El Diario Financiero - Desde la Academia
Fecha : 20/5/2004
Claudia Heiss, Political Science Department, New School University
Inspirado en la retórica sobre el bien y el mal que acompaña a los estadounidenses desde los atentados del 11 de septiembre, el antropólogo y cientista político de la Universidad de Columbia Mahmood Mamdani, acaba de publicar «Good Muslim, Bad Muslim» (Pantheon Books, 2004). Su argumento central es que las recientes olas de terrorismo islámico son en gran medida un producto de la política exterior de Estados Unidos durante la guerra fría.
Mamdani, nacido en Uganda de padres indios y especialista en asuntos africanos, rechaza la muy de moda distinción entre musulmanes “buenos”, modernos y occidentalizados, y “malos”, fanáticos religiosos capaces de los peores actos terroristas. Esas categorías, dice, desconocen la realidad del Islam como movimiento político moderno. El autor sugiere que para entender el terrorismo islámico, es necesario un enfoque radicalmente distinto; un salto desde las identidades religiosas y culturales hacia las identidades políticas.
El libro parece responder a la creciente atención que ha recibido la corriente musulmana del Wahabismo, que interpreta de manera literal los textos sagrados. Contra esa versión que busca en la ortodoxia musulmana la explicación al terrorismo, Mamdani argumenta que nadie pensaría en atribuir a la ortodoxia judía o cristiana los peligros que se achacan a este fundamentalismo. Sugiere que buscar en la religión y la cultura las claves del movimiento político islámico surgido de la post-guerra fría es simplemente buscar en el lugar equivocado. El terrorismo no es un residuo pre-moderno de la religión: es una construcción contemporánea.
Tras resituar el fenómeno en el terreno de la política, Mamdani afirma que los propios Estados Unidos alimentaron el terrorismo en su afán por derrotar al comunismo soviético. En Afganistán, la CIA creó a los mujaidines y apoyó a los Talibanes. Algo parecido hizo con grupos armados en Centroamérica, Angola o Mozambique. Al término de la guerra fría, estos movimientos dejaron de ser herramientas en la lucha bipolar, y se convirtieron en una compleja red terrorista con variadas agendas políticas locales. El llamado de Mamdani, dolorosamente polémico para una herida sociedad estadounidense, es a no olvidar los crímenes propios en la búsqueda de explicaciones para los ajenos.