El Diario Financiero - Desde
la academia
Fecha : 21/10/2005
Claudia Heiss, Ciencia Política, New School University
Esa otra gran reforma
La reciente aprobación de las reformas constitucionales parece haber reavivado el interés de la ciencia política por el proceso institucional chileno. La revista Latin American Politics and Society (LAPS), una de las más influyentes publicaciones académicas sobre política latinoamericana, incluye el reciente artículo de Fredrik Uggla "'For a Few Senators More'? Negotiating Constitutional Changes During Chile's Transition to Democracy." (LAPS 47: 2).
Afiliada a la Universidad de Miami, la revista ha sido calificada por el profesor Michael Coppedge como "lectura obligatoria" para cualquier cientista social o político que se especialice en América Latina. Según el destacado académico John Carey, es la mejor fuente en inglés sobre investigación reciente en ciencias sociales relacionada con la región.
Uggla, graduado de la universidad sueca de Upsala, se hace cargo de la escasez de análisis disponibles sobre el proceso de negociación que condujo a las cruciales reformas constitucionales de 1989 en Chile. Su marco de discusión es el debate teórico que divide a la ciencia política entre quienes creen que lo más importante son las decisiones de actores claves en un proceso de negociación, y quienes piensan que esas decisiones son relativamente irrelevantes frente a factores estructurales de largo plazo.
Los primeros, desde la "teoría de juegos", apuntarían a las decisiones estratégicas que tomaron determinados representantes de la Concertación y del régimen militar. Los segundos, desde un esquema de "sendero dependencia" donde unas acciones llevan a otras limitando las opciones disponibles, considerarían estas decisiones severamente restringidas por el marco de la Constitución de 1980. Si bien la transición chilena se presentó en un comienzo como un modelo de cambio de régimen exitoso, análisis posteriores han notado los puntos débiles del proceso, y las restricciones políticas que dejó como herencia.
El artículo concluye que la Constitución del 80 fue el factor institucional clave en determinar las opciones de la reforma. Sin embargo, sostiene que había distintos caminos al alcance de quienes participaron en la negociación. Las decisiones se tomaron, en última instancia, en función del poder político de cada uno. Fue la esperanza de que una vez recuperada la democracia habría reformas más drásticas a la Carta Fundamental lo que inspiró a la Concertación a aceptar el acuerdo. Un estudio sobre la concreción de ese anhelo con las reformas del 2005 tendría que estudiar por qué tardó 15 años en cumplirse esa promesa.