue construida una estación de trenes que comunicaba con el resto de sectores y de suburbios. Hicieron que el tren fuera la única manera de moverse a través de los sectores y suburbios. Los trayectos eran muy vigilados. Todo estaba muy
controlado y ligado a fuertes normas. El control ferroviario era muy estricto y el sistema muy riguroso.


A todo ciudadano de Midgar se le asignaba una tarjeta ID de identificación y la tenían que llevar siempre encima; no llevarla significaría graves castigos... De esta manera Shinra tenía controlada toda la población y conocía el pasado de cada persona.

Los trenes estaban equipados con unos rastreadores de ID y cada vez que alguien se embarcaba en un tren era rastreado. Así, sabían quién subía y quién bajaba del tren y tenían todo el mundo controlado.

 

El primer sector del núcleo urbano, así se diseñó, fue encarado fijamente hacia el nordeste  y, de este modo, el sector Nº02 allí donde nace el Sol; el sector Nº03 observa atentamente el sureste, el sector Nº04 vigila las tierras del sur, el Nº05 vivo bajo la mirada perceberante del Edificio Shinra hacia en el suroeste, el Nº06 reposa contemplando allí dónde muere el Sol; el sector Nº07 mira atentamente el noroest y el Nº08 da la cara a las montañas del norte. El Edificio Shinra mira directamente al vacío del suroeste y le da la espalda a las tierras montañosas del noreste.


En las murallas exteriores, ante cada sector urbano, abrieron unas gigantescas puertas que, con la luz blanca proveniente del interior de la ciudad, darían directamente al el exterior pasando por una enorme pasarela.

Salir de ella sería tanto o más complicado que ir de un sector a otro, todo estaba extremadamente vigilado por "soldados" de élite. Entrar todavía sería más difícil. Utilizaron las más altas medidas de seguridad y de control para tener el más pequeño rincón vigilado. Sin la autorización de Shinra sería prácticamente imposible salir o entrar. Se tendrían que atravesar 850 metros de pasarela controladas totalmente por escáneres y armas láser de última generación.


Y llegó en junio ... coincidiendo con las fiestas del solsticio de verano los últimos trabajos técnicos acabaron.


Quizás por coincidencia o porque Shinra ya lo tenía planeado así, la ciudad de Midgar se presentó orgullosa y enderezada en medio de las fiestas de verano de 1976...


Así fue como nació la ciudad más segura y fuerte del Planeta; una ciudad indestructible, inalterable, perfecta.

 

Apuntes del doctor Gast.

 

En los andurriales parajes nevados de un recóndito pueblo del cascete polar, cerca del Fin del Mundo, largas y misteriosas investigaciones privadas mantuvieron ocupada la mente del científico más grande y brillante de Shinra, el doctor Gast.


Aquel científico era en gran parte el causante del éxito abrumador de Shinra, gracias a sus descubrimientos Shinra se convirtió en lo que era.


Gast fue quien trajo el descubrimiento del Thórium y de Mako. Fue Gast quién ideó la producción de la energía eléctrica Mako. También la tecnología de Shinra y del equipamiento de Soldado habían alcanzado su perfección gracias a la ciencia única e inigualable de Gast. Parecía imposible que una mente humana, tansolo con sus dotes mortales y perecederas, hubiera podido llegar tan lejos. Su mano, y su mente, parecían estar guiadas por una segunda mano, la procedencia de la cual, no parecía estar demasiado clara.


Sus investigaciones eran cada vez más ambiciosas, y más caras. Sus proyectos contaban con los presupuestos más desorbitados que nunca había visto la escuela científica, y todo lo que pedía se le facilitaba sin vacilar. Shinra lo dejaba hacer a su aire, y le proporcionaban todo lo que necesitaba.


Poco a poco sus investigaciones fueron dando resultados, Shinra se obsesionó con las posibilidades y un día, algo pasó...


Hubo un gran revuelo mediático de este asunto. Se decía que había una crisis en la dirección de la multinacional eléctrica. Pronto se dio la noticia de unos cambios en el gavinete científico de Shinra que sorprendieron a todo el mundo. Gast había dimitido unos días antes dejando sus trabajos inconclusos. Se decía que había tenido fuertes discrepancias con la política científica de Shinra.

Shinra, por su parte, aseguró que no existían tales discordancias, y que el motivo por el cual en Gast ya no formaba parte de Shinra, se debía al fracaso en el que se veía vertido. Shinrà comunicó que Gast había sido relevado y que otros científicos de igual o más talento lo relevarían.


Después de este asunto, el mayor y brillante científico de Shinra, que había hecho historia en numerosas ocasiones, desapareció de la faz del Planeta. No volvió a aparecer en la radio, o en la televisión. Nunca más se volvió a saber nada de él.

JENOVA
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