21 Junio 2006 / Crónica - El Diario Financiero
Abraham Lowenthal, reconocido especialista en relaciones entre EE.UU. y América Latina
Chile y su desafío: “Un sistema educacional que ayude a aumentar la movilidad social”
Tras una larga ausencia, estos días el experto regresó a Sudamérica para realizar una investigación que lo llevó a Brasil y Perú, antes de llegar a Chile con la intención de descubrir qué cambios ha experimentado la región desde comienzos de los ’90.
Claudia Heiss
Abraham Lowenthal no es sólo uno de los más reconocidos especialistas en relaciones entre Estados Unidos y América Latina. Es, además, creador de proyectos ambiciosos y eficiente recolector de fondos para llevarlos a cabo. El programa para América Latina del Woodrow Wilson Center y el influyente Diálogo Interamericano deben a esas habilidades su existencia. Ha publicado unos quince libros y cientos de artículos en revistas especializadas. Tras una larga ausencia, estos días regresó a Sudamérica para realizar una investigación que lo llevó a Brasil y Perú, antes de llegar a Chile con la intención de descubrir qué cambios ha experimentdo la región desde comienzos de los ’90. El trabajo se compone de cientos de entrevistas con diferentes actores donde la pregunta central es qué ha cambiado en los últimos quince años.
- Déjeme preguntarle lo mismo que usted pregunta a sus entrevistados en este viaje de investigación por Sudamérica: ¿qué ha cambiado en los últimos quince años?
- Es difícil sintetizar una respuesta. Pero una cosa que llama la atención es que los entrevistados en Brasil y Chile disfrutan la pregunta. Aunque tienen distintas cosas que decir, en general hablan de progreso en el fortalecimiento de las instituciones políticas, el manejo de la economía, cambios en los valores sociales y culturales, todos ellos bienvenidos. En Perú, un país que conozco porque viví allí tres años, la pregunta tiende a poner incómoda a la gente. La reacción es: “Uf, quince años... qué puedo decir.” La percepción es que en los temas más importantes no ha habido avances. Las instituciones políticas en Perú no son más sólidas hoy que quince años atrás. Creo que sí identificamos algunos puntos donde ha habido mejoras, pero el contraste entre la respuesta general que obtuvimos en Perú versus Chile y Brasil es notorio.
- En la conferencia que dictó en Flacso usted dijo que Chile sobresale en muchos aspectos en la región. ¿A qué se refería y cuál podría ser la explicación?
- Chile tiene instituciones políticas que funcionan: partidos, Congreso, poder judicial, sistemas de “accountability”. Y tiene una economía exitosa, diversificada y globalizada. Su ventaja es haber tenido instituciones fuertes por muchas décadas, antes de la crisis de los ’70. En su cultura política los partidos tienen sentido y los liderazgos políticos respetan la esfera económica. Pero es muy impresionante, y sobresale en la región la forma como han superado en los últimos 20 años la profunda polarización y el intenso miedo del pasado. Ahora se necesitan perspectivas innovadoras para pasar a la próxima etapa. Un gran desafío es generar un sistema educacional que contribuya a aumentar la movilidad social, porque hoy la educación es muy segmentada. Me sorprende la paradoja de que tienen una mujer presidenta y mucho debate sobre la paridad, y una de las tasas más bajas de América Latina de participación femenina en la fuerza laboral. Pero estos problemas se están enfrentando de manera interesante. Ciertamente admiro la capacidad que ha tenido Chile de convertir una historia difícil en un futuro promisorio.
Democracia no es exportable
- Usted ha dedicado gran parte de su trabajo a estudiar el impacto de las políticas de Estados Unidos en el fortalecimiento democrático en el mundo. ¿Han fallado esos esfuerzos? ¿Qué le parece el enfoque neo-conservador de promoción de la democracia en Medio Oriente?
- En el libro “Exporting Democracy: The United States and Latin America” analizamos bajo qué circunstancias se han desarrollado estas políticas y cuán exitosas han sido. Y concluimos que Estados Unidos ha sido más efectivo en apoyar transiciones y fortalecer gobiernos democráticos allí donde dinámicas internas ya habían llevado a ese resultado. Es el caso de la transición aquí en Chile, donde el Embajador Barnes y el National Endowment for Democracy sólo agregaron un granito de arena al proceso. La democracia no es un producto de exportación. No ocurre de un día para otro. Surge en sociedades fruto de su propia experiencia en el manejo de sus divisiones y la búsqueda de soluciones. Cuando los neoconservadores u otros sugieren que Estados Unidos, en un plazo breve, va a desarrollar la democracia en sociedades que llevan siglos bajo sistemas autoritarios, incluso monárquicos, yo soy escéptico. El apoyo de Estados Unidos a la democracia es mejor cuando es indirecto más que directo, cuando es multilateral más que unilateral, cuando se sustenta en dinámicas locales y no en un rol central de Estados Unidos.
- Usted ha dicho que Microsoft es más importante hoy para América Latina que los “marines” y que American Airlines es más relevante que la Fuerza Aérea de Estados Unidos. ¿Significa eso que las estrategias geopolíticas o las alianzas antiterroristas que busca Estados Unidos responden a un enfoque obsoleto?
- No he sugerido que la acción gubernamental contra el terrorismo esté obsoleta. Ese párrafo sobre Microsoft se me ocurrió cuando fui a Cuba a participar en un seminario donde yo era el único norteamericano. Y me preguntaba cómo explicar a esa audiencia el cambio en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina. Porque creo que la forma en que los cubanos entienden el papel de Estados Unidos en la región sí está obsoleta. En los ’60, la presencia de Estados Unidos significaba el ejército norteamericano, la embajada, la CIA, el USAID (la agencia de cooperación), el Pentágono. Eso también era así en Chile. Pero hoy, la presencia más importante de Estados Unidos en América Latina son grupos empresariales, grupos de interés, ambientalistas y organismos de derechos humanos. Claro que los gobiernos siguen siendo relevantes para cosas como la defensa contra el terrorismo o para asuntos militares. Pero eso no está en un plano central. Asuntos económicos, de desarrollo y culturales son más relevantes hoy.