El Diario Financiero - Desde
la academia
Fecha : 20/10/2006
Claudia Heiss, Ciencia Política, New School for Social Research
La ley y el miedo
Cuando alguna actividad o política pública entraña peligros para la salud, el medio ambiente o la seguridad de las personas -aún cuando esos peligros sean estadísticamente improbables o no estén científicamente probados-se considera justificado impedir su realización. Es lo que, desde la década del 1930, se conoce en términos legales como el "principio precautorio".
De acuerdo con este principio, se podría impedir por ejemplo la venta de alimentos modificados genéticamente hasta que haya mayor información respecto a las consecuencias de consumirlos. En una interpretación activa del principio, la necesidad de prevenir el riesgo de una guerra nuclear justificaría el ataque a potenciales agresores como Saddam Hussein, aún sin pruebas fehacientes de que constituyan tal amenaza. El "principio precautorio" equivale a ponerse en el peor escenario posible.
El problema, señala el famoso profesor de derecho de la Universidad de Chicago Cass Sunstein, es que el miedo suele ser mal consejero. "Laws of Fear: Beyond the Precautionary Principle" (Cambridge University Press, 2005) es un ataque directo al uso del principio precautorio. Sunstein utiliza elementos de sicología cognitiva y estudios sobre comportamiento económico para mostrar que el miedo conduce a juicios irracionales y distorsiona la evaluación del riesgo, por lo que debe ser aislado de la toma de decisiones. En lugar del señalado principio, el autor sugiere confiar en el tradicional análisis costo-beneficio, donde un riesgo no probado o estadísticamente insignificante sería descartado frente a beneficios ciertos. Lo contrario, señala, equivale a disparar primero y preguntar después, como ocurre con la idea de la "guerra preventiva".
El capítulo 9 -el último del libro-aborda el dilema de hasta qué punto se justifica sacrificar libertades civiles para enfrentar las amenazas de la "guerra contra el terrorismo" en EE.UU. Sunstein recomienda a los jueces que permitan tal sacrificio sólo en casos previamente autorizados por la ley. Teniendo en cuenta que el miedo es fácilmente manipulable para conseguir fines políticos, señala que es necesario evitar restricciones de libertad que afecten sólo a algunos-usualmente minorías impopulares-y no a todos por igual.
El libro ofrece un oportuno análisis de temas de enorme actualidad. Deja, sin embargo, por resolver la tensión entre democracia y tecnocracia, entre los criterios supuestamente racionales de evaluación del riesgo y las percepciones culturales de amenaza que existen en una sociedad.