El Diario Financiero - Desde
la academia
Fecha : 02/12/2005
Claudia Heiss, Ciencia Política, New School for Social Research
Sobre el origen de la guerra en Irak
El corresponsal de la revista The New Yorker George Packer cubrió en terreno la guerra en Irak desde comienzos de la invasión norteamericana. Como muchos, al principio apoyó los intentos del gobierno de George W. Bush por cambiar el futuro político del Medio Oriente a través de la intervención militar. La idea de llevar por primera vez la democracia a la zona y poner fin a regímenes represores parecía una causa noble. Con el paso del tiempo, sin embargo, llegó a ver la creciente guerra de guerrillas en ese país como un desastre para Estados Unidos y un fracaso de su política exterior.
En su nuevo libro sobre la invasión y ocupación de Irak "The Assassins' Gate: America in Iraq" (Farrar, Straus and Giroux, 2005), Packer recurre a su experiencia en la zona y a las entrevistas que realizó, en las primeras etapas de la ocupación, a un amplio espectro de ciudadanos iraquíes. Aunque está de acuerdo con algunos de los argumentos iniciales para justificar la guerra -como deja entrever su descripción detallada de la crueldad y el sadismo de Saddam Hussein hacia sus compatriotas-, el autor concluye que la pretensión de ganarse "el corazón y la mente" de los iraquíes fue un completo fracaso.
El libro descansa, como ha señalado el periodista Cristopher Hitchens, en tres pilares: primero, los orígenes intelectuales de la guerra. Segundo, un resumen del debate político que antecedió a la invasión. Y tercero, una descripción de primera fuente de las consecuencias de estas decisiones, tal como las han experimentado iraquíes y fuerzas internacionales en la zona.
Emocionados relatos en torno a la muerte de soldados estadounidenses se combinan con una acuciosa investigación de los orígenes intelectuales de la invasión. Packer rastrea las ideas y acciones de los neoconservadores en centros de estudios, la Casa Blanca y el Pentágono. De esta manera muestra la lucha que se generó en torno a Irak entre las ideas revolucionarias de los "necons" y la más tradicional vertiente "realista" del pensamiento Republicano. La primera fue la que finalmente se impuso, logrando incluso convencer al propio vicepresidente Dick Cheney de cambiar de bando.
Packer tuvo acceso a informes y documentos de instituciones como el American Enterprise Institute, que propiciaron la intervención norteamericana para generar un cambio de régimen en Medio Oriente. Al mismo tiempo que simpatiza con las víctimas de la ocupación, refleja también el sufrimiento de los soldados y de las propias autoridades estadounidenses en Irak. A lo que sin embargo no pone la atención debida es al papel de las multinacionales que se han beneficiado de la invasión.