El Diario Financiero - Desde
la academia
Fecha : 04/11/2005
Claudia Heiss, Ciencia Política, New School for Social Research
Discriminación positiva
Parte de la discusión actual sobre la reforma al sistema electoral chileno apunta a hacer que el parlamento sea más representativo de la sociedad: que sus integrantes reflejen la diversidad de posiciones políticas que existen en el país. Menos se ha discutido si queremos que el Congreso se parezca también a la población en términos del número de mujeres o de miembros de pueblos indígenas.
La desigualdad histórica de la mujer o los indígenas en el acceso al poder pone en el tapete medidas como la discriminación positiva o los sistemas de cuotas. Esos mecanismos introducen un elemento de desigualdad en pro de grupos marginados con dos fines: reparar una injusticia histórica que mantiene a grupos desaventajados en una situación de marginación, y fomentar el pluralismo como un bien en sí mismo.
En EEUU, la discriminación positiva hacia la pobalción afroamericana ha despertado acalorados debates en años recientes, cuando se puso en jaque la política de privilegiar la admisión de postulantes negros a las universidades. El cientista político de Columbia Ira Katznelson contribuye nuevos y reveladores antecedentes a esta discusión y formula una demoledora defensa de la discriminación positiva en su nuevo libro "When Affirmative Action Was White: An Untold History of Racial Inequality in Twentieth-Century America" (W.W. Norton, 2005).
Con abundante evidencia histórica, el profesor culpa a las políticas sociales y sindicales del New Deal en los años 30 y 40 de la inequidad entre blancos y negros hoy. Contra la difundida idea de que el surgimiento del estado de bienestar contribuyó a mejorar la igualdad de oportunidades, Katznelson muestra cómo las políticas de seguridad social y financiamento habitacional ayudaron a los blancos a salir de la pobreza, mientras condenaban a los negros a permanecer en ella.
El sistema de protección social se focalizó a los trabajadores industriales, casi todos blancos, dejando fuera a los trabajadores del campo y al servicio doméstico, mayoritariamente negro. El apoyo a la vivienda ayudó a que los blancos se hicieran propietarios y generó un proceso en cadena de creciente inequidad. Con esas reformas sociales y económicas, los pobres que pudieron acceder a la clase media fueron los pobres blancos. La influencia de los segregacionistas del sur en el partido Demócrata influyó en que el Estado de Bienestar ejerciera una "discriminación positiva" hacia los blancos dejando fuera de sus beneficios a los negros. El mapa racial de la pobreza hoy es fruto de esa política asistencial 60 años atrás. El gobierno tiene el deber de compensar a la población afroamericana por el daño causado por esas injusticias, y la discriminación positiva a favor de los negros avanza en esa dirección.