La
ecuación fundamental de la dinámica clásica se puede escribir de dos formas:
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estas dos formas son equivalentes en la dinámica clásica ya que la masa inerte (la inercia a modificar el movimiento) está considerada allí como un valor escalar constante.
Veremos
como, al llegar a las ecuaciones de transformación de Lorentz en la relatividad
especial o restringida, no puede considerarse constante la masa sin renunciar
al principio de conservación de la cantidad de movimiento.
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Con
ello resulta que debemos optar por una de las dos ecuaciones indicadas al
inicio de este apartado. Debido a la mayor simplicidad a que se llega al optar
por la segunda ecuación y a la similitud de dichas ecuaciones con las
correspondientes al movimiento de rotación:
en las que el valor
del momento de Inercia I no es, en general, constante, y donde la expresión
correcta es la segunda, se toma como expresión correcta la segunda ecuación.
Veamos
como la cantidad de movimiento m·[v] en el sentido de la dinámica clásica (con
m constante) no es compatible con el principio de conservación de la cantidad
de movimiento en las ecuaciones de transformación de Lorentz.
Sean
dos partículas A y B de idéntica masa e idéntica velocidad u0 (pero
de sentido contrario) situadas sobre una recta sobre la que se mueven, de tal
manera que sufrirán un choque central inelástico. Después del choque
quedarán empotradas en una única particula.
Consideremos un sistema inercial
S” tal que después del choque viaje junto con la partícula única
resultante. En dicho sistema las velocidades de las partículas que colisionan
serán u0 y –u0 y la partícula resultante poseerá
velocidad nula.
Consideremos también otro sistema inercial S’ en el que la partícula B
esté en reposo antes del choque de ambas. Dichos sistemas inerciales se
desplazarán entre sí con una velocidad v = u0.
Veamos si se cumple el principio de conservación de la cantidad de
movimiento en los sistemas S’ y S”, es decir si las cantidades de movimiento
antes y después de choque son o no iguales en ambos sistemas.
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En primer lugar consideremos el valor de la velocidad u en función de u0,
teniendo en cuenta las ecuaciones de transformación de Lorentz:
Veamos ahora si se cumple la invarianza de la cantidad de movimiento
[p] en cada uno de los sistema S’ y S”
Sistema S” pxi
= m0u0 - m0u0 = 0 = 2m0*0
= pxf si
cumple
Sistema S’ pxi
= m0u-m0*0 = m0*2u0/(1 + u02/c2)
¹ 2m0*u0
= pxf no cumple
Si consideramos que la masa inerte de los cuerpos es un valor constante
no se cumple que la cantidad de movimiento total (en ausencia de fuerzas
exteriores al sistema) sea un invariante para todos los sistemas inerciales.
De cara a conseguir que lo sea, consideraremos la masa como una función
de la velocidad de la partícula e impondremos las condiciones de conservación
de la masa y de la cantidad de movimiento total del sistema para hallar dicha
función.
Dado que el sistema S” cumplirá en cualquier caso, por su simetría, nos situamos en el sistema S’ y planteamos las condiciones de conservación de la cantidad de movimiento y de conservación de la masa para hallar el valor m(u) de la masa, en función de la velocidad, que satisfaga dichos requisitos:
pxi = pxf Þ m(u)·u = M(u0)·u0
masai = masaf Þ m(u) + m0 = M(u0)
eliminando
M(u0) queda:
m(u)·u = m(u)·u0 + m0·u0 Þ m(u)/m0 = u0/(u –
u0) = (u0/c)/(u/c – u0/c)
despejaremos
u0 (mejor u0/c) de la ecuación:
u =2u0/(1+ u02/c2) Þ u02/c2 – 2·c/u·u0/c +
1 = 0 Þ u0/c = c/u – (c2/u2 – 1)1/2 Þ c/u·(1 – (1 – u2/c2)1/2
y lo sustituiremos en la anterior expresión (el
signo más no sirve ya que implicaría u0 > c):
m(u)/m0 =
u0/c/(u/c – u0/c) = [c/u·(1 – (1 – u2/c2)1/2)]/[u/c
– c/u·(1 – (1 – u2/c2)1/2)] =
= [1 – (1 – u2/c2)1/2]/[u2/c2
– 1 + (1 – u2/c2)1/2] = [1 – (1 – u2/c2)1/2]/[(1
– u2/c2)1/2·[1 – (1 – u2/c2)1/2]]
=
=
1/(1 – u2/c2)1/2
lo que
nos define la función m(u):
m(u) = m0/(1
– u2/c2)1/2 = am0 = m
la
designaremos simplemente por masa o masa relativista representándola con m,
reservando m0 para la masa en reposo.
Veamos la conservación de la masa en el sistema S”:
M0 = m(u0)
+ m(-u0) = 2·m(u0) = 2m0/(1-u02/c2)1/2
¹ 2m0
y en
el sistema S’:
M0 = M(u0)·(1-u02/c2)1/2
= (m(u) + m0)·(1-u02/c2)1/2
= (m0/(1-u2/c2)1/2 +m0)·
(1-u02/c2)1/2
y
teniendo en cuenta que:
(1-u2/c2)1/2
= (1-(4u02/c2)/(1+u02/c2)2)1/2
= (1-u02/c2)/(1+u02/c2)
tendremos:
M0
= m0·((1+u02/c2)/(1-u02/c2)+1)·
(1-u02/c2)1/2 = m0·(2/(1-u02/c2))·
(1-u02/c2)1/2 = 2m0/(1-u02/c2)1/2
¹ 2m0
En el apartado anterior hemos visto que la dinámica relativista toma
como ecuación que relaciona la fuerza y la cantidad de movimiento:
[F] = d[p]/dt =
d(m[u])/dt
Llamamos energía cinética al trabajo realizado por una fuerza sobre una
partícula para llevarla del estado de reposo hasta dotarla de una cierta
velocidad. En el caso de la dinámica relativista tendremos:
v:shapes="_x0000_i1035">
siendo:

con lo
que:
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El primer término del segundo miembro es función de la velocidad de la
partícula y recibe el nombre de “energía total” (E), el segundo término del
segundo miembro es constante y recibe el nombre de “energía en reposo” (E0)
y el primer miembro (también función de la velocidad) recibe el nombre de
“energía cinética” (Ec).
Para valores de u<<c, si desarrollamos en serie y despreciamos
los términos de orden superior a u2/c2 queda:

quedando
la fórmula de la energía cinética de la dinámica clásica.
La
energía total será pues:
v:shapes="_x0000_i1032">
y la
energía cinética:
v:shapes="_x0000_i1033">
Multiplicando por c2 los dos miembros de la expresión de la
cantidad de movimiento:
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valor que sustituido en la expresión de la energía total:

Siendo N = fE*DtE el número de ondas emitidos en el tiempo DtE, y situándonos en el sistema de referencia del receptor tendremos:
lR = (c-vE)*DtR /N = (c-vE)
*DtR / (fE*DtE) = c/fR
de donde, teniendo en cuenta que DtE es el
tiempo propio del emisor y DtR el
tiempo observado por el receptor:
fR = (DtE/DtR)*fE*c/(c-vE) = (1/a)*fE*c/(c-vE)
con lo que:

para el caso en que se acercan el emisor y el receptor.
En el caso en que se alejen basta cambiar de signo vE, con lo que tendremos:
