El Diario Financiero - Desde la academia
Fecha : 1/10/2004
Claudia Heiss, Political Science Department, New School University


En 1992 Art Spiegelman ganó un premio Pulitzer por su libro de comics “Maus”, sobre el Holocausto. De paso, dio un nuevo prestigio a un género usualmente considerado por los críticos como un arte menor, indigno de consideración. El Pulitzer dio a Spiegelman un lugar en la escena cultural neoyorkina e internacional. Desde su sitial en la fama, el dibujante publicó algunos ensayos y creó numerosas portadas para la revista The New Yorker, pero no volvió a producir una obra de la magnitud de su libro debut.

Hasta que vino el remezón del 11 de septiembre de 2001. Doce años después de “Maus”, Spiegelman vuelve con “In the Shadow of No Towers” (Pantheon, 2004). Como “Maus”, este relato sobre el atentado a la Torres Gemelas combina elementos autobiográficos con una particular mirada a hechos históricos. Pero si “Maus” era más bien un recuento de las experiencias de sus padres en la Segunda Guerra Mundial, el nuevo libro de historietas tiene la inmediatez de un hecho reciente, vivido violentamente por el autor.

Spiegelman presenció de cerca, desde su departamento en los alrededores del World Trade Center, el colapso de las torres ese soleado martes por la mañana. El polvo blanco que flotó por días sobre el sur de Manhattan es lo más parecido, entre las vivencias del autor, al humo de los crematorios de Auschwitz. Los textos y dibujos expresan rabia contra los terroristas y contra la explotación política de los ataques por parte de la administración Bush.

Aunque los paralelos entre este libro y el anterior, entre el Holocausto y el atentado a las torres, son inevitables, Spiegelman parece querer evitar comparaciones. Las vivencias del padre no son las del hijo. “Maus” e “In the Shadow of No Towers” comparten un tono nostálgico, pero difieren en tamaño y formato. La mezcla de estilos del segundo -que incluye citas a viejas viñetas de periódicos- contrasta drásticamente con la homogeneidad gráfica del primero.

Muchos recuerdan la portada del New Yorker en que, a pocos días de los atentados, Spiegelman condensó el horror en la imagen de dos torres negras sobre un fondo negro. Este nuevo libro muestra el poder expresivo de combinar el dibujo y la palabra, y contribuye a reivindicar el comics como una forma efectiva de expresar ideas.

Hosted by www.Geocities.ws

1