Todo, menos mayoritario
Claudio Fuentes, La Tercera, 11 de octubre, 2005
La predilección de Cristóbal Aninat por el sistema
mayoritario, expresada en su columna del 7 de octubre en La Tercera, presenta
varios problemas y carece de una base histórica para ser implementada en nuestro
país. Lo que Chile debiera hacer es resolver el principal problema del sistema
binominal, esto es, su carencia de representatividad. La propuesta de un sistema
mayoritario haría todo menos responder a lo que Chile necesita.
Introducir un sistema mayoritario implicaría una lógica de "el ganador se lleva
todo", es decir, en los actuales o reformados distritos, los candidatos -porque
seguramente serían hombres- se disputarían un solo asiento. Ello requeriría
acuerdos de partidos previos para alcanzar el cupo necesario (¿elecciones
primarias tal vez?). Sólo los partidos grandes tendrían la capacidad (y dinero)
para imponer a sus candidatos sobre los partidos pequeños. Las máquinas
electorales fortalecerían grandes "oligopolios" al estilo estadounidense donde
la competencia se vería reducida.
El sistema tendría varios efectos perversos que hoy son criticados por amplios
sectores políticos: primero, las cúpulas del partido grande incidirían
fuertemente en las decisiones, y segundo, la posibilidad de derrotar a un
congresista que va por la reelección se reduciría aun más. En un país como
Chile, donde las decisiones se toman en Santiago, perderían los partidos
medianos y pequeños y, ciertamente, las regiones.
Asimismo, si hay algo en lo que todos concuerdan es en que un sistema
mayoritario no resuelve el problema de la representatividad. Cuando Aninat
plantea que este tema se resuelve porque "se traslada la influencia de las
corrientes políticas minoritarias a la agenda de los dos grandes bloques" está
indicando, precisamente, que el sistema se hace menos representativo. El sistema
mayoritario privilegia la efectividad en detrimento de la representatividad.
En Chile, donde existen tres culturas políticas (de derecha, centro e izquierda)
y donde al menos existen cinco partidos con porcentajes superiores al 10% de
preferencias electorales, lo que se requiere es, efectivamente, promover
coaliciones, pero no eliminar la influencia de las minorías.
Tampoco el sistema mayoritario resuelve el problema de la representación de
minorías. La definición de "representatividad" de Aninat es limitada porque sólo
hace referencia a las "corrientes políticas". Se olvida de que la
representatividad alude al conjunto de intereses sociales, incluidos temas de
género y minorías étnicas. Al respecto, la evidencia empírica muestra que la
representación de la mujer se ve seriamente afectada en un sistema mayoritario.
Imagínense una negociación para un cupo parlamentario entre tres partidos en la
que, además, se exige que el tema de la mujer se haga presente. Chile hoy
presenta una tasa de representación femenina en el Congreso más baja que el
promedio latinoamericano y un sistema mayoritario iría contra los tiempos de
mujer que rondan a nuestro país.
La reforma al sistema electoral debiera conjugar adecuadamente el respeto a las
tradiciones de multipartidismo nacional con objetivos de mediano y largo plazo.
Al parecer, existe consenso político en que esta reforma debiera considerar
elementos de efectividad y representatividad. Para iniciar ese debate, tenemos
que partir reconociendo que el sistema mayoritario, además de romper con una
tradición multipartidista nacional, colocaría todo el énfasis en el problema de
la efectividad y casi ninguno en el de la representatividad.
Chile requiere un sistema que permita mayores niveles de representatividad, es
decir, promover que los partidos relativamente grandes (superiores a 5%) queden
representados, que los intereses regionales se hagan evidentes, y que mujeres y
grupos étnicos alcancen una adecuada representación. Al mismo tiempo, requiere
forzar coaliciones para garantizar mayores niveles de efectividad colocando
barreras de entrada al sistema político a partidos y agrupaciones muy pequeñas.
Un sistema mayoritario no lograría aquello.