El Diario Financiero - Desde la academia
Fecha : 6/1/2006
Claudia Heiss, Ciencia Política, New School for Social Research


Inventando una constitución

¿Es posible mejorar la vida de las personas por medio del diseño institucional? Identificar si son las instituciones las que determinan la vida política o si más bien el sistema político determina las instituciones es como preguntarse qué surge primero: el huevo o la gallina. Las instituciones son endógenas a los procesos políticos de una sociedad, pero al mismo tiempo ayudan a definirla y limitan las opciones disponibles a sus actores.

El actual debate en torno a la elaboración de una constitución escrita para Israel es un buen ejemplo de este problema. Mientras las reformas constitucionales del 2005 reflejaron a través del Congreso un consenso amplio de la sociedad chilena, la discusión en Israel no hace más que poner de relieve las profundas divisiones de la sociedad israelí. Tras la declaración de independencia de 1948, Israel se comprometió a elaborar una carta fundamental escrita. Sin embargo, el país terminó siguiendo el modelo británico donde las premisas constitucionales se encuentran diseminadas en diversas leyes y precedentes.

El punto más conflictivo para la elaboración de una constitución ha sido, en este caso, la separación religión-estado. Una propuesta que establezca claramente esta división ha demostrado ser inviable. Como resultado, los dos pre-proyectos que existen hoy-uno elaborado por la Comisión de Constitución del parlamento israelí y el otro por un centro de estudios- declaran esta separación para luego señalar que los tribunales no estarán obligados a seguir la norma constitucional en sus fallos. Ello desvirtúa por completo la iniciativa y podría redundar en un sistema más débil que el actual en términos de la protección de la libertad religiosa.

La apurada imposición de normas negociadas desde arriba por algunos sectores no resolverá estas profundas diferencias. El proceso constitucional debe ser inclusivo y representar la posición de grupos árabes, inmigrantes y sectores liberales que hoy se sienten marginados.

El caso sugiere tres posibles generalizaciones: primero, que ante la inestabilidad se tiende a buscar respuestas en el diseño institucional con la esperanza de que nuevas normas ayudarán a resolver el problema. Sin embargo, parece necesario preguntarse por el problema político antes de intentar imponer una nueva constitución. Segundo, que no es posible adoptar una constitución democrática y representativa sin un amplio debate público. Y por último, que una modificación constitucional puede perpetuar el statu quo en lugar de modificarlo, como ocurriría si se aprueba alguno de los proyectos constitucionales conocidos hasta hoy.

Hosted by www.Geocities.ws

1