El Diario Financiero - Desde
la academia
Fecha : 16/12/2005
Claudia Heiss, Ciencia Política, New School for Social Research
Rescatando a Carl Schmitt
La primera experiencia alemana con la democracia parlamentaria terminó en desastre: la llegada de Hitler al poder y la suspensión de todas las garantías del estado de derecho. Sin embargo, ese breve experimento que fue la República de Weimar entre 1919 y 1933 se convirtió en el caso emblemático para estudiar las crisis constitucionales contemporáneas.
Por su colaboración con el régimen Nazi, un gran analista de esa crisis, el jurista Carl Schmitt, fue por muchos años anatema en la academia estadounidense. Pero su marginación no impidió que autores como Clinton Rossiter usaran, sin nombrarlo, sus estudios acerca del colapso de la República de Weimar.
En las últimas décadas, esa situación se ha revertido. Las críticas de Schmitt al positivismo jurídico y al constitucionalismo liberal han generado un creciente interés e inspirado numerosos estudios acerca de los problemas que encierran las democracias liberales hoy en día.
La profesora de la Universidad de Pennsylvania y doctora en ciencia política por la London School of Economics, Ellen Kennedy, ayuda a entender la relevancia de Schmitt y su sofisticada crítica al liberalismo constitucional con su último libro "Constitutional Failure: Carl Schmitt in Weimar" (Duke University Press, 2004).
Kennedy recapitula lo más importante del pensamiento político y jurídico de Schmitt desde la década de 1910 hasta la caída del Nazismo. En un recorrido cronológico por sus principales obras, reconstruye su teoría del estado, su concepto de norma y excepción y sus influyente nociones de soberanía y poder constituyente.
Schmitt se opone al positivismo legal, al que critica su intento de situar la ley en un nivel abstracto y autorreferente de supuesta validez objetiva. Tal esquema puede funcionar en situaciones de normalidad, dice, pero no durante situaciones de excepción. Por el contrario, intenta mostrar que el constitucionalismo liberal es producto de una evolución histórica concreta y de cambiantes relaciones de poder que provienen del estado absolutista europeo. Si bien los regímenes constitucionales intentan subvertir principios monárquicos contrarios al pluralismo y la soberanía popular, heredan sin querer rasgos absolutistas como la unidad estado-nación, generando contradicciones insalvables. En consecuencia, el liberalismo es incapaz de ofrecer una teoría adecuada del estado y la soberanía.
Ellen Kennedy muestra que los problemas de Weimar son los problemas del constitucionalismo contemporáneo y sitúa a Carl Schmitt como una importante contribución al debate sobre los límites y dificultades de la democracia liberal.