El
Diario Financiero
Desde la academia, por Claudia Heiss
Fecha : 20/5/2005
El reciente
ingreso a la carrera presidencial de un político–empresario ofrece una buena
oportunidad para un debate serio sobre la relación entre el lucro privado y el
bien público. El tema ha tenido un papel importante en el pensamiento de
teóricos de la política desde Aristóteles a los Federalistas. En América Latina,
la tortuosa relación entre negocios y Estado le ha quitado por años el sueño a
quienes estudian los desafíos para la consolidación democrática de la región.
Un nuevo aporte a este pertinente debate es el reciente libro “Business Politics
and the State in Twentieth-Century Latin America” (Cambridge University Press,
2004), del profesor Ben Ross Schneider.
Doctorado por la Universidad de Berkeley en 1987, Schneider ha dedicado su
carrera a estudiar las políticas económicas en América Latina, la influencia que
tienen en ellas las cúpulas burocráticas, y cómo afecta esta situación tanto al
desarrollo económico como al sistema democrático. El reciente lanzamiento se
suma así a trabajos anteriores como “Business and the State in Developing
Countries”, del que participó como co-editor en 1997.
Esta vez, el autor compara la relación negocios-política en cinco países a lo
largo del último siglo, y concluye que las organizaciones empresariales han
resultado ser más eficientes para organizarse e influir políticamente en Chile,
Colombia y México que en Argentina y Brasil. En el intento por explicar esa
diferencia, Schneider desarrolla un modelo basado en el efecto acumulativo, a lo
largo de extensos períodos históricos, de distintas acciones emprendidas por
agentes del Estado.
El peso explicativo está, entonces, más del lado del Estado que de la sociedad
civil. Pero así como un Estado fuerte contribuye a moldear al sector
empresarial, la naturaleza de las agrupaciones de negocios determina también su
influencia en el diseño de políticas públicas. El autor concluye que las
organizaciones más amplias y sólidas son las que ofrecen mayores garantías para
que el sector público logre concertar decisiones económicas con los empresarios.
Y cuando se logra ese consenso, las políticas tienen mayor probabilidad de ser
exitosas.
El libro busca no sólo explicar las diferencias en las relaciones empresa-Estado
entre los países que compara, sino también entender cómo esas diferencias
influyen en el diseño de las políticas públicas y en la calidad de la
democracia. Ante la proximidad de las elecciones presidenciales, los evidentes
déficit de transparencia en la relación entre dinero y política que existen en
Chile deberían convertirse en un tema central de discusión.