El Diario Financiero - Desde
la academia
Fecha : 6/5/2005
Claudia Heiss, Political Science Department, New School University
¿Tiene hoy la OEA oportunidades reales para contribuir a la defensa y promoción de la democracia en América Latina? Y si es así, ¿qué desafíos debe enfrentar? Estas son las preguntas que se han planteado los investigadores canadienses Andrew F. Cooper y Thomas Legler. El fruto de su esfuerzo por entender el rol de la OEA en la democratización de los países de la región será la publicación en diciembre próximo del libro “Intervention Without Intervening?: The OAS Defense and Promotion of Democracy in the Americas” (Palgrave Macmillan, 2005).
Andrew Cooper, profesor de ciencias políticas y director asociado del Centro para la Innovación en la Gobernabilidad Internacional, ha participado antes en la edición de numerosas publicaciones académicas sobre asuntos internacionales, Naciones Unidas y la política exterior canadiense. Thomas Legler, coordinador del programa de relaciones internacionales de Mount Allison University, se ha especializado en la promoción internacional de la democracia en las Américas y el papel facilitador de la OEA durante las crisis en Perú, el 2000, y Venezuela, a partir de 2002. La dupla parece inmejorable para analizar los prospectos de la Organización de Estados Americanos en este tema.
En 240 páginas, los investigadores pasarán revista a los esfuerzos multilaterales en pro de la democracia al interior de la OEA, analizando su evolución en el tiempo. También buscarán extraer lecciones de esta experiencia aplicables a otros contextos de la política multilateral.
Además de estas observaciones, los autores se han propuesto un desafío teórico: superar la tradicional división que separa el estudio de la política comparada -que busca en factores internos la explicación de procesos o fenómenos políticos- del estudio de las relaciones internacionales. Los autores esperan desarrollar en este libro herramientas conceptuales que permitan a quienes estudian los procesos de democratización pasar del énfasis en las variables internas al análisis de los factores transnacionales que influyen en estos procesos.
Una premisa central del trabajo es que las acciones de cooperación para la democracia que desarrollan la OEA, el Grupo de Río, los gobiernos extranjeros y las ONGs es cada vez más relevante. Por eso, Cooper y Legler proponen utilizar un enfoque que permita considerar al mismo tiempo factores externos e internos.
Es importante relevar el papel que le cabe a la OEA en la promoción de la democracia. La OEA, como la ONU, es un foro político multilateral irreemplazable. Sin embargo, igual que su par de Nueva York, la OEA enfrenta hoy serios desafíos. Sólo si se sacude el polvo y logra modernizar su gestión podrá espantar definitivamente los presagios de quienes vienen desde hace un tiempo vaticinando la decadencia de los organismos multilaterales.