ARCHIVO PÚBLICO DEL COMANDANTE CLOMRO
Informe Clomro-2  DIFUSIÓN
Sección I  REPORTAJES, ENTREVISTAS EN MEDIOS DE COMUNICACIÓN, Y PUBLICACIONES
Subsección B  NOTAS
Parte IV
2000

TRABAJO UNIVERSITARIO
Entrevista por chat, junio 22 de 2000
 

"No estamos en un Universo
creado por Dios"

Revelaciones de un extraterrestre

Por su aspecto externo es tan humano como cualquiera de nosotros, pero es extraterrestre y se hace llamar "Comandante Clomro". Dice que su espíritu se apodero de este cuerpo en 1986. Su primera aparición en un programa de televisión a nivel nacional fue el 24 de junio de 1997 en el programa "Frente a Frente", conducido por Alejandro Rial, 50 años después del caso Kennet Arnold, primer reporte de avistamiento, que abrió la investigación OVNI. Dice que está acá para confundir a los que creen que la tienen clara, y a esclarecer a los que se sienten confundidos.

Por Laura Borsellino*

    Tal vez podría considerárselo una celebridad, pero seguramente a él no le gustaría. Si bien pretende que su mensaje llegue a todo el universo, casi nadie lo reconoce y la mayoría no cree en lo que dice. Es por eso que es más interesante lo que el Comandante Clomro tiene que decir sobre su vida, que lo que puede contar sobre sus fugaces apariciones en programas radiales y televisivos.
    Dice en su página web (www.geocities.com/clomro): "El aspecto de guerrillero y la actitud combativa, no significan que lo mío sea excluyente de la paz y el amor. Hay bastante gente que siente el choque de mi vestimenta, y rechaza la posibilidad de que yo sea un mensajero de valores cósmicos positivos, porque no les va la idea de que alguien que dice traer enseñanzas cósmicas, actúe agresivamente. Y, a veces, cuando estoy alegre y feliz con la vida, en un estado de amor que me hace sentir muy en paz, siento una contradicción entre lo que mi imagen uniformada proyecta y lo que estoy viviendo internamente. Preferiría, en esos momentos, ropa de colores más acordes con esos estados. La gente diría: "éste sí que es un mensajero de la Luz". Así se presenta el Comandante Clomro cuando aparece vestido como un guerrillero y nota la cara de sorpresa de quienes tiene enfrente de él. "La guerra es cosa política y la guerrilla es cosa de justicia social. Y los que verdaderamente tienen interés y capacidad de percepción y de reflexión sobre lo que transmito, están más allá de cómo será mi cara o de que me vista como me visto".
    Clomro es una persona abierta y dispuesta a contestar a todas las preguntas con una paciencia inalterable, aunque la pregunta sea igual a otras mil veces antes hechas y tenga que contestar lo mismo que infinitas veces dijo.
    ¿Cómo es que viniste a parar al cuerpo de un argentino?
    El cuerpo de un argentino fue una circunstancia. Pudo haber sido el cuerpo de un brasileño, pero por algún motivo me tocó allí. Es que allá (en Brasil) se estaba cumpliendo una misión que en un momento dado hizo necesario mi envío.
    ¿Qué misión?
    Hace unos cuantos años, seres humanos que resultaron no ser tan comunes como ellos creían, recibieron la revelación de sus orígenes cósmicos. Seres del mismo origen que ellos vinieron a buscarlos. Adquirieron una preparación especial: les fue transmitida cierta información, fue necesario prepararlos en el conocimiento de lo que es el universo y cuál es el papel que cumplimos en él. En medio de toda esa transmisión, me mandaron a mí a tomar el cuerpo de uno de los integrantes del grupo de contacto. Mi misión es declararle la guerra a los poderes que manejan el mundo. No hay paz posible con esos poderes.
    Esos poderes que manejan al mundo, nuestro mundo, que no nos dejan ser libres no son más que "El Vaticano, la ONU, las religiones en general, la New Age, el sistema neoliberal, los Wall Mart, Carrefour, etc…" No es sólo el planeta Tierra el que está dominado por las fuerzas oscuras según Clomro: "El Universo tiene mundos en paz y tiene mundos en desorden. Visto desde adentro de uno de esos mundos, todo puede parecer calmo o agitado, según donde se esté. Pero visto desde la cima del Universo, todo está en descontrol, desequilibrio y lucha de fuerzas. Aquí ganaron las del mal".
    Se le pregunta si son ciertas y para qué sirven las famosas abducciones extraterrestres, él habla sobre esto: "Según ellos (otros aliens), este mundo está dentro del "Plan Divino". Así los engañan: se los llevan, les dicen que todo esto funciona dentro del Orden Universal, y les anestesian la mente. Están preparando a la gente para controlarla…"
    ¿Cómo eligen a quien abducir? ¿De qué depende?
    Depende de que les interese a ellos por alguna razón genética o mental del abducido. A veces porque vienen siguiendo una línea genética de generación en generación y a veces para preparar al sujeto para que cumpla ciertos fines. Les implantan transmisores para inducirlos a distancia, monitorearlos, supuestamente "para bien de la humanidad…"
    Habla sobre las distintas clases de extraterrestres que están en nuestro planeta: "Están los que vienen a molestar, los que vienen a protegernos de los que nos molestan, los que vienen a experimentar, los que vienen a aprender de nosotros, los que nos vienen a enseñar… Pero en cualquiera de los casos, se trata de seres de baja evolución: son simples habitantes de galaxias, que no tienen la menor idea de lo que es verdaderamente evolucionar. Ellos habían aprendido que mundos como el nuestro son necesarios para la evolución, que el dolor, el egoísmo, la oscuridad, son experiencias necesarias de ser vividas. La planificación Universal para la evolución no era ésa."
    El Comandante habla sobre la planificación universal o "plan divino": "La idea era que todo ser viviera en amor y paz, en luz plena, sin necesidad de someter a nadie a vivencias como la que experimenta un habitante de la Tierra. Esto que vivimos no es ningún "Plan Divino": es la negación de tal plan."
    ¿Por qué se desbarató el Plan Divino?
    El Plan Universal cayó porque el universo recibió la infiltración de un poderoso agente negativo que desestabilizó todo. El Plan era ejecutado por altas jerarquías que procedían de un Universo anterior que había perdido el orden. Y producto de aquel desorden, cuando se inició la evolución en el Universo (y en otros), agentes que fueron causantes de aquella fallida experiencia repitieron la tentativa de tomar el poder.
    Clomro tiene una respuesta a una pregunta que data de los principios del tiempo y que nadie ha sabido responder, ¿Quién creó al universo?, ¿Dios existe?: "El Universo fue creado por millones de seres que venían de evolucionar en un Universo anterior. No estamos en un Universo creado por "Dios". Procedemos de creadores múltiples. El día de mañana puede suceder que seamos creadores múltiples de futuros universos… que no tendrán ningún Dios creador, esa ha sido la mentira religiosa común a todos los pueblos: hacer creer que todo lo que vemos procede directamente del Primer Creador. Hubo creaciones en cadena. Somos parte de la cadena."
    En su página web, publica un supuesto mensaje dado por "el Dios de este mundo", quien dice a los humanos: "Cuando imaginan un Dios, no lo imaginan a Él, Creador del Universo e incapaz de crear un mundo con las imperfecciones del mío, sino que imaginan al creador de todo esto que los rodea, y esa concepción mental establece automáticamente, una conexión conmigo: invoca mi presencia y mi poder en la vida cotidiana de ustedes. Así funcionó siempre la comunicación humana con los planos celestiales, sin posibilidad de trascender a los niveles Superiores, pues mi plan consistió en separar a ustedes del Padre, para que pudieran evolucionar con plena independencia de Él, en pleno libre albedrío, así como el que para mí mismo elegí. En ese sentido, quebré el orden universal. Ésa fue mi famosa rebelión: querer ser yo mismo y no un obediente "niño mimado" de un Padre que no permitía mi autonomía, mi independencia, mi poder de decisión y de acción sobre los mundos, sin tener que consultar lo que hacer o no hacer."
    A pesar de ser extraterrestre, hay ciertas producciones culturales "terrestres" que le agradan, nos cuenta que volvió a ver la película "La ultima tentación de Cristo" hace poco y le encantó como la primera vez que la vio. Además "Matrix", "El abogado del diablo" y "El informante" en cine y "The X-files" (Los expedientes X) en televisión. "El cine ha reflejado muchas veces cosas que en el cosmos suceden. Por eso presto atención a las películas", concluyó.
 
 

(*) Estudiante de
Comunicación Social, de la Universidad de Buenos Aires,
y de Cinematografía, en la Fundación Taller Escuela de Buenos Aires



REVISTA WEB!
Nº 3. Buenos Aires, julio de 2000

CIBERMISTICISMO

GOLPEANDO LOS PORTALES DEL CIELO

CULTOS VIRTUALES QUE INVADIERON LA RED

Por Alejandro Agostinelli
[email protected]
Monjes cibernéticos devenidos en magos de la interactividad, peregrinajes iniciáticos hipertextuales, misas paganas on-line... La sociedad digital asiste a una explosión de experiencias religiosas virtuales. Si Dios está en todas partes, ¿para qué ir a una iglesia? Y si el ciberespacio, como Dios, también es omnipresente, ¿por qué no rezar a través de la Web?

    Los cuatro fieles orientan sus computadoras, alineadas en red, hacia los puntos cardinales. Se conectan a la Web, escriben en el navegador el URL del ciberchamán y, en un pase sincrónico, cliquean Enter. Los monitores brillan, la Luna también. Las PC rodean un círculo mágico formado por velas rojas y algunas estatuillas sobre el césped. El ingeniero Mark Pesce es el maestro de ceremonias. Cada pantalla muestra un ángulo distinto del espacio sacro tridimensional. Cuatro poliedros multicolores (los "elementos") y una esfera metálica (el "caos") vagan por el monitor. Un iniciado entona un mantra, otro recita un pasaje mitológico y una mujer desnuda danza alrededor del círculo, al ritmo de una campana tibetana. Más tarde, el anillo mágico se expande: entran a la Web los internautas que siguen a Pesce en todo el globo. Objetivo a cumplir: "que el espacio electrónico entre en resonancia con el mundo real".

    Así como los antiguos paganos invocaban a los elementos que –según su credo- constituían el Universo (aire, agua, tierra y fuego), Pesce recurre a los componentes de la sociedad digital: silicio, plástico, fibras ópticas y vidrio... (Merlini, 1998).

    Es que los designios del Señor son inescrutables. Y ahora, que sus infinitas viñas se extienden por el ciberespacio, vuelven a desafiar la capacidad de asombro. Todos los días, una nueva propuesta espiritual intenta abrirse camino en la Web. No siempre cuentan con una vida anterior en el mundo real: de millones de sitios que responden a movimientos religiosos establecidos, sólo unos pocos nacieron, crecieron y se consolidaron exclusivamente en la Red. Su principal atractivo es que supieron adaptarse al nuevo soporte digital: millares de cultos acopian datos personales de potenciales adeptos para mejorar la cosecha (pueden contactar al interesado en la intimidad de su casa en un momento de aislamiento y soledad), se celebran rituales donde el cuerpo se une a la máquina para alcanzar el éxtasis místico (el creyente posa la palma de su mano en el monitor para recibir "fluido vital") y surgen comunidades on-line donde los miembros son representados por íconos o "avatares" que son bautizados con "agua virtual": la interactividad comienza a ofrecer un medio casi tan "caliente" como la participación de cuerpo presente en una iglesia de verdad.

    La Primera Iglesia del Ciberespacio (http://www.godweb.org/) está entre las pioneras. Miles de internautas se conectan a la vez para rezar mientras oyen un sermón on-line y muchos juran que -pantalla mediante- suceden milagros. Fue creada por Charles Henderson, un pastor presbiteriano orgulloso por sus "treinta años de experiencia en ministerios convencionales". Henderson predica la necesidad de que cristianos, budistas, judíos e islámicos se asocien en un portal común para fundar el "Gran Templo Cosmopolita" de la Red y se jacta de haber lanzado "el primer site ecuménico de teología Java de la Historia". Convencido de que "el impacto de Internet en la religión será igual o mayor que la invención de Gutenberg", el ciberpastor piensa que, así como la imprenta arrebató el monopolio de la Biblia a las jerarquías de la Iglesia permitiendo que cualquiera pueda acceder a ella sin intermediarios, "Internet ayuda a que los buscadores espirituales entren como si usaran el carrito del supermercado, tomen lo que necesitan, y reconstruyan su propia fe personal". Cybersoc (http://www.socio.demon.co.uk/magazine), un journal electrónico que nuclea a los principales analistas del ciberespacio, recoge el testimonio de una fiel de Henderson: "Me ayuda a pasar el día: puedo leer sermones y chatear con otros creyentes. Por el horario de mi trabajo, no puedo asistir a los servicios de una iglesia". Otra novedad: la presencia física del creyente deja de ser imprescindible para el Dios de la era digital.

Raves, trance y éxtasis on-line

    "Yo invoco a la remota explosión que generó el helio/ A las estrellas ardientes que hicieron surgir el neón/ A la diosa, dadora de naturaleza, dadora de la tecnología, señora de la física cuántica y espíritu de los circuitos/ Bendito sea este láser de helio neón (...)/ Bendito también este suministro de energía/ (...)/ Deja que su rayo coherente nos enseñe el camino/ déjanos recordar la forma de ser del rayo: brillantes, directos y coloridos". No, este texto no se tomó de una novela de William Gibson. Es parte de un himno ciberchamánico que proclama el disk-jockey y sacerdote pagano Ted Edwards antes de subir a su escenario digital. Su plegaria ofrece un claro ejemplo de la verborragia high-tech inscripta en la neonata tradición que surgió a orillas del movimiento rave, una moda paracultural que fusiona la música tecno y el house con las pretensiones vanguardistas de algunos animadores de discotecas.

    Este culto tiene un nombre: tecnopaganismo (http://members.dencity.com/topy/).Para sus adeptos, Dios se manifiesta en la Red de un modo más profundo que la mera confluencia de Webs religiosas consagradas a su adoración: el Verbo encarnado sería el lenguaje html y el módem, el nexo que permite la comunión con una divinidad que circula en bits de información a través de las líneas telefónicas. Esa enorme comunidad comparte un mismo templo (el ciberespacio) cuyos miembros pronto descubrirán lo que a ellos ya les fue revelado: que la tecnología es el puente que une lo humano con lo divino en esta nueva iglesia virtual.

    Mark Pesce (http://www.hyperreal.org/~mpesce/) es el alma de la fiesta tecnopagana. Coautor del programa VMRL (un software que permite ver imágenes 3D en Internet con gran resolución y velocidad), el gurú del ciberchamanismo fue católico, protestante y agnóstico. Escribió varios manifiestos dedicados a exaltar la sacralidad de la Web. "En el universo de la conexión infinita -escribe-, la única ontología posible es mágica; la realidad es aquello que se ha invocado, el mundo es conforme a la voluntad". Su teología tecno se nutre de autores como Aleister Crowley (el mago negro a quien sus críticos identificaron con el Anticristo), Teilhard de Chardin (un escritor cristiano que la New Age rescató por su defensa de ciertas herejías científicas) y el ya citado Gibson, autor de Neuromante e inventor del término ciberespacio (Dery, 1998).

    Pesce también es uno de los cerebros del movimiento rave: para él, los disk-jockeys son chamanes que, con su tam-tam digital, pueden inducir auténticos estados de trance colectivo. Sus discípulos juran que la mágica alianza entre el hard, el soft y la elevación mística impulsa "una revolución espiritual que puede cambiar al mundo". Los rituales rave -que combinan computadoras, discotecas, cañones láser, body-art, música tecno y, eventualmente, drogas- son la Meca de ex hippies, yetties y desertores de la New Age convencidos de que por participar de un sarao ciberpsicodélico están a un paso de la salvación. Para los tecnopaganos, sus danzas extáticas son un camino válido para trascender la esclavitud del cuerpo, que les permitirá saltar la brecha mental que los conecte con la divinidad.

    Otro culto con gran despliegue en la Web es Cosmosofy – Internet Universal Cybereligion (htttp://www.cosmosofy.org/). En línea desde 1997, su manifiesto, firmado por el internauta alemán Bert Tellan, dice que esta religión imparte "educación informativa en vez de adoctrinadora". El fundamento de la Cosmosofía es, según Tellan, "pensamiento interactivo-interdisciplinario unificador de racionalidades parciales". Su punto de partida es el antidogmatismo: "Ella misma imperfecta, la Cosmosofía queda abierta a correcciones ulteriores para poder asegurar su tarea reformadora contra todas las mistificaciones dogmáticas e ideológicas". Aunque su prédica antisectaria puede sonar como música en los oídos de agnósticos, herejes e iconoclastas que rasguñan la Red en busca de una deidad racional, los cosmosóficos destilan una autoritaria carga de elitismo. Si bien hablan mucho de "participación interactiva", añaden que las reformas sociales deben ser impulsadas por "gerentes de calidad" surgidos de "institutos autónomos de calificación para cargos políticos". Curiosamente, es un culto milenarista: "A fin de prevenir el desastre inminente (…) las reformas contribuirán a crear las condiciones capaces de salvar a la humanidad de una posible auto-destrucción causada por dogmatismos totalitarios o autoritarios, superpoblación, guerras atómicas, químicas o bacteriológicas…", y sigue la lista.

Ovninautas en la mente global

    La mitología según la cual en Internet se puede manifestar una mente colectiva indistinguible de Dios subyace en gran parte de los nuevos cultos. El lenguaje de moda para expresar estas ideas procede de la ciencia-ficción. No es raro: éste es el género literario que exploró e incluso anticipó muchas de las innovaciones que se disfrutan en la era digital. En su libro Techgnosis (http://www.levity.com/techgnosis), el gurú de la cibercultura Erik Davis sostiene que los tecnófilos son firmes candidatos a creer que la Red refleja "el alma profunda del ser". Para los nuevos místicos, la Red sería el eslabón perdido, la vía regia para acceder a un espacio donde se fusionan la mente y el espíritu de millones de individuos capaces de crear "una criatura espiritualmente superior". Davis calcula que sólo en los Estados Unidos existen entre 100 y 300 mil almas que adhieren al credo tecnopagano (Davis, 1998).

    Una Web latina dirigida a cinéfilos (www.sala1.com) destaca los paralelismos existentes entre el héroe del filme Matrix, un hacker devenido en mesías virtual, con un cibermístico argentino: el Comandante Clomro (http://www.geocities.com/clomro). En 1997, este personaje se presentó en la tevé para denunciar que "el Dios que todos invocan tejió una gran farsa conspirativa contra la Humanidad". En ese momento, pocos creían en los talk-shows y muchos pensaron que Clomro era un actor. Había motivos de sobra: enfundado en un traje militar y encapuchado como un guerrillero cósmico, parecía escapado de un cómic. Clomro explica que su "energía" ocupa el cuerpo que dejó vacante un terrícola a quien poseyó durante una experiencia mística inducida por la sacerdotisa de un culto platillista que gozó de cierta (mala) prensa allá por 1992. Desde la Red, Clomro busca almas amigas en el ciberespacio en una sección titulada "Gente ET que busca a gente ET". Creó una abigarrada página personal, vinculada con varios subsites, a los que mantiene solo, aunque con el estímulo de unos cuantos simpatizantes de su mensaje. Sus enemigos en la Tierra son los contactados afines con la Confederación Intergaláctica. La guerra no es sólo verbal: el 21 de febrero de 1999, desafió al Comandante Ashtar Sheran ("Hermano mayor" venerado por los ovniadictos de la línea New Age), a quien esperó en el llamado "Valle de los Espíritus" del cerro Uritorco, en Capilla del Monte (Córdoba). "¡Que vengan a refutar mis acusaciones con actos concretos a favor del género humano!", exclamó. Ashtar faltó a la cita: Clomro, 1 – Confederación Intergaláctica, 0. Para esta nota, Clomro se excusó de "dar la cara". Tal vez se encuentre en la selva Lacandona, a dónde tenía pensado viajar para solidarizarse con el movimiento zapatista…

    La Web de Clomro carece de dominio propio, un detalle que sugiere que el ET argentino podrá navegar mucho por el ciberespacio, pero no tanto en el mar de la abundancia. En el otro extremo se encuentra Joe Firmage. Este joven ejecutivo fue noticia cuando, al cumplir 28 años, dejó su empresa para lanzarse a predicar full-time su evangelio cósmico. Fondos no le faltan: antes de renunciar había vendido su compañía por 24 millones de dólares. Tras su encuentro con un alienígena, Firmage -iniciado en la religión mormona- se convirtió en portador de una verdad alucinante, que se siente obligado a difundir (http://www.firmage.org/). Para el "Fox Mulder de Silicon Valley" (como lo llamó la revista Wired), los ovninautas son los ángeles guardianes de la Humanidad y los progresos tecnológicos se deben, en gran medida, a la ayuda de estos seres, responsables de haber guiado a la civilización a su destino supertecno.

    Las nuevas tecnologías (y la opción del anonimato, que evita la censura o la condena social) le insuflan a la imaginación humana poderes extraordinarios. Para Erik Davis, los tecnólogos que se mueven como peces en las aguas del ciberespacio "no sólo se sienten en posesión de una cierta comprensión gnóstica: tienen acceso a secretos que otra gente desconoce" (Pilkington, 1999). Los monjes digitales están construyendo universos intangibles que, sin embargo, golpean la conciencia de millones. Davis también escribió: "se acerca el día en que algún fenómeno inexplicable se manifieste en la Red". Mark Pesce, el tecnochamán que oficia rituales paganos para optimizar su relación con la máquina, expresó a su modo lo que hay que hacer: "Si no bendecimos a nuestras creaciones, ellas se deshumanizarán". (Merlini, 1998). Y el crecimiento sostenido de las religiones virtuales sugiere que, tal vez, algo increíble está por suceder.
 
 

    San Pedro te espera en el cielo digital

    Los movimientos ciberespirituales se nutren de las fantasías técnicas alimentadas por la propia naturaleza de la Web: la etérea levedad del sofware que la constituye es impalpable como el alma de un ángel, su "volumen" y "profundidad" es capaz de interpenetrar infinitos mundos imaginarios, su alcance es universal. La Parte, se podría decir, cobra sentido dentro del Todo: todo portal conecta al cibernauta con otros sitios o portales, todo cibernauta (en plan espiritual o no) sabe que tiene a su alcance infinitos motores de búsqueda que le permitirán navegar sin límites, otorgándole a la experiencia un sentido inefable, totalizador. En su abrumadora soledad, el navegante virtual, como el místico que busca la Iluminación, es consciente de que está por emprender una experiencia introspectiva y expansiva en partes iguales. Su aventura mística será multidimensional. Otros indicios avalan esta tesis. Pocos hablan de "publicar" sitios o textos en Internet: las páginas se "suben". Las campañas de marketing también supieron explotar el imaginario religioso de la Web. En un anuncio televisivo, por ejemplo, el portal latino Yuppi mostró a una joven enfurecida con "alguien". - ¡No te entiendo!, lloraba. Tras aporrear a su notebook, el espectador descubre que el objetivo de sus maldiciones era su antigua conexión a Internet. Al final, reza agradecida: acaba de cambiar a Yuppi, su nueva puerta de entrada al "cielo" digital.
 


 
    Cristianos enredados
    Los santos (eléctricos) vienen marchando

Una prueba del fervor místico que se anida en la Red es la desenfrenada búsqueda de un santo patrono virtual. Para algunos, el candidato es San Isidoro, un religioso sevillano del siglo VI autor de una enciclopedia en 20 tomos: motivo más que suficiente para ser impulsado por los creadores de bases de datos. Otros apuestan a San Pedro Regalado, un cura español del siglo XV que, aparte de su fama de navegante, se dice que poseía el don de la bilocación (aparecer en dos o más sitios a la vez). Por último, hay quienes sugieren a Santa Tecla (http://vilaweb.com/BIT/processo/), una religiosa de Tarragona avezada en asuntos informáticos cuyo principal mérito (aparte de su curioso nombre) consiste en haber administrado un sitio donde recibe las confesiones on-line de internautas pecadores.

    PÁGINAS WEB CITADAS EN EL ARTÍCULO

    Primera Iglesia del Ciberespacio. Un sitio impulsado por un presbiteriano que convoca a cristianos, budistas, judíos e islámicos: http://www.godweb.org/

    Revista Cybersociogy. El número 7 analiza las religiones on-line y el tecnoespiritualismo: http://www.socio.demon.co.uk/magazine/7

    Tecnopaganismo en español. TOPY (Thee Temple Ov Psychick Youth) es el sitio de los tecnopaganos hispanos: http://members.dencity.com/topy/

    Página personal de Mark Pesce, ciberchamán y co-inventor del soft de realidad virtual VMRL: http://www.hyperreal.org/~mpesce/

    Cibereligión cosmosófica. Página principal de la Primera Religión Ciberacionalista Universal: http://www.cosmosofy.org/

    TechGnosis, myth, magic and mysticism in the age of information. Todo lo que hay que saber sobre el libro de Erik Davis en: http://www.levity.com/techgnosis

    Página del Comandante Clomro, con enlaces a otros sitios impulsados por el mismo ciberalien: http://www.geocities.com/Area51/Dimension/2071

    Página de Joe Firmage, empresario digital estadounidense y fundador de uno de los primeros cultos virtuales platillistas: http://www.firmage.org/

    BIBLIOGRAFIA CONSULTADA



BITÁCORA INTERNACIONAL
http://www.ciudadfutura.com/bitacora/

21 de agosto de 2000

PARAPSICOLOGÍA, UFOLOGÍA, LEYENDAS, HISTORIA, CIENCIA, ESPACIO, ESOTERISMO

Actualizada
21-08-2000

ANALISTA ANALIZADO

Sobre psicólogos, astrónomos y otros escépticos y dogmáticos cientificoides

Clomro
(Remitido por Yolanda Morales)






Tratar con psicólogos es para mí una experiencia que, por repetida e improductiva, sólo me sirve para constatar que el sujeto a quien pretenden estudiar, bien podría y debería estudiarlos a ellos. Cuando se topan con casos como el mío, no saben otra cosa que decirle a uno que las experiencias metafísicas o cósmicas que uno les comenta, sólo son "fenómenos intramentales". 

Y mientras los señores profesionales de la psiquis tratan de establecer en qué cuadro puede ser ubicado uno, entre la esquizofrenia, la psicosis o alguna patología, uno no puede menos que colocar al "analista" en posición de analizado, ubicándolo en el cuadro mental que le corresponde, dentro del esquema psicopatológico de las áreas enfermas de la estructura cultural de la sociedad. 

Porque,para no decir que la sociedad en general es enferma, digamos que hay una mentalidad enferma que ha tomado posesión de ciertos ámbitos sociales. Esta mentalidad es insana, por su disfuncionalidad en el circuito del conocimiento legítimo de la realidad. Es decir, que no funciona a favor de la fluidez de información correcta sobre ciertas realidades, a las cuales niega. En el caso de los psicólogos afectados por esta mentalidad insana, tal negación se produce poniendo argumentos falsos como pseudoverdades de repuesto para explicar lo que no es explicable psicológicamente. 

El psicólogo cae permanentemente en el error de querer interpretar como procesos mentales, a fenómenos extramentales. Salvo que posea, a la vez, conocimientos metafísicos, y deje de lado sus academicismos freudianos o junguianos, para dar lugar a su visión de las cosas que no pasan por lo mental, sino por la otra realidad, la que nos rodea y que trasciende el campo físico.

Pero si bien esta clase de psicólogos y psiquiatras existe, son muy pocos los que han comprendido que no todo lo que le sucede a la gente, le surge de adentro de la mente. Que si alguien dice recibir mensajes telepáticos de extraterrestres, en vez de tomarlo como un "paciente" al cual estudiarle su falla mental, se le tome como un simple receptor de transmisiones, perfectamente posibles de ser efectuadas por parte de entidades cósmicas con aptitud de emisión telepática.

He conocido varios psicólogos que formaron parte de grupos de contactados con extraterrestres, y que supieron dejar la Psicología de lado, toda vez que las circunstancias les exigían amplitud mental para acceder a ciertas realidades trascendentes, y no esa visión cerrada de un profesionalismo que allí no tiene competencia y, por lo tanto, deja de ser profesionalismo, por improcedente, cuando invade campos. 

Ésta es la realidad de la mayor parte de los "profesionales" de la ciencia de la mente. Creen que un diploma y un par de argumentos "científicos",los faculta para mirar toda realidad posible,por el visor de la ciencia que estudiaron; no sea cosa que haya una "explicación" psicológica para un fenómeno, y justo estén usando un enfoque religioso, parapsicológico, o del campo que sea. Es como en esas empresas de venta directa, donde se adoctrina al vendedor para que toda persona que se le cruce, sea visto como un comprador en potencia. Entonces el vendedor, donde ve un ser humano,lo que ve es un cliente. Y el psicólogo, ve un paciente. Él parte del principio de que toda mente humana, sufre algún inconveniente, y ahí está el psicólogo para detectarlo. No sea cosa que al vendedor se le escape una venta, por ver al prójimo solo como eso: otro humano, y no un potencial proveedor de algún billete. Y no sea cosa que al psicólogo se le escape la oportunidad de encasillar al prójimo en la categoría de "paciente circunstancial", esto es, no en el consultorio, sino en el transporte público o en la esquina.

Esta forma de proceder con la gente, es enfermiza. No es sana la actitud de una persona que ofende la inteligencia ajena, negándole las realidades objetivas que relata, y contraponiéndole argumentos que los explican como realidades subjetivas o procesos de la mente. No es sano para una sociedad, que haya profesionales funcionando así, a contramarcha de la evolución que la sociedad necesita, en cuanto al conocimiento de la otra realidad, la que no está ni en la mente, ni en el mundo físico que nos rodea.

ASTRÓNOMOS, ARQUEÓLOGOS Y TEÓLOGOS

Esta conspiratoria patología académica, que tiene por objeto mantener a la humanidad en ignorancia de la verdad, también es observable en la carrera de Astronomía, donde el adoctrinamiento consiste en que el estudiante niegue la posibilidad de que vengan seres extraterrestres, para que, en el futuro, sea un profesional capacitado para desmentir los argumentos de los perturbadores ufólogos y contactados. No sea cosa que, si los extraterrestres existen y vienen hasta aquí, los telescopios, con los que los astrónomos creen haber llegado tan lejos, tengan que usarlos como supositorios o consoladores. 

También los arqueólogos se niegan a admitir que, ciertas construcciones de la antigüedad, evidencian el uso de una tecnología que no podía existir por entonces. Tampoco admiten hipótesis extraterrestres para ciertos dibujos y esculturas que reproducen seres y vehículos que no podrían ser de aquí.Así como los teólogos que todavía niegan las naves espaciales en la Biblia. 

La ciencia es parte de la vida, no la vida. No se pueden reducir al limitado terreno científico, las ilimitadas realidades que lo trascienden. Vivir como científico ante la religión, ante la poesía, ante la música, es no vivir; porque la vida es para experimentarla en su multiplicidad de facetas, y no con una visión parcializada de lo que es el mundo. 

Y mientras tanto, los que usando la Psicología donde no corresponde, se meten en la mente del prójimo para comprender la realidad, solo se salen de esa realidad. Crean una fantasía explicativa de lo que creen que pasa por la mente del sujeto. Creen que el sujeto ha creado mentalmente las cosas que dice haber vivido. Que yo no soy un extraterrestre, que no vine a tomar ningún cuerpo humano, que no vine de ningún lado. Que todo es obra de mi mente. De mi "maravillosamente misteriosa" mente, misteriosa y maravillosa como cualquier mente. Porque "así es la mente humana".

Ésa es la conclusión final de cinco o seis años de universidad, y de cinco o seis quilos de libros sobre temas tales como alucinaciones o el inconsciente colectivo. Yo diría que hay una colectividad de inconcientes de que hay una realidad que excede lo que la ciencia puede estudiar, y que está integrada por psicólogos, astrónomos, arqueólogos obsoletos y teólogos enceguecidos en sus dogmas. Ante ellos, solo cabe mi diagnóstico de analista: ellos son parte de la enfermedad del mundo, no los que vinimos al mundo a librarlo de las falsedades con que lo enferman.

(Remitido por Yolanda Morales)
Comandante Clomro
            Argentina, invierno 1997


El Comandante Clomro en México

PÓLEMICA POR OPINIONES DE JAIME MAUSSÁN

Lo desacredita al igual que al contactismo en general, como "locura" o "charlatanería", considera "ingenuos" y "crédulos" a los que aceptan los mensajes y contactos extraterrestres de los cuales dice que "nadie da pruebas". Y absolutiza a lo científico y a las "evidencias" en la demostración de lo que es verdadero, sosteniendo que "vivimos en un mundo físico, sustentado en la ciencia", donde no toma en cuenta los fenómenos ajenos al campo de las tres dimensiones, propios de lo parapsíquico como los contactos telepáticos, o lo espiritual, como la reencarnación, al punto que argumenta que "no se ha demostrado la existencia del alma".

    La presentación de Jaime Maussán el jueves 26 de octubre en el Teatro Aguascalientes, de la capital hidrocálida, fue precedida de entrevistas en medios locales, donde manifestó los referidos conceptos.
    El Comandante Clomro (divulgador de mensajes cósmicos y autodeclarado extraterrestre) invitado por Arlette Garibay a su programa de TV, donde fue pasada una entrevista exclusiva a Maussán, responsabilizó a éste por, escepticismo mediante, mantener a los mexicanos desinformados acerca de los contactos y mensajes extraterrestres, dándoles sólo evidencias físicas del fenómeno ovni, cuando la gente está pidiendo respuestas más trascendentes. Al término del programa, entregó a gente presente de diversos medios locales y nacionales, copias de una nota de su autoría, destinada a medios de prensa y a gente de la ufología reproducida a continuación.
 
 

Mediocridad periodística-investigativa

JAIME MAUSSÁN: LA HEGEMONÍA MEDIÁTICA DE UN PSEUDOUFÓLOGO

    El pueblo mexicano tiene un referente en el tema OVNI: Jaime Maussán. Un periodista devenido en investigador y divulgador del fenómeno, que ha explotado al máximo la ausencia de ufólogos de primera línea a nivel nacional en los principales canales de televisión, para capitalizar la atención popular en la materia y ocupar en los medios el espacio vacío que han dejado los verdaderos exponentes de las diversas líneas de estudio y divulgación del tema de los extraterrestres.
    Por alguna razón, es un fenómeno difundido en Latinoamérica, el hecho de que las personas con mayor amplitud de criterio en esta temática, sean las que menos acceden a los medios de comunicación. Y por alguna razón el acceso le es favorecido mayormente a quienes tienen criterios más limitados. Porque limitar el discurso y la investigación a lo que la ciencia pueda comprobar, da aspecto de "seriedad", mientras que la amplitud de criterio investigativo y de divulgación, con apertura mental a fenómenos que la ciencia no pueda constatar, se considera como algo "falto de seriedad". Maussán, con sus pretensiones y presunciones de "serio", le es esquivo a fenómenos tales como los contactos y mensajes extraterrestres, que no ofrezcan lo que él llama "evidencias", y descalifica a quienes divulgan sus conocimientos y experiencias contactistas.
 

El "gran contacto" y los grandes y pequeños contactados

    Maussán pretende mantener la expectación pública con aquello de que, por tanta actividad ovni observable, "se está preparando el gran contacto". Cosa que ufólogos de todo el mundo vienen diciendo desde hace décadas. Es más propaganda para libros y conferencias, que realidad; el tal "gran contacto" no parece ser intención de los extraterrestres. Sí, en cambio, es una realidad de hace décadas, que hay contactos selectivos con humanos que son puestos a oficiar de retransmisores de mensajes extraterrestres al mundo. Grandes contactados, mundialmente famosos, o no tan grandes y poco conocidos, son una realidad que Maussán niega -en un comodismo investigativo más próximo al capricho que al rigor científico- a tal punto que, interrogado sobre el mensaje de los pleyadianos a Barbara Marciniak o del Comandante Clomro, demuestra y admite no haber leído absolutamente nada al respecto de ellos. Cosa que a una persona respetuosa la lleva a decir "no opino al respecto porque no sé", pero él, descalifica a quien le parece sin previamente documentarse acerca de la persona a quien se está refiriendo. Pretende que el destinatario de sus críticas difamatorias le traiga "pruebas", porque si no, es un mentiroso o un loco. Es decir, a un escéptico hay que darle pruebas de que algo es verdadero, mientras que el escéptico no expone pruebas de que ese algo es falso.
 

Ufología y escepticismo

    Se habla de "ufología escéptica", cuando el procedimiento investigativo no considera a todo aquello que no se pueda demostrar con evidencias. Para los representantes de esta línea pretendidamente "ufológica", no es "científico", no es "serio", ocuparse de temas tales como los mensajes extraterrestres, los contactados, o las personas que dicen haber vivido en otros mundos antes que en éste. Lo "serio", para ellos, es la foto, el video, la huella en el suelo, el pastito quemado o reverdecido… y toda otra "evidencia" física.
    Pero la ufología, como disciplina científica, nunca podría ni debe ser "escéptica". Porque el escepticismo no es una actitud acorde con el espíritu y la finalidad de la ciencia. La incredulidad es subjetiva. La ciencia es objetiva. La ciencia, la verdadera ciencia, no excluye de su campo de investigación a ningún fenómeno, por indemostrable que sea. Incluido, en el caso de las cuestiones extraterrestres, al contactismo y los mensajes de seres del cosmos. No hay una ciencia que investigue estos fenómenos, y una ciencia que los descarte, los ignore y los desacredite. No hay una ciencia con apertura y una ciencia escéptica. No hay ufología de apertura y "ufología escéptica". Sólo hay "ufología". Una sola: la que no refuta a aquello que no está comprobado físicamente.
 

Verdaderos ufólogos y pseudoufología

    En ufología, todo refutador escéptico no es ufólogo: es un pseudoufólogo. Porque no representa a la ciencia de la que tanto alarde hace, sino que conspira contra ella. Es un detractor de aquello mismo a lo que dice representar.
    Los verdaderos representantes de la ufología, no evaden la responsabilidad de ocuparse del contactismo y los mensajes cósmicos, con pretextos como el de Maussán, de que "si la gente ni siquiera cree que existen los extraterrestres, cómo se le va a hablar de lo que se dice que dicen los extraterrestres", y que por lo tanto hay que seguir mostrando las evidencias (fotos, videos y todo lo mismo de siempre). Especulativa y falsa propuesta, en razón de que no es cierto que a la gente haya que convencerla de lo que no cree todavía, porque lo cierto es que sí lo cree.
    Los verdaderos representantes de la ufología, desde hace medio siglo, han hecho un tremendo esfuerzo de investigación y divulgación, por el cual ya no es necesario convencer a la mayoría de la sociedad de que los extraterrestres existen y nos visitan. Porque ya la mayoría de la gente lo sabe, lo cree, y le demanda a los ufólogos información sobre el origen y la finalidad de los extraterrestres que llegan al planeta.
    Los verdaderos representantes de la ufología no le responden a esa mayoría de gente, que "ni se sabe de dónde vienen ni a qué vienen, porque no hay ninguna prueba de ningún contacto en el que ellos hayan dado algún mensaje sobre su procedencia y propósito".
    Los verdaderos representantes de la ufología, estudian y divulgan los múltiples testimonios de contactos y mensajes, telepáticos o físicos, sin interponerse como escépticos jueces, entre quien testifica sus experiencias y el público que tiene derecho a ser informado y a evaluar.
    Un caso latinoamericano de ufólogo virtualmente "excomulgado" por la comunidad ufológica -sudamericana en especial- debido a su apertura mental a temas como la Era de Acuario, regresiones a vidas pasadas, numerología, astrología, es el del uruguayo -de actividad principal en la Argentina- Fabio Zerpa. Alguien cuyo prestigio desde hace décadas, lo situó en ambos países como lo equivalente a lo que Jaime Maussán es en México. Con sus programas, revistas, libros y conferencias, hasta que dio su vuelco a lo místico, lo paranormal, el público lo conocía tan sólo por los ovnis, en lo cual parecía más "serio" que ahora. Pero si bien sus colegas ven con desagrado esta metamorfosis que, según ellos, "desacredita a la ufología", el público que lo sigue recibe ahora de Fabio Zerpa información más trascendente, más enriquecedora que su viejo show fotográfico y fílmico de los platos voladores. Un mérito que para los pseudoufólogos es un defecto. Pero no son ellos los jueces de lo que un pueblo debe recibir, sino que el público, con su demanda de mucho más que simples evidencias físicas de objetos voladores, es quien debe dar la medida de cómo encarar un trabajo de divulgación del tema ovni y disciplinas conexas.
 

Vocero nacional de la mediocridad periodística-ufológica

    Jaime Maussán mantiene a los mexicanos con la creencia de que ellos tienen en él al vocero nacional de la ufología. Tan sólo es un periodista de mediocre visión e investigación, injertado en el ambiente ufológico para ofrecer un permanente y periódicamente renovado show de fotos y videos en TV y teatros. Desde allí, descalifica tratándolos como "charlatanes" a quienes, a nivel de contacto y mensaje extraterrestre, van más allá de donde él está dispuesto a ir por la pérdida de "seriedad" y prestigio que ello le ocasionaría si lo hiciera.
    Esa falta de respeto de Maussán hacia la labor que cumplen quienes tienen tal apertura, se complementa con la falta de respeto con que se refiere a la gente que cree en los contactados y sus mensajes, calificándola como "ingenua" y "crédula".
    Subido al carro triunfalista de su público reconocimiento, ha padecido en su ego el vicio de creerse más de lo que realmente es, hacerle creer al pueblo que es lo que no es en realidad, y carecer de humildad respetuosa para con quienes tienen experiencias extraterrestres, de manera que se abstuviera de emitir juicios sobre ellos en lugar de desacreditarlos. No es ético, no es profesional, ni ufológica ni periodísticamente. Aunque Maussán pretende fundamentar su escepticismo en su carácter de periodista, el pretexto no lo ampara: ser escéptico no sólo no es requisito en el ejercicio de la prensa, sino que es un vicio que suele dificultar la labor. Por ejemplo, cuando a un entrevistado le toca un periodista que maneja la entrevista escépticamente en vez de mantener la debida -y profesional- imparcialidad, el diálogo no suele ser favorable para el logro de la mejor información que una fuente puede brindar si se la sabe tratar con respeto. Y cuando el público es informado e inducido a formar opinión, por un periodista con actitud escéptica, si bien puede entender que éste emplea el escepticismo para no incurrir en la credulidad ni inducir a ella a la gente, también puede advertir que el periodista se sitúa en posición de escéptico en el extremo opuesto al de los crédulos, por no saber encontrar el equilibrio de la ecuanimidad.
    Ser escéptico no es un mérito del que una persona deba jactarse, sino una falta de apertura a "la posibilidad de…", que se traduce en la refutación infundada. Porque una cosa es refutar con fundamento de que algo "no existe", y otra cosa es pretender que algo no exista porque no se tenga evidencias de ello y porque, en ejercicio de una posición escéptica, se postule que "lo que no ofrezca evidencias es falso".
    Entre el respeto y la admiración a que está acostumbrado, como no es habitual que a este periodista le salgan al cruce con notas como ésta para bajarlo de su ilusorio pedestal, es comprensible que, desde la cima de un poder y autoridad que cree tener en el tema ovni, se arrogue el derecho de dictaminar ante un público que él sabe que es influenciable por su palabra, si los contactados son honestos o charlatanes.
 

"Mundo científico"

    Para comprender mejor por qué Jaime Maussán procede como lo hace, es importante saber cuál es su visión de la realidad del mundo. Para él, "vivimos en un mundo físico, sustentado en la ciencia" (¿todo en este mundo es científico?). Tiene valor absoluto lo que diga la ciencia, y aquello que la ciencia no pueda comprobar, no tiene valor para él. Sostiene que no ha sido demostrada la existencia de la reencarnación, pero -peor aún- ni siquiera la del alma. Es decir, para Maussán ¿somos algo así como cachos de carne con mente y nada más? ¿Eso es el ser humano para él? Seres físicos y mentales, "científicos", en un mundo que es "científico". En el cual, ¿no cuentan para él lo metafísico, lo paranormal, lo extrasensorial, lo intuitivo, lo artístico, lo místico… "porque todo eso no se puede demostrar científicamente"?
    Reducir la realidad de la existencia a la ciencia de las tres dimensiones, la limitada ciencia humana, y permanecer escépticamente cerrado y refutador ante lo que es inaccesible a los instrumentos de comprobación científica, no es actitud de verdadero representante del saber científico. El verdadero vocero de la verdadera ciencia no desestima ni refuta lo que está más allá de sus posibilidades de experimentación y comprobación. Lo respeta, y se lo deja como materia de trabajo a quienes emplean las herramientas que la mente y el espíritu utilizan para experimentar fenómenos a los cuales las máquinas de la tecnología humana no pueden medir. La telepatía, los viajes astrales, la precognición, (cosas que los extraterrestres aprovechan en nosotros para enviar mensajes, al saber que son canales de nuestras "antenas interiores"), son herramientas naturales de que disponemos para ingresar en campos de la existencia que el saber científico no puede alcanzar con sus limitados recursos.     Pretender que la ciencia tenga que explicarle al ser humano la totalidad de lo que existe, es someterla a una responsabilidad a la que no tiene por qué estar obligada. Y es poner al ser humano en una falsa expectativa a la que la ciencia no podrá nunca responder.
    Personas como Jaime Maussán propician este sobredimensionamiento de lo científico y la minusvaloración de lo que trasciende ese terreno. La ufología podrá tener mucho de científico, en sus bases, pero en sus alcances tiene el inconveniente de que ineludiblemente va a parar a terrenos que están más allá de la ciencia. Si, de antemano, el ufólogo sabe y se atiene a que estará trabajando con una disciplina que trata con seres que dominan otras dimensiones que escapan a toda regla, ley y lógica de la física, entonces no pretenderá "racionalizarlo" todo (se habla también de la "ufología racional"), pues la razón científica tiene su límite en razones que están fuera del alcance de nuestros sentidos físicos. La "verdadera ufología" -es decir, la que sencillamente se llama "ufología", sin necesidad de ser "escéptica", "racional" o lo que sea- no es la disciplina o actividad de quien pretende explicarlo todo científicamente, sino de quien admite, sin arrogancia, humildemente, que hay otro tipo de explicaciones para lo que la ciencia no puede explicar.
 

El fin de la hegemonía maussaniana

    Los contactados telepáticos y los que saben que han tenido otras vidas en otros mundos, tienen su mensaje y su explicación de aquello que, lamentablemente para los escépticos, no pueden sustentar con "evidencias físicas". Los ufólogos que no descalifican, sino que investigan y divulgan las experiencias de esas personas, mal que le pese a Jaime Maussán, existen, si no en Televisa con todo el apoyo publicitario, al menos en algún canal, alguna radio o algún rincón de poca trascendencia. Porque "lo no serio" de la ufología -que no por no serio a juicio de los escépticos, vaya a dejar de ser parte de la ufología- es algo en lo que hay quienes están trabajando, aunque Maussán descalifique ese trabajo y pretenda que el público le dé la espalda a quienes lo realizan.
    Pero el público se está poniendo más exigente. Maussán no ha comprendido todavía que, si bien la gente asiste a sus conferencias, sigue esperando respuestas que él no ofrece y, lo que es peor, pretende desacreditarlas cuando son otros los que las dan. La gente, según Maussán, todavía está en la etapa de "si existen o no los extraterrestres", y sigue necesitando fotos y filmaciones. Pero la gente suele comentar en México, que Maussán "siempre dice lo mismo, muestra lo mismo", y que ya está cansada de eso.
    Mientras la gente está recibiendo de fuentes tales como Salvador Freixedo, advertencias ante el engaño y el peligro de extraterrestres que aparentan ayudar, pero tienen fines negativos; o mensajes extraterrestres de pleyadianos, seres de Sirio y otras procedencias, que no parecen hostiles o peligrosos, sino que manifiestan intención clara de ayuda a la humanidad, Maussán sostiene -aunque sin ninguna de sus acostumbradas "evidencias"- que ni vienen para ayudar, ni para perjudicar a la humanidad, sino que vienen "por curiosidad"… ¿En qué cabeza cabe que pueda haber todo un plan de incursiones a la Tierra, tentativas de contactos, indiferencia a las catástrofes y conflictos humanos autodestructivos ante los cuales no ayudar, sino mantenerse "curioseando" a ver qué hacemos, como si acaso fueran morbosos espectadores pasivos de un ecuménico film de terror?
    Un público que ha leído a Erich von Däniken, a Pauwells y Bergier, a Rodolfo Benavides, a J.J. Benítez, no ignora que los extraterrestres no han sido para nada "curiosos" observadores pasivos, a lo largo de toda la historia, sino que han tenido en ella decisiva actuación, tanto oficiando de portadores de ayuda para la elevación cultural de los pueblos, como ocasionando conflictos que dejan dudas de sus verdaderas intenciones. Las cuales siguen siendo discutibles, aparentemente divididas según bandos opuestos de extraterrestres positivos y negativos. Esto es a lo que el público aspira a conocer, y que Maussán no considera entre sus fines, distrayendo con ovnis a la gente en vez de instruirla con explicaciones al por qué de los ovnis.
    Quizá el espacio vacío que él está dejando al no cubrir estas expectativas del público, sea ocupado en un tiempo no muy lejano, por algún ufólogo mexicano con amplitud de criterio. Si en los medios dejaran de darle preferencia a los portavoces de lo "serio", y concedieran espacio y promoción a quienes le digan al público lo que éste está pidiendo porque ya está capacitado para entender y aceptar, la hegemonía de Jaime Maussán tendrá sus días contados.
 

COMANDANTE CLOMRO
Espíritu de procedencia extraterrestre en uso de un cuerpo humano común.
Retransmisor de mensajes extraterrestres recibidos por contactados.
Estudioso del tema OVNI, profesionalizado en periodismo (Licenciado en Ciencias de la Comunicación Social) para un mejor ejercicio de su actividad de divulgación ufológica, y no un periodista devenido en ufólogo.
www.geocities.com/clomro
[email protected]
[email protected]
[email protected]
 
 


PARAPSICOLOGÍA, UFOLOGÍA, LEYENDAS, HISTORIA, CIENCIA, ESPACIO, ESOTERISMO

    Muchos ufólogos se quejan de los escépticos que no creen en los ovnis. Así como muchos contactistas se quejan del escepticismo de los ufólogos que no creen en los contactos y mensajes extraterrestres. Pero lo más curioso, es que haya ufólogos que ni siquiera creen en los extraterrestres. Que atribuyen ciertos fenómenos a cuestiones internas del sujeto de una experiencia. Abducciones, por ejemplo, son vistas, por esta clase de ufólogos, como producto de traumas o situaciones intramentales de las presuntas "víctimas" de los "ilusorios" secuestros alienígenas.
 

    Cuando personas escépticas se dedican al estudio de los ovnis, y hacen del escepticismo su medida de la realidad estudiada, dan forma a una clase de ufología que no tiene por qué coincidir con esa realidad, que es objetiva. Más bien es una ufología que reproduce, en la investigación y divulgación de los fenómenos, la realidad subjetiva del investigador.
 

    No hay verdadera ufología en tanto el escepticismo o la credulidad pretendan, respectivamente, negar o afirmar la realidad estudiada. Cuando un escéptico que no puede aceptar que exista lo que no constate con evidencias, o cuando un creyente que acepta lo falso sin ponerlo en duda, puede ocurrir que se infiltren en la ufología, una disciplina tan expuesta a ser invadida por gente que no respeta las premisas necesarias para cumplir eficientemente su actividad. Escépticos y crédulos se infiltran para luego mostrar "patente" de "ufólogos", aprovechando que no hay matriculación, colegiación ni control alguno para calificar idoneidad. Esto trae como consecuencia que haya "ufólogos" desmintiendo lo que no comprenden, y otros "ufólogos", creyendo comprender lo que en realidad ignoran y lo dan por cierto sin verificación alguna.
 

    Carl Sagan decía que la ciencia debe ser rigurosamente escéptica. Quien sea científico, por lo tanto, debería ser rigurosamente escéptico ante eso que ha dicho Carl Sagan. No creerle. Tomar esa frase como una negación de Sagan a la ciencia. Porque la ciencia no puede ser escéptica, no puede ser crédula. Incredulidad o duda no son atributos de "la ciencia". La ciencia nunca duda, nunca cree ni no cree. Ella es una herramienta cuyas tres respuestas posibles con respecto a la existencia o inexistencia de algo por lo que se indague, son: comprobación de existencia, comprobación de inexistencia, y no comprobación ni negación de existencia o inexistencia. En esta tercera posibilidad, el escepticismo no tiene cabida. No cabe la incredulidad ante lo que no puede comprobarse o negarse. Sólo cabe la ignorancia. Un escéptico dice: "no creo". Un ignorante dice: "no sé". No creer, significa creer inexistente algo. No saber, significa no creer existente ni inexistente algo.
 

    El problema de todo esto, es que la ignorancia, ha sido enseñada prejuiciosamente como un defecto, mientras que el escepticismo ha sido enseñado como una virtud. Mientras la ignorancia en la ufología no logre imponerse mediante la humildad del "no sé, por lo tanto investigo y dejo abierta la posibilidad tanto al sí como al no", seguirá ocurriendo que el escepticismo, con su soberbia, siga carcomiendo a la ufología desde adentro con el "no hay pruebas, por lo tanto no existe". Peor aun, cuando esos ufólogos saben muy bien que a las mejores pruebas las ocultan los gobiernos y fuerzas armadas, con la complicidad de científicos que han investigado naves y entidades extraterrestres en bases militares, y que han guardado silencio. Científicos de los cuales algunos, años después, cuando se animan a revelar información al respecto, son desmentidos por los "ufólogos" escépticos; falsos ufólogos que están infiltrados en la ufología para desacreditar testimonios como ésos y convencer a la gente de que "en medio siglo de investigación no tenemos una sola prueba".
 

    Se equivocó Carl Sagan. Es tremendo el daño que el escéptico le puede causar a la ciencia cuando se infiltra en ella. Cuando cree que ella debe ser escéptica y la manipula para desmentir apresuradamente fenómenos cuya demostración de inexistencia la ciencia no ha efectuado.
 

    Por respeto a la ciencia, todo escéptico debería quedarse afuera de ella; darse cuenta de que si no se tiene mentalidad de científico por adolescer de escepticismo, es preferible dedicarse a otra cosa. Es preferible dedicarse a refutar escépticamente desde afuera, en una posición no científica, porque no es científico ponerse a refutar cosas escépticamente. Es respetable que alguien refute escépticamente reconociendo no proceder así en nombre de la ciencia, sino en nombre de una postura que no tiene por qué ser científica, porque es subjetiva. Es respetable que alguien proceda subjetivamente, como escéptico, al margen de la exigencia científica de objetividad. El "no existe porque a mí me parece", por parte del escéptico, es tan respetable como en el científico lo es el "ni tengo por qué creer ni por qué no creer que algo exista o no exista, porque lo que no sé, puede existir o no existir, me parezca lo que a mí me parezca".
 

    Es respetable que la subjetividad escéptica sea ejercida desde afuera de la ufología, lo mismo que la credulidad. Por eso,  para quien haya tenido experiencias con fenómenos extraterrestres, es preferible polemizar con escépticos ajenos a la actividad ufológica, que con los falsos ufólogos que son escépticos trabando, mimetizadamente desde adentro, el avance de la ufología.
Lo cual no merece respetabilidad alguna.

    Dedico este artículo a quien me lo inspiró con su forma de actuar, el periodista ex-"ufólogo" argentino Alejandro César Agostinelli, quien luego de comprobar que era un crédulo, se dio cuenta de que no era realmente un ufólogo en el estricto significado de la palabra, y al adquirir una visión escéptica del fenómeno que antes aceptaba ciegamente, se dio cuenta de que tampoco así podía ser un verdadero ufólogo y se mantuvo respetuosamente fuera de la ufología, cosa que no hicieron otros que, autodenominándose "ufólogos escépticos", destruyen la ufología desde adentro, como detractores que son del fenómeno que dicen estudiar "ufológicamente".

11 de noviembre de 2000


Si quieres conocer más opiniones del Comandante Clomro: Analista analizado
 


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