Sistema binominal, ¿ganan todos por igual?
Por Claudio Fuentes S. La Segunda el miércoles 10 de mayo de 2006.
[10.05.2006] El sistema electoral está en
problemas y requiere una urgente modificación. Hoy, los representantes de la
Cámara de Diputados representan efectivamente al 53,3% de la población y aquello
se debe en gran parte al sistema electoral. Primero, los votantes e incluso los
militantes de los partidos no tienen ingerencia en las decisiones sobre las
candidaturas. Segundo, el mecanismo de elección hace muy predecible quién
resultará vencedor. Finalmente, las dos primeras mayorías se sobrerepresentan,
excluyendo que otras opciones puedan alcanzar un sitio en el Congreso.
Existen varios mitos sobre el sistema binominal, pero quizás el que mayor fuerza
ha tomado en estos últimos tiempos sostiene que las dos coaliciones más votadas
se ven beneficiadas por igual con el actual sistema. En otros términos, el
sistema electoral estaría generando distorsiones equivalentes tanto para la
Concertación como para la Alianza por Chile. El estudio pormenorizado de los
resultados electorales desde el retorno a la democracia demuestra que aquello no
es efectivo.
Si consideramos los resultados sólo de la Cámara de Diputados ha existido,
efectivamente, una tendencia de igualación entre las dos coaliciones principales
del país. En el período 1989-2005, ambas coaliciones se ven favorecidas por el
sistema, lo que puede observarse al contratar el porcentaje de votos obtenidos y
el número de escaños en el Congreso. En este ámbito, la Concertación se ha visto
beneficiada en promedio 4,4 puntos, mientras que la Alianza por Chile lo ha
hecho en 4,7 puntos. Es decir, en ambos casos, se presenta una
sobrerepresentación que—como promedio--beneficia a ambas coaliciones en forma
relativamente similar.
Si realizamos el mismo ejercicio con la elección de senadores, la diferencia es
mayor y favorable a la segunda coalición. La Concertación en el mismo periodo se
ha beneficiado en 0,76% mientras que la Alianza por Chile lo ha hecho como
promedio en 8,6 puntos porcentuales. Es decir, en el Senado, la
sobrerepresentación de la Alianza es mayor que los votos efectivamente obtenidos
en las urnas.
Ahora bien, existe otra forma de medir quién gana más con el sistema y es
considerando cuál ha sido la ganancia o pérdida de escaños cuando las
coaliciones aumentan o disminuyen sus votaciones de una elección a otra. En el
caso de la Concertación un alza en la votación de 1 punto porcentual de un
periodo a otro le ha significado una ganancia promedio de 0,42% de escaños. En
cambio para la Alianza por Chile cada punto porcentual que ha ganado le ha
significado un 0,95% de aumento en el número de escaños como promedio. Por su
parte, una caída de 1 punto porcentual para la Concertación le ha significado
una reducción del número de escaños de 0,95% mientras que para la Alianza le
significa un 0,84% de pérdida. En otras palabras, la segunda coalición más
votada siempre sale favorecida ya que, o pierde menos cuando obtiene un menor
número de votos, o gana más asientos cuando incrementa su votación.
Desde el punto de vista de los partidos en competencia, el sistema tiende a
favorecer siempre a los partidos más grandes o que incrementan
significativamente su votación en una elección. Como promedio, los partidos más
favorecidos con el sistema han sido RN, el PDC y el PPD. Sin embargo, el período
1989-2005 se observa una interesante tendencia. Mientras en el año 1989 los
partidos que más se vieron sobrerepresentados fueron RN y el PDC, y en la última
elección los más favorecidos fueron la UDI y el PPD. En el año 89 los más
perjudicados fueron el PC y la UDI, y en el año 2005, el PC y el PDC.
En síntesis, los números muestran que el sistema binominal no favorece a todos
por igual. Siempre favorece en mayor proporción a la segunda coalición más
votada, distorsionando la representatividad del sistema.