El Diario Financiero - Desde
la academia
Fecha : 11/6/2004
Claudia Heiss, Political Science Department, New School University
A medida que se acercan las elecciones presidenciales estadounidenses, crece el número de publicaciones que defienden a uno u otro candidato y aumenta el interés por los ataques al contrincante. Desde su lanzamiento en abril, “Worse Than Watergate: The Secret Presidency of George W. Bush” (Little, Brown and Company, 2004), del ex consejero del Presidente Richard Nixon John W. Dean, se mantiene en las listas de los más vendidos. El libro se suma a una seguidilla de críticas a Bush y su primer período presidencial.
Dean estuvo implicado en las más oscuras maquinaciones del escándalo Watergate, enfrentó a la justicia por ello y emergió de la experiencia convertido en un defensor de la transparencia. Aquí, plantea que Bush y su vicepresidente Dick Cheney, han creado la más nefasta presidencia en la historia del país, peor que la del propio Nixon. Bush y Cheney aparecen obsesionados por el secreto. Sus cuatro años de gobierno se muestran como un esfuerzo consciente por aislar al Ejecutivo del control de la prensa y del Congreso, generando una peligrosa amenaza para la democracia. Los ejemplos de su rechazo a rendir cuentas incluyen deficiencias en el manejo de la seguridad nacional, decisiones secretas relacionadas con los atentados del 11 de septiembre, y negocios privados del presidente y el vicepresidente no sólo faltos de ética, sino delictuales. La mentira y la manipulación de la información surgen como elementos esenciales del estilo de gobierno diseñado por Bush y Cheney, cuya obsesión por fortalecer la presidencia a niveles imperiales hace palidecer las triquiñuelas de Richard Nixon.
Bush ha sido frecuentemente comparado con su padre o con Reagan. La comparación con el gobierno de Nixon en el abuso del secreto en la toma de decisiones y en el manejo de la opinión pública es un aporte interesante. Pero el tono ofuscado y alarmista del libro hace poco probable que nadie más que los fervientes opositores a la actual administración lo tomen en serio. Aunque eso no le ha impedido mantenerse en los primeros lugares de ventas, cabe preguntarse qué sentido tiene una prédica más a los conversos cuando se acercan las elecciones presidenciales de noviembre.