El Diario Financiero - Desde
la academia
Fecha : 25/6/2004
Claudia Heiss, Political Science Department, New School University
Las autobiografías de ex presidentes son casi un género literario por derecho propio. El lanzamiento esta semana de «My Life» (Knopf, 2004), las 900 páginas de Bill Clinton calificadas como sosas y poco articuladas por la crítica, han causado un tremendo revuelo mediático.
Clinton vendió 500 mil copias el día del lanzamiento, superando a su esposa Hillary, que vendió 300 mil el primer día, y batiendo un nuevo récord para libros que no son de ficción. Pero la gente que pernoctó el lunes en la librería Barnes & Noble para estar unos segundos frente al popular ex presidente está más motivada por el glamour político de Clinton (1993-2001) y por el escándalo Lewinsky que por lo que pueda decir el libro acerca de sus ocho años a cargo del gobierno.
Más allá de lo que digan críticos y seguidores, el libro se medirá con sus pares: las autobiografías de otros presidentes. El antecesor de Clinton y padre del actual presidente, George H. W. Bush (1989-1993), declaró que no tenía intención de escribir sus memorias. En lugar de eso, publicó en 1999 más de 600 páginas de correspondencia y registros de su diario personal desde 1942 hasta 1999.
Ronald Reagan (1981-1989) publicó a fines de 1990 una biografía de 750 páginas: “Ronald Reagan: An American Life”, que cubre desde su infancia hasta los episodios claves del fin de la Guerra Fría. El interés por esta biografía ha resurgido tras el reciente fallecimiento del ex presidente, uno de los más populares en la historia de Estados Unidos. El conservador Reagan aparece, en retrospectiva, como la imagen invertida de Clinton. Ambos lograron sintonizar con la gente y conquistar su afecto. El inédito déficit fiscal que generó Reagan a fuerza de recortes tributarios no mermó su encanto a ojos del público, así como el escándalo Lewinsky no impide hoy que Clinton sea considerado una de las figuras políticas más atractivas de la historia de EE.UU.
Jimmy Carter (1977-1981) no tuvo la misma suerte. Una de las más prolíficas plumas de la Casa Blanca, Carter lanzó “Keeping Faith: Memoirs of a President” en 1982, aunque ya en 1975 había escrito la autobiografía “Why Not The Best?”. En décadas siguientes, ha publicado una decena de libros de variados géneros: novela histórica, poesía, ensayo. La calidad literaria, sin embargo, no ha aumentado un ápice el aprecio de los estadounidenses por su ex presidente, ganador del Nobel de la Paz en 1992. El legado de un presidente no se define por la calidad de su autobiografía. Pero muchos se sorprenden hoy de que una figura tan interesante como Clinton haya producido este libro desprolijo y poco sustantivo.