El Diario Financiero - Desde
la academia
Fecha : 30/09/2005
Claudia Heiss, Ciencia Política, New School University
Constitución y cambio
Si la venerada constitución estadounidense no puede librarse del pecado original de la esclavitud, menos puede la chilena ignorar la ilegitimidad de origen de haber sido escrita y aprobada en dictadura. Pero, ¿qué es lo que en verdad importa en una carta fundamental? ¿las condiciones de su creación o el uso que se le da? El pasado sábado 17, junto con firmar las enmiendas a la Constitución de 1980, el Presidente Ricardo Lagos afirmó que el texto refundido era una nueva constitución. De esta manera, el presidente pareció privilegiar la segunda opción.
En EEUU, esta disyuntiva se ha traducido en dos importantes teorías sobre la interpretación. Por un lado, los originalistas proponen el apego ya sea a la letra del texto o a las intenciones del constituyente. Esta visión suele asociarse con posturas conservadoras. Por el otro, la teoría de la constitución viva sugiere que el significado del texto constitucional depende de los cambiantes consensos sociales y de las condiciones en que se interpreta. En esa línea, Bruce Ackerman ha dicho que en el curso de los dos últimos siglos, la Corte Suprema ha dado distintas interpretaciones a las abstracciones y formulaciones crípticas de la Constitución, ratificando de esa manera una serie de grandes transformaciones en el sistema de gobierno estadounidense.
A pesar de identificarse con posiciones políticas más bien progresistas, el profesor de Yale Akhil Reed Amar acaba de lanzar un libro que se sitúa del lado del originalismo: "America's Constitution: A Biography" (Random House, 2005) El libro parte con un relato histórico de la convención constituyente y su proceso de ratificación, para luego dedicar la mayor parte de sus 600 páginas a un detallado análisis del texto, artículo por artículo y enmienda por enmienda. El profesor Amar ofrece una lectura entre líneas de este breve escrito, orientada a dilucidar las ideas detrás de las palabras y entender la tradición histórica, intelectual y política que los constituyentes plasmaron en el texto. A pesar de su espíritu de veneración del pasado, el libro ofrece reflexiones relevantes a discusiones actuales en torno a la guerra contra el terrorismo, las nominaciones a la Corte Suprema, y la separación iglesia-estado.
Si bien es cierto que las leyes y las constituciones siempre tienen consecuencias imprevisibles, como podrían argumentar los constituyentes de 1980 respecto del actual uso de su texto, también parece innegable que el origen no es irrelevante. El propio Ackerman, que ve en la constitución un documento en constante evolución, sostiene que la fundación es, finalmente, la fuente de la constitución viva. En este sentido, valorar las enmiendas no puede llevar a desconocer la relevancia de las condiciones históricas del origen.