El Diario Financiero - Desde
la academia
Fecha : 7/4/2006
Claudia Heiss, Ciencia Política, New School for Social Research
¿Globalización sin desarrollo?
El premio Nobel de economía y ex vicepresidente del Banco Mundial Joseph Stiglitz continúa afinando su posición respecto al libre comercio y la globalización en su nuevo libro "Fair Trade for All: How Trade can Promote Development" (Oxford University Press, 2006), escrito junto al investigador de la London School of Economics Andrew Charlton.
Esta vez, y a diferencia del superventas "Globalization and its discontents", el énfasis no son las críticas al funcionamiento de los mercados globales, sino la esperanza de que, tomando las provisiones adecuadas, la globalización pueda beneficiar a los países más pobres.
Desde la Universidad de Columbia, donde enseña, Stiglitz viene hace años pregonando su desencanto con lo que considera reglas injustas del comercio internacional, que benefician a los países desarrollados y perjudican a los del tercer mundo.
Y aunque en este nuevo libro se muestra escéptico respecto de la agenda de desarrollo planteada por la Organización Mundial del Comercio a partir de la Ronda de Doha, en Noviembre de 2001, intenta una mirada propositiva, y sugiere medidas tendientes a hacer más justo el comercio global.
La principal queja-que en Chile conocemos muy bien-es que las grandes potencias exigen rebajas tarifarias y apertura comercial a los demás, pero al mismo tiempo mantienen enormes subsidios agrícolas o textiles, y acusan de dumping a las exportaciones que los amenazan.
La idea de que bastaría eliminar las trabas al comercio global para que las industrias más competitivas reemplazaran a las menos rentables, beneficiando en última instancia a todos, ha quedado descartada a la luz de la experiencia. La globalización ha aumentado la brecha entre países ricos y pobres, generando masivas reacciones proteccionistas entre los últimos.
La solución no es terapia de shock y más apertura, como muchos pensaba a comienzos de los 90. Por el contrario, Stiglitz y Charlton argumentan que los países más vulnerables requieren estrategias graduales de liberalización económica, que les permitan transitar hacia economías abiertas sin grandes traumas. En este proceso, los países ricos tienen una tarea crucial, tanto ayudando a los países que desarrollan estrategias de apertura como eliminando sus propias barreras comerciales.
Dos aspectos resaltan en esta nueva mirada a la globalización: por un lado, la dimensión ética, según la cual reglas del juego equitativas son necesarias para dar legitimidad a los procesos de apertura comercial. Por otro, la necesidad de crear las condiciones institucionales y materiales necesarias para acompañar este proceso. Sin escuelas, caminos y un estado que funcione es imposible pensar en una globalización existosa.