Lo que indica el voto en la OEA
Columna de opinión de Claudio Fuentes publicada en La Tercera, 12 de abril de 2005.
[13.04.2005] Hasta el domingo muchos
planteaban que la OEA era una organización irrelevante e intrascendente para las
grandes decisiones del hemisferio. Sin embargo, la reñida votación y el empate
entre Derbez e Insulza en cinco oportunidades restableció un inusitado interés
por esta alicaída organización. Si la OEA es tan irrelevante, ¿por qué entonces
Estados Unidos y otros países de la región gastan tanto tiempo y energía en
definir al secretario general? Tras sus 57 años de existencia, aquella se ha
consolidado como una instancia política que no define, pero que sí influye en el
concierto hemisférico. A través de su Asamblea General y estructuras
permanentes, los países de América han logrado importantes consensos sobre
democracia, DDHH, desarrollo y terrorismo. Es justamente la posibilidad de
articular a 34 países lo que transforma a la organización en un reducto de
poder. Por lo tanto, el interés de EEUU es político, y también lo es el de los
17 países que apoyaron al ministro Insulza.
Para la superpotencia, contar con alguien de su confianza va mucho más allá de
un asunto económico (como principal donante del organismo): implica disponer de
un portavoz confiable, afín a sus pretensiones, en momentos en que América
Latina no representa una real preocupación para la superpotencia. A EEUU le
interesa influir en lo que suceda con Venezuela, Colombia o Bolivia y la OEA
podría ser instrumental en aquellos objetivos.
Otro aspecto que quedó claro con la votación de ayer es que estamos frente a una
región fragmentada. América Latina está dividida y no es una fracción de norte
vs. sur. La votación muestra una región dividida por problemas limítrofes
pendientes (Bolivia), agendas individuales en relación con la primera potencia
del mundo (Colombia, Centroamérica), e intereses particulares de alcanzar mayor
notoriedad internacional (Paraguay). Por su parte, el Caricom, tradicional
aliado estadounidense, al apoyar a Insulza no sólo demostró su descontento con
la política exterior de EEUU hacia la región, sino que, además, señaló su
interés porque la OEA se convierta en una institución realmente regional y no en
un reducto más de la política norteamericana.
Desde el punto de vista de Chile, la elección de ayer reveló una vez más que
nuestra frontera norte es problemática. Aunque Perú evitó explicitar su voto,
los cálculos previos a la elección hacen suponer que la opción mexicana fue la
escogida por el gobierno de Lima. El discurso chileno hacia América Latina y el
Caribe debería incluir una reflexión más profunda sobre nuestros vecinos del
norte.
Por lo pronto, la jornada del lunes demostró tres cuestiones. Primero, la región
se encuentra inconvenientemente fragmentada y el próximo secretario general
deberá abordar esta realidad con especial preocupación. Segundo, desde el punto
de vista de la política exterior nacional, se ha producido una articulación de
intereses y coordinación regional significativa. La opción Insulza nunca se
planteó como competitiva con las posturas de la Casa Blanca. Por el contrario,
se centró en que Chile podía ser un puente entre Estados Unidos y algunos países
de la región como Venezuela o Brasil. Sin embargo, a la luz de los hechos, aquí
está en debate la posibilidad de brindar gobernabilidad al continente. La
pregunta hoy es si será de la mano de EEUU (la opción Derbez) o en diálogo y
concertación con dicha potencia (Insulza).
Finalmente, la jornada también demostró que de mantenerse los dos candidatos, el
margen de maniobra estadounidense es mucho mayor al de la candidatura de Insulza.
Chile y los países que lo acompañan no tienen mucho más que ofrecer. EEUU, en
cambio, tiene mayores posibilidades de alterar la balanza hacia su favor. Las
opciones de la candidatura chilena dependerán de tres factores no excluyentes:
(a) La aparición de un candidato de consenso. (b) La posibilidad de sentarse a
negociar un acuerdo con Estados Unidos. (c) La disposición de EEUU de aceptar un
acuerdo.
El principal logro de Insulza fue haberse sentado en la mesa de igual a igual
con Estados Unidos. Hazaña no menor en esta coyuntura histórica.