El Diario Financiero - Desde
la academia
Fecha : 24/12/2004
Claudia Heiss, Political Science Department, New School University
La persistente división entre Europa y Estados Unidos ocupa un lugar prominente en los balances de fin de año. Mientras se expande y fortalece la Unión Europea, potencial contrapeso al poder estadounidense, la reelección de Bush plantea dudas acerca de las intenciones de la Casa Blanca de generar políticas multilaterales.
Entre voces mayoritariamente pesimistas a ambos lados del Atlántico, sorprende el optimismo que muestra el historiador británico Timothy Garton Ash en su nuevo libro “Free World : America, Europe, and the Surprising Future of the West” (Random House 2004). Como director del Centro de Estudios Europeos del St. Antony's College de Oxford y miembro de la Hoover Institution de Stanford, Garton Ash tiene la ventaja de conocer por dentro la vida política e intelectual en los dos continentes.
Es desde esa experiencia que el autor se plantea hacer una historia del presente, donde la realidad resulta bastante más compleja de lo que voceros de los distintos gobiernos suelen presentar.
A través del fascinante relato de fragmentos de la historia de las relaciones entre Estados Unidos y Europa, Garton Ash muestra que es imposible reducir la visión de mundo a una posición unánime o a las opiniones predominantes en un gobierno. A nivel de las personas, dice, son muchos más los valores compartidos que las diferencias políticas. Por eso, para él Europa y EEUU no son dos polos del primer mundo que se alejan cada vez más, sino dos pilares de un mismo Occidente.
La posición de Gran Bretaña en ese contexto juega un papel crucial. El autor intenta demostrar que su país no ha venido propiciando una alianza con Estados Unidos a expensas del continente, sino que ha extendido siempre un brazo en cada dirección. En este sentido, el intrés por la unidad europea y la alianza con Estados Unidos aparecen como un elemento de continuidad de la política exterior británica.
Timothy Garton Ash se hizo conocido por sus estudios sobre la caída del comunismo y los movimientos sociales de comienzos de los 90 en Europa del Este. En este nuevo libro, el autor intenta una vez más dilucidar la lógica del escenario internacional tras el fin de la guerra fría. La imagen final es la de sociedades complejas con mucho más en común que diferencias, y con una Gran Bretaña que hace de puente en ocasiones en que liderazgos polítcos o intereses coyunturales tienden a distanciar a sus dos aliados.