El Diario Financiero - Desde la academia
Fecha : 21/07/2006
Claudia Heiss, Ciencia Política, New School for Social Research


Identidades violentas

Amartya Sen, premio Nobel de economía 1998, se hizo conocido por sus estudios sobre la pobreza, que abordó desde un comienzo a partir de reflexiones más generales sobre la libertad y la naturaleza humana. Su último libro "Identity and Violence: The Illusion of Destiny" (Norton, 2006) es una defensa de la complejidad de las identidades humanas en contra de la tendencia a encasillar a las personas según su pertenencia a una comunidad religiosa o étnica. Esa complejidad es el camino hacia la paz en un mundo donde la violencia y las simplificaciones van de la mano.

Gracias a los instigadores de la violencia surge, por ejemplo, la oposición entre tutsis y hutus en Ruanda. Las personas ya no se identifican como africanos, ruandeses o seres humanos, sino sólo como hutus que odian a los tutsis. Contra esa peligrosa reducción, Amartya Sen señala, siguiendo a Kant, que las personas somos libres de afirmar nuestras múltiples identidades.

Su principal blanco es la emblemática idea del "choque de civilizaciones" acuñada por su colega de Harvard Samuel Huntington. Para Sen, no sólo no existe un "choque", sino que no hay tales "civilizaciones". El conflicto que Huntington percibe es, en parte, generado por sus propias categorías conceptuales. Por eso, la bienintencionada búsqueda de un "diálogo de civilizaciones" -promovida, entre otros, por Naciones Unnidas-es tan responsable como Huntington de este gran malentendido.

En contra de tal reduccionismo, el libro sugiere que se puede ser, por ejemplo, extremadamente religioso y al mismo tiempo una persona moderada en el ámbito político. Por eso, cuando el presidente Bush señala que el Islam es una religión de paz comete la misma falacia que Huntington. Hay musulmanes pacíficos y no pacíficos, dice el autor, porque el Islam como religión no tiene una posición específica al respecto.

El error es reducir a los musulmanes a su dimensión religiosa, sin considerar que son además miembros de una comunidad política, cultural, profesional, es decir, que participan de diversas identidades al mismo tiempo. Los terroristas islámicos buscan reducir todas esas identidades en una. Y Bush, como los promotores del diálogo de civilizaciones, comete el error de tomar esa misma categoría y redefinirla como "una religión de paz".

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