El Diario Financiero - Desde
la academia
Fecha : 28/07/2006
Claudia Heiss, Ciencia Política, New School for Social Research
El "fiasco" de Irak
Desde el comienzo de la guerra en Irak, varios relatos periodísticos han destapado historias ocultas sobre las decisiones en torno a esa acción militar. Thomas Ricks, el experimentado corresponsal de defensa del Washington Post, ofrece la contribución más reciente a esta literatura en su nuevo libro "Fiasco: The American Military Adventure in Iraq" (Penguin Press, 2006)
Dos elementos distinguen su versión de otros súper-ventas como "The One Percent Doctrine" (comentado aquí hace dos semanas), "State of War" (columna del 14/02) o "The Assassins' Gate" (comentado en diciembre del 2005). El primero es que sus principales fuentes son militares. Entrevistas e informes de oficiales en terreno contribuyen a mostrar una desalentadora visión al interior de las propias fuerzas armadas estadounidenses. El segundo es que abarca hechos recientes, hasta el primer semestre del 2006, con especial énfasis en la creciente organización de la insurgencia iraquí.
El libro señala que el gobierno consideró el peor escenario posible al evaluar la amenaza que planteaba Hussein, pero un desmedido optimismo respecto de los costos y dificultades de la ocupación. Esto llevó a planes poco realistas y a un despliegue de recursos y tropas insuficiente para los resultados que se esperaba obtener. La consecuencia, sostiene Ricks, fue alimentar la insurgencia y someter a los militares a una presión que los ha dañado severamente como institución.
La invasión a Irak es calificada como posiblemente el peor plan bélico en la historia de Estados Unidos. En la base de este "fiasco" se encuentra la confusión entre dos objetivos: remover a Saddam Hussein del gobierno y cambiar el sistema político del país. "El esfuerzo de Estados Unidos pareció más un golpe de estado de república bananera -afirma-que un plan de guerra a gran escala que reflejara la ambición de una gran potencia de alterar la política de una región crucial del mundo".
Critica así la falta de políticas para conseguir apoyo entre los iraquíes durante los dos primeros años. En cambio, se priorizaron las represalias y la protección de las tropas a cualquier costo. Muchos iraquíes inocentes pagaron el costo de esa estrategia, y el maltrato a prisioneros, incluido el caso de Abu Ghraib, hizo crecer el rechazo a la invasión. El Ejército, señala agudamente el autor, pareció haber olvidado casi todo lo aprendido en Viet Nam sobre contrainsurgencia.