El Diario Financiero - Desde la academia
Fecha : 29/12/2006
Claudia Heiss, Ciencia Política, New School for Social Research


La mala justicia

John Grisham fue el autor más vendido en el mundo en la década de los 90. Varios de sus libros -"El informe pelícano", "La firma", "El jurado"-han sido también récords de taquilla. Esta vez, el abogado de Arkansas convertido en escritor de novelas policiales cuyos protagonistas son jueces o abogados, y donde la intriga ocurre en tribunales, corrió el riesgo de cambiar de giro y lanzó su primer libro de no-ficción.

"The Innocent Man: Murder and Injustice in a Small Town" (Doubleday, 2006) lleva 10 semanas en la lista de los más vendidos del New York Times. Y el actor George Clooney, junto a la empresa Warner, ya han comprado los derechos para llevarlo al cine.

El libro parte, como el famoso "A sangre fría" de Truman Capote, en un pequeño pueblo de Estados Unidos remecido por un crimen. Grisham reconstruye el kafkiano funcionamiento del sistema judicial en Ada, Oklahoma, a raíz del crimen de una camarera en 1982 y la posterior sentencia a muerte y a presidio, respectivamente, de dos inocentes.

El supuesto culpable, Ronald Williamson, murió el 2004 a causa de una cirrosis hepática antes de llegar a sufrir la inyección letal, y poco antes de ser absuelto luego que se revisara su caso sobre la base de pruebas de ADN.

La seguidilla de negligencias legales, fallas de la defensa, absurdos judiciales -como aceptar sueños y rumores como evidencia-ofrecen una descorazonadora imagen de la justicia en este pueblo. Algo que Grisham reafirma echando un vistazo a otros casos donde similares irregularidades llevaron a una sentencia igualmente errónea a cadena perpetua de dos inocentes.

A pesar de que el tema es atractivo, al autor le resulta mucho más difícil domesticar la realidad que la ficción. La cuidada trama que Grisham construye en sus textos anteriores se disuelve aquí en una compleja maraña de testigos, víctimas de otros juicios y múltiples personajes que en ocasiones parecen usurpar el papel del protagonista.

Más que sobre Williamson el "inocente", el libro se centra en el destino de cuatro hombres injustamente acusados de dos crímenes diferentes. Mantener el hilo resulta a ratos imposible. El lector tampoco puede descansar en el heroico abogado defensor que, de tratarse de ficción, habría salvado la situación. La defensa del acusado es débil y torpe. Aunque mucho más confuso y desesperanzado que sus novelas, el libro se las ha arreglado para mantener el interés de los lectores, y tal vez atraiga también algo de atención a los problemas concretos del funcionamiento de la justicia.

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