El Diario Financiero - Desde la academia
Fecha : 3/9/2004
Claudia Heiss, Political Science Department, New School University


Para las personas interesadas en entender el siglo XX, Eric Hobsbawm es lectura obligatoria. El historiador británico de 87 años ha escrito algunas de las más influyentes interpretaciones sobre la historia contemporánea, desmenuzando temas como el surgimiento de la nación y los nacionalismos, las corrientes revolucionarias y la expansión de los imperios. Su aporte más célebre es la idea del “siglo corto”, que va desde el inicio de la Primera Guerra en 1914 hasta la caída del muro de Berlín en 1989.

En su último libro, Hobsbawm mezcla sus ideas sobre los hechos que han marcado los destinos del planeta en las últimas décadas con las emociones personales en torno a ellos. En la biografía “Interesting Times: A Twentieth-Century Life” (Pantheon, 2003), el autor relata la experiencia de crecer en la Alemania pre-Nazi, y de vivir de cerca las revueltas estudiantiles de París en Mayo del 68. Se refiere también a su adhesión a las ideas de la revolución Soviética, y a su desencanto antes los horrores del estalinismo.

Para ser la autobiografía de un académico, es un libro lleno de aventuras. Hobsbawm habla de sus amigos, sus impresiones de la vida social y cultural en distintas ciudades, y de su gusto por el jazz. También reflexiona sobre su carrera académica y sus ideas políticas. Al respecto, intenta despejar la aparente contradicción entre su dificultad para identificarse emocionalmente con grupos y con ideas colectivas, y su adhesión al comunismo. Aunque su desencanto político lo llevó a renunciar a la militancia en la década del 50, se declara marxista hasta el día de hoy. Y trata de responder a las frecuentes críticas de quienes consideran incomprensible que un hombre inteligente siga apegado a sus ilusiones de juventud.

Como centroeuropeo de fines de la República de Weimar, argumenta, no es suficiente con haberse opuesto al fascismo, porque “la injusticia social todavía requiere ser denunciada y combatida. El mundo no va a mejorar por sí mismo.” Fiel al espíritu de progreso como vía hacia un mundo mejor, Hobsbawm llama en este libro a sus colegas historiadores a defender la Historia del mal uso que algunos le dan, en defensa de determinadas ideas o puntos de vista. La historia del siglo y su vida se entrelazan en un libro que da tanto que pensar como sus más celebrados trabajos académicos.

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