El Diario Financiero - Desde la academia
Fecha : 12/5/2006
Claudia Heiss, Ciencia Política, New School for Social Research


¿Cuál sociedad civil?

El concepto de sociedad civil ha adquirido gran protagonismo en las ciencias sociales de las últimas décadas. Estudios sobre la caída del comunismo en Europa del Este y el fin de los regímenes militares en América Latina encontraron en nuevos movimientos sociales y en el ejericicio de una ciudadanía activa las claves para explicar inesperados fenómenos políticos. Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de sociedad civil? El clásico estudio de Jean L. Cohen y Andrew Arato "Civil Society and Political Theory" (MIT Press, 1992) ofrece respuestas iluminadoras. El texto combina un análisis histórico con elementos normativos. Hoy en día, sostienen los autores, la sociedad civil es la única capaz de otorgar legitimidad democrática, lo que refleja un cambio crucial en la cultura política.

El Capítulo 2 reconstruye la historia de este concepto desde el siglo XVIII, cuando emerge como una categoría del pensamiento político moderno. Los moralistas escoceses (Ferguson, Hume, Smith) invierten la idea de Aristóteles de que la política excluye lo económico y elaboran una idea de sociedad civil desde lo material. Más tarde Hegel describe una sociedad civil mediadora entre lo económico privado y el estado. La sociedad civil se covierte en un área de deliberación entre personas autónomas capaces de dialogar como iguales. A partir de entonces, la sociedad civil se entiende como una nueva esfera de la vida pública, cultural y económica que no es estrictamente privada pero tampoco está sometida al estado.

En la segunda parte del libro, los autores refutan argumentos en contra de la sociedad civil para luego rescatar la teoría de la acción comunicativa desarrollada a comienzos de los 80 por Jurgen Habermas. De la obra de Habermas rescatan el papel de la sociedad civil en la búsqueda de los ideales de libertad, pluralismo y auto realización.

El libro rechaza tanto el realismo tecnocrático como las propuestas revolucionarias utópicas, proponiendo un camino intermedio hacia a la formación democrática de voluntades colectivas. La sociedad civil aparece como un ámbito destinado a limitar el campo de acción de las esferas económica y estatal, pero no a usurpar sus funciones. En este sentido, la sociedad civil de Cohen y Arato es una fuerza que puede reformar instituciones, pero siempre desde dentro del sistema democrático y los principios liberales del pluralismo de valor.

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