Prioridades en política exterior
La Tercera publicada el 15 de marzo de 2005.
por Claudio Fuentes Saavedra
Existe un gran consenso político sobre los
principios de nuestra política exterior: intangibilidad de los tratados,
aceptación y promoción del derecho internacional y del multilateralismo y
respeto a la soberanía nacional.
Sin embargo, cuando abrimos el debate sobre las estrategias específicas de
inserción internacional, los consensos parecen diluirse: ¿Debemos hacer de
América Latina una prioridad? ¿Somos tercermundistas? ¿Con quién establecemos
alianzas? Sostengo aquí que en el actual contexto de interdependencia global se
plantea un falso debate sobre opciones preferentes o prioridades.
La prioridad por América Latina ha sido un discurso recurrente. Boris Yopo en su
interesante artículo (La Tercera 10/03/2005) afirma que las definiciones de
política exterior deben incluir como el asunto más relevante precisamente esta
prioridad por la región y que, además, "requerimos asumir nuestra pertenencia
latinoamericana".
Dos cuestiones problemáticas resaltan en su argumento. Primero, ¿qué contenidos
específicos asumiría aquella prioridad latinoamericana? Chile tiene un modelo de
inserción económica y política de carácter global. Su comercio exterior busca
abrir oportunidades en cualquier parte del planeta y su comercio está dividido
casi matemáticamente en tres tercios (Asia, Europa y América). ¿Por qué entonces
apostar en América y dejar de apostar en Asia? La priorización pareciera
implicar un juego de suma cero donde lo que uno hace en algún lugar, deja de
hacerlo en otro. ¿Es esa lógica la que debe orientar a la Cancillería?
Un segundo problema se refiere a la pertenencia. Se nos invita recurrentemente a
reforzar nuestra pertenencia regional como si ella fuese débil. Cuando
analizamos los datos duros nos damos cuenta de que, por ejemplo, Chile ha
firmado acuerdos con 19 países del hemisferio, la inversión externa acumulada en
la región sobrepasa los US$ 27 mil millones, anualmente nos visitan más de 1,5
millón de turistas, de los cuales el 60% proviene de América Latina, y un gran
porcentaje de la inmigración a Chile viene del entorno vecinal y paravecinal. La
cuestión de la "pertenencia" a la región parece ser un asunto cultural y
político más que social o económico.
El mundo actual, con economías más interdependientes y una mayor brecha entre
países ricos y pobres, reclama de una estrategia diversificada. La política de
alianzas múltiples desarrollada hasta ahora por Chile ha sido altamente
provechosa. Al país le conviene un mundo con reglas claras, equitativas, justas
y estables. Como las grandes definiciones en temas relacionados con los bienes
públicos globales (medio ambiente, DDHH, justicia social, salud, información,
paz y seguridad) se producirán no en una esfera regional sino a nivel global,
entonces Chile debe apostar a fortalecer su presencia en aquellos espacios.
Ahora bien, en un mundo más globalizado también las alianzas son más dinámicas.
En el tema DDHH se produce gran cooperación entre muchos países del Tercer Mundo
y una fracción importante de naciones desarrolladas. En el tema del medio
ambiente también es posible encontrar aliados entre las grandes potencias. Sin
embargo, cuando se aborda el comercio justo y propiedad intelectual, las
divisiones norte-sur aparecen con mayor notoriedad.
Chile, entonces, debiera apostar a un juego de suma positiva con la región. No
se trata de decidir entre Mercosur o una alianza comercial con Estados Unidos.
Más bien se trata de pensar cómo una alianza comercial con Estados Unidos podría
beneficiar a los países vecinos y viceversa. Existen muchos temas donde los
países del continente podrían concertar una agenda en temas de interés común. Se
trata entonces de buscar cómo los intereses nacionales se potencian a través de
la región para incidir en la agenda global.
El concepto de Chile-país-plataforma considera adecuadamente esta noción de
integración regional en una perspectiva global. Las prioridades, entonces, no
debieran buscarse tanto en las regiones, sino que en los temas.