El Diario Financiero - Desde la academia
Fecha : 3/3/2006
Claudia Heiss, Ciencia Política, New School for Social Research


Diálogo entre civilizaciones

Las masivas represalias musulmanas por las caricaturas danesas parecen dar, una vez más, la razón a quienes ven a Occidente y al Islam enfrascados en un “choque de civilizaciones”, la expresión tan exitosamente acuñada por Samuel Huntington hace una década.

En “Cosmopolitanism: Ethics in a World of Strangers” (W.W. Norton, 2006) el filósofo de la Universidad de Princeton Kwame Anthony Appiah rechaza la existencia de tal choque y opina que se ha exagerado el poder de la diferencia en desmedro del valor de la unidad. En su nuevo libro, el primero no dirigido a un público especializado, este reconocido autor deposita en la conversación la esperanza de encontrar caminos hacia la tolerancia y la aceptación de las diferencias.

Conversar no implica llegar al consenso, pero sí genera un espacio de encuentro que ayuda a entender al otro y ver que existen distintas formas razonables de ver el mundo. El argumento es sorprendentemente pragmático. No propone que el diálogo razonable permita encontrar la verdad, sino que en el proceso de conversar surge una sensibilidad acerca de las preocupaciones del otro y una disposición a transar. La conversación suaviza el encuentro entre principios diferentes y hasta antagónicos. La clave del intercambio no está en la razón, sino en la familiaridad.

Appiah invita a resucitar el cosmopolitismo, una doctrina desarrollada en el Siglo IV A.C. que ha sobrevivido en los principios de la Ilustración, la Revolución Francesa, la idea kantiana de una liga de naciones y la declaración de derechos humanos de la ONU.

A través de esta doctrina, pretende encontrar un equilibrio entre los valores de la universalidad y la diferencia, dos polos que dividen a la filosofía política actual. Por eso se sitúa en una posición intermedia entre el universalismo abstracto de la teoría liberal clásica y el relativismo moral de los multiculturalistas. El resultado es un “cosmopolitismo enraizado”, un multiculturalismo liberal en la senda del pluralismo de John Stuart Mill.

A diferencia de la mayor parte de los trabajos recientes sobre estos asuntos, el mensaje de Appiah es optimista: apunta a la posibilidad de entendimiento entre los pueblos. Pero ese entendimiento requiere dejar de interpretar cada acto de violencia que se produce en el mundo como expresión de un choque de civilizaciones.

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