El Diario Financiero - Desde la academia
Fecha : 21/4/2006
Claudia Heiss, Ciencia Política, New School for Social Research


Cómo construir una nación

Estados Unidos, la tierra del "sueño americano", vive hoy un fuerte debate sobre la inmigración, esta vez sobre el papel que juegan los latinos en la cultura y la economía de ese país. En medio de esta discusión, un nuevo libro de Aristide Zolberg -profesor de ciencia política y director del Centro Internacional para la Migración, Etnicidad y Ciudadanía de la New School for Social Research- ofrece importantes herramientas de análisis.

Desde una mirada histórica y teórica, "A Nation by Design" (Harvard University Press, 2006) sostiene que las política de inmigración han sido determinantes en el proceso de formación de la identidad nacional de los estadounidenses.

En Europa, explica Zolberg, la formación del estado nación requirió una identidad común capaz de unir a pueblos con lenguajes y costumbres diferentes. "En el viejo mundo, la gente venía con un territorio" dice. La construcción de la nación se produjo por la expansión terrritorial desde un centro de poder, como París, Londres o Madrid, hacia regiones contiguas. Junto con esa expansión vino el proceso de absorber a nuevas poblaciones bajo una misma identidad. Así, los normandos se convirtieron en franceses, los castellanos en españoles y los escoceses en británicos.

En Estados Unidos, el proceso análogo de unificación nacional y creación de una identidad común tuvo que ver con decisiones respecto de la inclusión y exclusión de personas llegadas desde otras latitudes. Según esta interpretación, la "nación" estadounidense se auto-constituyó por medio de políticas migratorias y de incorporación o exclusión de los recién llegados dentro de esa identidad nacional y membresía política.

De esta manera, Zolberg afirma que la auto-creación de Estados Unidos responde a decisiones explícitas respecto de quién conformaría el país. Los habitantes autóctonos fueron violentamente eliminados, masas de trabajadores fueron importados de Africa y simultáneamente excluidos de la identidad nacional, y se promovió la llegada de europeos.

A diferencia de lo que ocurrió con otros países de origen colonial, las políticas migratorias no fueron controladas por la metrópoli imperial, sino tempranamente asumidas por los propios criollos.

El libro es una interesante exploración de las dinámicas políticas que se esconden bajo las políticas migratorias estaodunidenses, en especial durante los años que siguieron a la Independencia. Un debate que hoy cobra renovada relevancia para entender las complejidades de este país de inmigrantes.

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