Ventajas de la CAN para Chile
Claudio Fuentes S., La Tercera, el viernes 11 de agosto de 2006.
La invitación que la Comunidad Andina de Naciones
realizó a Chile para asociarse y la buena disposición del gobierno de Michelle
Bachelet a explorar mecanismos de acercamiento han generado un debate sobre la
estrategia y fines de esta decisión.
Mientras Héctor Casanueva (La Tercera 9/08/2006) sostiene que la respuesta del
gobierno es acertada por consideraciones estratégicas (vinculación con Asia) y
políticas (relación con el Área Andina), Tomás Flores (La Tercera 10/08/2006)
indica que una mejor estrategia sería el avanzar en acuerdos bilaterales dado
que una asociación plena implicaría adoptar políticas proteccionistas contrarias
al modelo de desarrollo del país.
El acercamiento a la CAN parece relevante, tanto por razones políticas como
económicas. Efectivamente, Chile tiene un esquema de aranceles aduaneros
diferente a los países del norte, por lo que se requeriría imaginar una fórmula
de asociación que permitiese compatibilizar el interés de esta asociación con
las negociaciones bilaterales con Colombia, Ecuador y Perú, actualmente en
curso. El objetivo a alcanzar debiera vincularse a la facilitación del comercio,
búsqueda de mecanismos de resolución de controversias y establecimiento de
normas claras y estables.
Lo que no merece dudas es que Chile necesita fortalecer sus lazos de cooperación
con el Área Andina y esto por diversos motivos. Es verdad que el intercambio
comercial de Chile con dicha sub-región es bajo; pero no debe dejarse de lado
que los países de la CAN muestran un alto dinamismo económico que queda
ilustrado en un incremento sustantivo de la inversión extranjera y en su
intercambio comercial con el resto del mundo.
Otro hecho relevante es la activa presencia China, lo que ha significado un
incremento en el intercambio comercial del 26% de promedio anual entre la
Comunidad Andina y este país en los últimos diez años. Será la región de Asia la
que obligará a nuestros países a buscar fórmulas para facilitar el comercio y el
flujo de bienes y servicios.
Asimismo, desde el punto de vista político, se requiere dar una señal importante
hacia la sub-región, particularmente si se tienen asuntos limítrofes pendientes
con Perú y se está en un proceso de diálogo político con Bolivia. Aunque no
directamente relacionado, sería aconsejable una presencia mayor de Chile en las
instancias de diálogo de la Comunidad Andina, por cuanto existe una creciente
presencia de inversionistas chilenos en la región. Incidir en la definición de
reglas claras y estables y promover espacios de cooperación y diálogo horizontal
en el ámbito público y privado es otra ventaja de un acercamiento a la CAN.
Finalmente, se necesita estimular el diálogo político precisamente en los ejes
de acción de esta Comunidad y que se refieren a temas tan centrales como
turismo, seguridad fronteriza, control del narcotráfico, normas sanitarias y de
origen, promoción de inversiones, propiedad intelectual, y promoción de la
democracia, entre otros. Los ejes estratégicos de la CAN van más allá de
cuestiones arancelarias, ya que incluyen la promoción del desarrollo y la
competitividad económica y la concertación política y social. Se trata de un
espacio adecuado para aunar importantes acuerdos de cooperación.