El Diario Financiero - Desde
la academia
Fecha : 27/8/2004
Claudia Heiss, Political Science Department, New School University
Jurgen Habermas es uno de los más influyentes teóricos políticos de las últimas décadas. Su larga trayectoria y asombrosa capacidad para reinventar su proyecto filosófico de acuerdo con los tiempos, lo convierten en un nexo entre el pensamiento político de la postguerra y el de la postmodernidad.
Lo prolífico de su trabajo y la amplitud de los temas que aborda hacen difícil seguirle el paso. Pero para entender su obra actual, es necesario conocer la evolución de su pensamiento. Por eso, se agradece el reciente “Democracy, Power and Legitimacy” (University of Toronto Press, 2003) de Omid Payrow Shabani, un libro que ofrece las herramientas para leer a Habermas, y al mismo tiempo presenta un análisis crítico de sus formulaciones más recientes.
Los primeros capítulos dan el contexto para la Teoría de la Acción Comunicativa, el primer aporte singular de Habermas tras rechazar el escepticismo de sus maestros de la Escuela de Frankfurt, Max Horkheimer, Theodor Adorno y Herbert Marcuse. Habermas, asistente de Adorno, se mantuvo fiel al proyecto original de la Teoría Crítica desarrollada por la Escuela de Frankfurt, una universidad que, tras la llegada de los nazis al poder, se convertiría en la New School for Social Research de Nueva York, conocida como “la universidad en el exilio”.
Mientras los horrores de la guerra habían llevado a los fundadores de la Escuela a perder la fe en la razón, Habermas quiso continuar el proyecto original. Y encontró en el lenguaje y la comunicación entre las personas los elementos para construir una sociedad de seres libres y autónomos, donde la razón, no la autoridad, sentaran las bases de la moral y de las instituciones.
Según Habermas, la deliberación en la esfera pública es la que otorga legitimidad a las leyes y a un Estado que ejerce el poder en forma racional. Y es en este punto donde Payrow Shabani considera que Habermas se aleja, sin querer, de su proyecto crítico. Al alinear el poder comunicativo de la esfera pública con la ley y las instituciones, Habermas justifica la legitimidad de las democracias liberales avanzadas tal como existen en el mundo actual, impidiendo cuestionar sus fallas y carencias. El autor plantea sus propias propuestas para responder mejor a los desafíos de las democracias actuales, y de paso deja el terreno preparado para que el lector se adentre en las nuevas ideas de Habermas sobre las solidaridad entre los ciudadanos en democracias multiculturales.