El Diario Financiero - Desde la academia
Fecha : 15/10/2004
Claudia Heiss, Political Science Department, New School University


A un año de publicar en Estados Unidos “The Pinochet File”, el investigador Peter Kornbluh acaba de lanzar en Barcelona la edición castellana “Pinochet: los archivos secretos” (Crítica, 2004). La traducción, que ya está disponible en Chile, es mucho más breve que el original porque reproduce un número considerablemente menor de fotografías de los documentos originales -todos en inglés- que forman el corazón del libro. En lo demás, los cambios son mínimos.

Este lanzamiento debiera ser bienvenido por los investigadores chilenos, docentes, periodistas y público en general. Más de 24 mil documentos oficiales de distintas agencias del gobierno de Estados Unidos han sido recientemente desclasificados al amparo de la ley sobre libertad de información, el Freedom of Information Act (FOIA) que obliga a los organismos de gobierno a hacer públicos sus registros, luego de un tiempo prudente. La Biblioteca Nacional, en Santiago, alberga copias de estos documentos, que languidecen en los archivos porque su volumen y la barrera del idioma hacen muy difícil el acceso.

El ágil relato de Kornbluh ofrece una puerta de entrada a la historia de las relaciones entre Estados Unidos y Chile en los años de la Unidad Popular y los inicios del régimen militar. El texto se enmarca en el trabajo de recuperación, recopilación y difusión de documentos oficiales desclasificados que viene realizando Kornbluh desde el “Proyecto Chile” del National Security Archive. En Estados Unidos, los documentos desclasificados tuvieron gran impacto por el papel de la administración Nixon, y en particular de Henry Kissinger, en América Latina. Pero la desclasificación de información sobre asuntos políticos no sólo ha tenido repercusiones en la opinión pública, sino que ha abierto nuevas interpretaciones sobre la historia de la política exterior de Estados Unidos.

El acceso a fuentes originales es un elemento central para la reconstrucción histórica y el análisis político bien fundado. Los legisladores chilenos deberían preguntarse qué pueden hacer por garantizar que las futuras generaciones puedan consultar los documentos de sus propios gobiernos. Aunque Chile está a años luz de una norma como el FOIA, el país debería iniciar un debate sobre normas de desclasificación de material de inteligencia.

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